Policía de La Paz





Mitos y Leyendas


El mejor Amigo del hombre.


Los otros días, al cruzar en diagonal la plaza “25 de Mayo”, escuché claramente el ladrido de un perro; por aquello de que "el perro es el mejor amigo del hombre"  como es creencia y dicho popular, giré la vista hacia uno de los árboles desde donde – presuntamente – provenía el ladrido. No había nada. Ni perro, ni gato, ni pájaro… nada.  Pensé... ¿Un perro fantasma?

Bueno, no oí nada más, ni vi nada raro, pero recordé por asociación de ideas, una historia que hallé por ahí, que según la página, es real y  que traigo a colación citando al pie la fuente:

Un ciudadano Estadounidense, poseedor de un galgo llamado Old Drum, descubrió que su perro había sido asesinado. Averiguó que lo había matado su vecino a sangre fría, no en defensa propia, y decidió denunciar el hecho. Su abogado, el famoso George Graham Vest,  pronunció el siguiente discurso el día del juicio: “Caballeros del jurado…el mejor amigo que un hombre pueda tener, podrá volverse en su contra y convertirse en su enemigo; su propio hijo o hija, a quienes crió con amor y atenciones infinitas, pueden demostrarle ingratitud; aquellos que están más