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PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ.
Construido entre 1899 y 1929, bajo
la dirección de los arquitectos Juan Arrialdi y Rocano, dicho templo ostenta
una fachada de estilo neogótico francés, con arcos, pináculos y pilastras, y un
interior constituido por tres naves. A su lado puede vislumbrarse aún la
primera capilla, levantada en 1865.
Horarios de MISA en el templo
parroquial
De lunes a sábados 20 hs.
Domingos 10 y 20 hs
Horarios de secretaría: lunes a sábados de 8
a 12 y lunes a viernes 16 a 20
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SEMANA SANTA 2011
Nuestra Señora de la Paz
Sábado de Ramos – 16 de Abril
La
Iglesia revive la entrada de Cristo en Jerusalén como Rey fuerte
y humilde - en un asno- que entrega su vida al servicio de los
demás… perdonando.
Lo recordamos mediante el gesto de la procesión con ramos, perdonemos y sirvamos.
Todas las Misas con Bendición de Ramos: LLEVAR CADA UNO
17:00 - Misa en Hospital y San Cayetano.
18:30 - Misa en Santísimo Sacramento y San Miguel Arcángel.
19:00 - Templo Parroquial.
Domingo de Ramos – 17 de Abril
9:00 Misa en Capilla Fátima.
9:00 Misa en Capilla Santa Rita.
10:30 Misa en Capilla Milagrosa.
10:15
Concentración de niños en la Plaza para la
bendición de Ramos. Procesión y Misa con los niños
en el Templo parroquial
9:00 – Misa en Capilla San José - Colonia 14 - Escuela N°69.
11:00 – Misa en Saucesito - Escuela N°86.
17:00 - Misa en la Comunidad de San Gustavo
17:00 – Misa Capilla Sagrado Corazón.
19:30
Bendición de Ramos en la Plazoleta San Martín.
Procesión hasta el Templo Parroquial y 20:00 Misa en el
Templo Parroquial
Es
una oportunidad para proclamar a Jesús como el rey y centro de
nuestras vidas. Debemos seguir a Cristo: “que viva Cristo, que
viva Él...” Es un día en el que podemos seguir a
Cristo, aunque tengamos que sufrir o morir por Él. Que queremos
que sea el rey de nuestra vida, de nuestra familia, de nuestra patria y
del mundo entero. Queremos ser su amigo en todos los momentos de
nuestra vida.
Lunes y Martes Santo – 18 y 19 de Abril
19:00 - Santa Misa y confesiones
Miércoles Santo – 20 de Abril
19:00 - Celebración de la Palabra y distribución de la Eucaristía en el Templo Parroquial.
Estaremos
unidos espiritualmente en Iglesia celebrando la renovación de
las promesas sacerdotales junto a nuestro obispo y todos los sacerdotes
de la diócesis en la Misa Crismal en la Catedral de
Paraná.
Cada
Eucaristía es Signo sacramental de comunión con Dios y
los hermanos que se concreta en la vida cotidiana.
TRIDUO PASCUAL
Jueves Santo – 21 de Abril
Institución de la Eucaristía y del Sacerdocio
En
esta Misa recordamos la Institución de la Sagrada
Eucaristía y del Orden Sacerdotal y el mandato del Señor
sobre la caridad fraterna, por eso en ella se realiza el Lavatorio de
los pies: “lo que yo hice háganlo ustedes…”
9:00 - Atención de Confesiones en el templo Parroquial.
17:00 – Misa de la Cena del Señor en San Gustavo.
19:00 - Misa de la Cena del Señor en Capilla Santa Rita.
19:00 - Misa de la Cena del Señor en el Templo Parroquial
Luego Adoración al Santísimo Sacramento…
23:30 - Visita de las siete Iglesias.
“Lo
que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido,
es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue
entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo:
"Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria
mía". De la misma manera, después de cenar, tomó
la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi
Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía". Y
así, siempre que coman este pan y beban esta copa,
proclamarán la muerte del Señor hasta que él
vuelva” (1Cor. 11,23-26)
Se invita a los fieles que permanezcan durante un tiempo en adoración al Santísimo Sacramento.
Viernes Santo – 22 de Abril
Celebración de la Pasión y muerte del Señor
Recordamos
cuando Jesús muere en la cruz para salvarnos del pecado, darnos
perdón de los pecados y la vida eterna como hijos de Dios.
La celebración consta de tres partes:
Liturgia de la Palabra, donde revivimos el relato de la pasión del Señor y oramos por todos los hombres;
la
Adoración de la Cruz, que es presentada como el árbol de
la vida en que estuvo suspendida la salvación del mundo;
y la Sagrada Comunión.
9:00 - Atención de Confesiones en el Templo Parroquial
10:00 - Vía Crucis para niños por las calles.
16:00 - Meditación de las Siete Palabras del Señor y Vía Crucis en el Templo Parroquial.
17:00 Celebración de la Pasión del Señor en el Templo.
17:00 Celebración de la Pasión del Señor en Milagrosa.
17:00 Celebración de la Pasión del Señor en San Gustavo.
20:00 Vía Crucis viviente y meditación de los dolores de María Virgen.
Sábado Santo – 23 de Abril
Vigilia Pascual
El
sábado santo es un día de silencio contemplativo y
expectante ante la tumba abandonada del Señor, momento
importante para profundizar los sentimientos de la Virgen María
en su dolor por la muerte de su Hijo.
Hasta
la noche, en que celebra la Vigilia Pascual, que da lugar a la
alegría pascual cuya plenitud se extenderá a lo largo de
cincuenta días.
En
la Misa de la Vigilia recordamos las maravillas de Dios desde la
Creación hasta el Día santísimo de la
Resurrección de su Hijo. Como nueva Creación, la
Redención de Jesús nos invita también a todos los
fieles a renovar las promesas bautismales: Renuncio a Satanás!
Creo en Dios!
9:00 - Atención de Confesiones en el Templo Parroquial
19:00 - Celebración de la Vigilia Pascual en Capilla San Gustavo.
19:00 - Celebración de la Vigilia Pascual en Capilla Santa Rita.
20:00 - Celebración de la Vigilia Pascual en el Templo Parroquial.
“Noche
verdaderamente Feliz, en la que el cielo se une con la tierra y los
divino con lo humano”. Pregón Pascual
Domingo de Pascua – 24 de Abril
Jesucristo ha resucitado verdaderamente!!!
La
Pascua es la “Fiesta de las fiestas” de la Iglesia, de tal
manera que el tiempo Pascual de la Resurrección llena todo el
año litúrgico con su resplandor salvador.
Recibamos su amor fuerte y humilde que santifica para ser santos en su fortaleza.
9:00 – Misa en Capilla Fátima.
10:30 - Misa en Milagrosa.
10:30 - Misa de Pascua con Niños.
11:30 - Bautismos en el Templo Parroquial.
9:00 – Misa en San Ramírez – Escuela N°46.
10:30 - Misa en Capilla San Ramón de Ombú.
La
Resurrección es una luz para los hombres y cada cristiano debe
irradiar esa misma luz a todos los hombres haciéndolos
partícipes de la alegría de la Resurrección por
medio de sus palabras, su testimonio y su trabajo apostólico.
16:00 – Pascua Joven en el templo Parroquial.
17:00 – Misa en Capilla Sagrado Corazón.
18:30 Misa de Pascua en Capilla Santísimo Sacramento.
18:30 Misa de Pascua en Capilla San Miguel.
20:00 Misa de Pascua en el Templo Parroquial.
¡Feliz Pascua de Resurrección!
Parroquia Nuestra Señora de la Paz -
Italia 913 – 3190 La Paz - Entre Ríos – Argentina - 03437 – 422393
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Para un mayor órden de la
información pasaremos las lecturas dominicales a un archivo donde
podrán hacer lectura de las anteriores publicaciones. |
Misión de la
capellanía en general.
Misión de la Capellanía General es hacer brindar una cabal
atención docente, sacramental y pastoral al personal de la Policía de la Provincia . Para el
cumplimiento de esta tarea la Capellanía General cuenta con Capellanes al
frente de cada una de las Departamentales, al igual que para los Cuerpos y los
Institutos de Formación del Personal Policial. La tarea docente, primera en
orden al acto de fe, la debe implementar la Capellanía, para los
distintos niveles y jerarquías. En lo que hace al servicio sacramental de sus
miembros, se trata de facilitar el acceso a los sacramentos a quienes lo
deseen, principalmente esto se lleva a cabo en los Institutos de Formación de
Oficiales, de Suboficiales y Agentes y en los Cuerpos Policiales. Sin duda que
la convicción de la existencia de Dios, de su cercanía, y de estar siempre
viviendo bajo su Providencia y Amor, estimula al hombre a servir a la comunidad
no sólo porque ella lo merece y requiere, sino aún prescindiendo de alcanzar o
no el reconocimiento humano, sabiendo que nada escapa a la mirada paterna de
Dios. Acompañando no solo al personal policial sino también a su propia
familia.
La tarea del Capellán.
Deberá cumplir el Capellán Policial las tareas
pastorales que aquél le señale, dependiendo y actuando conforme sus
indicaciones y directivas. Subordinará su tarea policial de la Autoridad , así como
otros requerimientos propios de su misión sacerdotal..
Con la mayor frecuencia posible visitará personalmente el área que se le ha
confiado, siendo conveniente que lo haga en coordinación con la autoridad
policial local, a fin de hallar al personal que desee atender, y también para
no lesionar otras actividades propias del servicio. Para su desplazamiento
solicitará la ayuda de dicha autoridad.
La tarea del capellán policial estará centrada en procurar para todo el
personal bajo su dependencia:
Atención sacramental (estimular y posibilitar el acceso a los Sacramentos) ya sea
facilitando al personal su concurrencia e inserción en la comunidad parroquial
correspondiente, o bien acercándose el mismo sacerdote a quienes no pueden
acceder fácilmente al templo local, (por ejemplo, con respecto a los detenidos
que lleven un tiempo prolongado, sin poder salir de la comisaría).
Formación e instrucción moral y religiosa
del personal: sobre todo aprovechando la
instrucción que se impartan en la
localidad.
Asistencia humana, espiritual y moral: A fin de apoyar religiosa, anímica y psicológicamente cuando sea
preciso.
Nexo con la comunidad civil: orientando y ayudando a quienes lo necesiten para una mejor inserción
en el medio civil.
Oficiará los actos de culto cuando se le requiera sea por intenciones especiales, sea por los
fallecidos en actos de servicio, u otras circunstancias que le requiera la Autoridad Policial.
Procurará ser, el capellán policial, el
padre espiritual del personal policial que se le confíe. Para esta tarea podrá tener consigo personas civiles "ad
honorem" que lo secunden bajo su responsabilidad, a los que capacitará para
que lo apoyen pastoralmente, sin tener ninguna dependencia jurídica con la Institución Policial.
El único distintivo que utilizará el capellán en el desempeño
de sus tareas, será su vestimenta clerical, que posibilite su fácil
identificación. No debe usar distintivos que son propios del escalafón comando.
BREVE HISTORIA
SAN SEBASTIÁN PATRONO DE LA POLICÍA DE ENTRE RÍOS
Por Decreto n( 5039, del 11 de diciembre de 1968, el
Gobernador de la Provincia
de Entre Ríos establece que, “conforme lo resuelto en el Auto Pastoral dictado
por el Excmo. Señor Arzobispo de Paraná, con el voto de los Venerables Obispos
de Concordia y Gualeguaychú” se tendrá como “como Patrono de la Policía de la Provincia de E. R. al
Mártir San Sebastián”.
Por Resolución DAG n° 20, del 20 de marzo de 1990, del Jefe
de Policía de la Provincia,
se crea la Capilla
Policial San Sebastián y se dispone su inauguración el 5 de
abril de ese año. Dicha Resolución cuenta con una adhesión por Decreto n° 1242
(4 de abril de 1990) del Sr. Gobernador de la Provincia de Entre Ríos.
El Arzobispo de
Paraná, Mons. Estanislao Karlic, concede con
fecha 29 de marzo de 1990, la licencia para la reserva permanente de la Stma. Eucaristía
en la Capilla
Policial San Sebastián.
El 5 de abril de 1990 tiene lugar la solemne ceremonia de
dedicación o consagración del templo policial San Sebastián, rito presidido por
Mons. E. Karlic.
En virtud de las Resoluciones DAG nn. 77 y 78, del 23 de
noviembre de 1990, el Jefe de Policía de Provincia crea la División Capellanía
Policial, dependiente de la
Dirección de Institutos Policiales, para ejercer su actividad
“en el ámbito de la
Provincia”, y aprueba el Reglamento de la misma División de
acuerdo al proyecto elaborado por esa Dirección.
Por Resolución DAG N° 15 del 14 de marzo de 2003, el Jefe de Policía de la Provincia, aprueba el
reglamento Orgánico para la
Dirección de Institutos Policiales, en el que se incluye el
capítulo VI, artículos 21 a
25, sobre la
División Capellanía Policial, y se transcribe parte del
Reglamento de la
División Capellanía aprobado en 1990.
El Reglamento fue elaborado por una Comisión ad hoc en la Dirección de Institutos
Policiales, teniendo como base el Reglamento para la División Clero
Policial de la Policía
Federal Argentina.
El artículo 1° del Reglamento de la Capellanía Policial
dice lo siguiente:
“La misión de la Capellanía Policial
consiste en mantener, dentro del ámbito jurisdiccional de la Policía de la Provincia de Entre Ríos,
el servicio religioso de acuerdo al culto Católico, Apostólico y Romano;
contribuyendo a la formación moral y religiosa y el mejoramiento integral del
personal de la misma para que constituya frente a la comunidad una ejemplar
expresión de elevación ciudadana dentro de los principios expuestos por nuestra
ley orgánica y sus reglamentos”.
La institución cuenta con tres escuelas de formación:
Escuela de Oficiales Salvador Maciá, en la ciudad de Paraná, funcionando junto
a la Dirección
de Institutos Policiales, de la que dependen las tres Escuelas; Escuela de
Suboficiales Gral. Francisco Ramírez, en Rosario de Tala, Diócesis de Gualeguaychú:
Escuela de Agentes Cnel. Pedro Melitón González, en Villaguay.
Anualmente se prepara a los candidatos para recibir los
sacramentos de la
Reconciliación, Confirmación y Primera Comunión, y
eventualmente el sacramento del matrimonio.
Además los Capellanes celebran la Eucaristía para los
distintos cursos en otras fechas periódicas. En cada una de la Jefaturas
departamentales.
En la
Arquidiócesis de Paraná, el Jefe de la División Capellanía
Policial, Pbro. Hernán Quijano Guesalaga, ha sido designado por el Arzobispo
como Delegado Episcopal para la Pastoral Policial. Los otros Capellanes
Policiales en esta Arquidiócesis de Parana.
Con la coordinación de los Capellanes, miembros de la Policía de Entre Ríos de
diversas jerarquías integran los equipos pastorales y cumplen servicios
laicales como el de catequistas, ministros extraordinarios de la comunión,
animación litúrgica, música sagrada, secretaría, etc..
La Policía de Entre Ríos
ha colaborado de forma destacada para la seguridad del Santo Padre Juan Pablo
II durante su visita al aeropuerto de Paraná en abril de 1987, desplegando uno
de los mayores operativos de la historia de la institución.
Igualmente, la colaboración de la Policía de Entre Ríos,
incluidos los cadetes de la
Escuela de Oficiales como servidores, fue destacada durante
la realización del Congreso Misionero Latinoamericano COMLA VI- CAM I en el año
1999 en la ciudad de Paraná con la presencia del Delegado Pontificio, Card.
Josef Tomko.
Los cadetes normalmente hacen guardia de honor a las
imágenes religiosas en las principales fiestas patronales de la Provincia y ofician de
servidores en la
Peregrinación de los Pueblos Hasenkamp Paraná el tercer
viernes de octubre de cada año.
San Sebastián
Hijo de padres ricos y nobles, nació en
Narbona, de Francia, y muy joven recibió el Bautismo. Se alistó en el
ejército romano precisamente para practicar la religión verdadera
ocultamente y convertir al cristianismo a sus camaradas y a cuantos
gentiles pudiese. Creía que podría hacer un gran servicio a la Iglesia.
Fue martirizado en el año 288. — Fiesta: 20 de enero.
Era Sebastián un soldado valiente y muy
apuesto, que formaba parte de la guardia del palacio imperial. El
emperador era entonces Diocleciano. Y dícese que Sebastián era por él
muy apreciado porque tenía un aire guerrero y a la vez sumiso. Se atraía
las simpatías de cuantos le iban conociendo. No es extraño, pues, que
Diocleciano le hiciese capitán jefe de su guardia personal, y le
distinguiese con otros honores. Pero no sabía el emperador que un tan
aguerrido oficial fuese cristiano y no adorador de los dioses del
Imperio. En cuanto lo supo, dejó ya de ser su preferido, tuvo que
padecer los más crueles castigos, hasta morir por no haber querido
renegar de su fe. El que se había ganado la confianza de Diocleciano por
haberse destacado en muchas batallas como uno de los soldados más
intrépidos, y también por sus costumbres ejemplares, alejadas de los
libertinajes de la milicia, desde que confesó paladinamente ser
cristiano se convirtió en pesadilla y obsesión suya, fue odiado por él
con verdadera ferocidad.
Hacía algunos años que los cristianos de
Roma estaban algo tranquilos. Parecía que no habían de volverse a ver
unas persecuciones tan duras como las del tiempo de Nerón y de otros
emperadores. Y aunque había que andar con mucho cuidado para no excitar
nuevamente los odios de los paganos, nadie molestaba a los seguidores de
la doctrina de Cristo. Aquella temporada de paz permitió que Sebastián
trabajase mucho, como se había propuesto, propagando la verdadera
religión dentro del ejército y entre muchas personas distinguidas de la
gran Urbe. Es claro que todo debía realizarlo con prudentísimo secreto.
Nadie podía asegurar que la persecución no era posible que estallase de
un momento a otro.
Así pudo convertir a Cromacio, uno de los
principales personajes de Roma; a los dos hermanos Marco y Marcelino; a
Zoé, esposa de Nicostrato y señora muy ilustre, que bien pronto sufrió
el martirio; y a muchos más, que, después, cuando la persecución se
renovó, supieron ofrecer generosamente su sangre en defensa de la
verdad.
Encuadrando el glorioso apostolado y el
martirio de San Sebastián en los relatos tradicionales, debemos decir
que fueron anteriores a los decretos de persecución general, dados por
Diocleciano y Maximiano hacia el año 303, cuando el primero se había
incorporado al segundo a su mando, con igual poder, tomando ambos el
título de augustos y dividiéndose el Imperio en oriental y occidental,
para gobernar en Oriente Diocleciano, establecido en Nicomedia, y en
Occidente Maximiano, con residencia en Italia. Es más: sabido es que
cada uno de ellos se adjuntó un segundo con el título de césar, y así el
gobierno del Imperio quedó de hecho transformado en una tetrarquía.
Todo ello se hizo a fin de poder administrar mejor tan vastos
territorios... Pero el martirio de San Sebastián tuvo lugar antes de
estar implantada esta reorganización: algunos años antes de terminar el
siglo tercero, cuando se iniciaba la persecución, que se limitó al
principio casi exclusivamente a los oficiales y soldados del ejército.
Influyó, sí, Maximiano en la inmolación de
Sebastián. Compañero, ya en Roma, de Diocleciano en las tareas del
mando, y casi mandante como él, supo de algunos soldados que eran
cristianos, y los hizo matar despiadadamente. Sebastián, ayudado por el
sacerdote Melquíades, que algunos años más tarde fue Papa, recogió los
cuerpos de aquellos sus compañeros mártires, enterrándolos con gran
veneración. Tomó también parte en un proceso celebrado contra unos
cristianos, defendiéndolos animosamente. Por otra parte, como estaba
acentuándose la persecución y no pocos cristianos habían sido ya
detenidos, no cesaba de avisar a los que estaban en peligro de detención
ni de visitar y consolar a los prisioneros. Por fin, convertía más y
más número de gentiles, a veces con evidentes milagros... Podía adivinar
que se acercaba su martirio, y por esto comenzó a prepararse con mucha
oración y buenas obras, más numerosas que nunca. En efecto, no tardó en
ser todo descubierto, llegando a conocimiento de Diocleciano y
Maximiano. Y el valiente capitán fue llamado por ambos para que diese
cuenta de sus actos.
Ni con promesas ni con amenazas pudieron
hacerle renunciar a la religión de Jesucristo. Y por esto fue condenado a
morir a saetazos, atado a un palo, muy cerca del palacio del emperador.
Las flechas fueron hiriendo su cuerpo y llenándolo de sangre. Los
arqueros disparaban sin cesar y sin equivocar un solo disparo. Pero
Sebastián iba sonriendo y tenía los ojos brillantes de una alegría
celeste. Por fin los cerró, y su cabeza y cuerpo cayeron desfallecidos.
Los verdugos lo dejaron, creyéndole muerto...
Sin embargo, vivía aún. Una santa mujer,
llamada Irene, hizo retirar su cuerpo para darle sepultura; pero viendo
que respiraba, lo hizo llevar a su casa, donde reanimarlo, curándose en
pocos días todas sus heridas. Entonces, en vez de esconderse, presentóse
con más valor que antes al emperador Diocleciano, que se llenó de
pánico al verle, pues le creía ya muerto y sepultado. El Santo Mártir
proclamó ante él su fe y le reprendió por su crueldad. Indignado
Diocleciano, le echó de su presencia, mandando que fuese azotado hasta
una muerte cierta.
Así se cumplió. Y para impedir que los
fieles lo sepultasen, echóse el cadáver en una cloaca. Pero Santa Lucina
tuvo por la noche una visión, en la que el propio Mártir le dijo dónde
estaba su cuerpo y dónde quería se le enterrase. La santa cumplió el
encargo; y el glorioso héroe fue enterrado en unas catacumbas, sobre las
cuales edificóse, y existe todavía, una iglesia en honor suyo.
Es invocado San Sebastián universalmente
como protector contra la peste. Así lo hace constar la inscripción de su
sepulcro: «A Sebastián, mártir y campeón de Cristo, defensor de la
Iglesia, terror de la peste».
Fuente: http://multimedios.org/docs/d001440/

San Sebastián
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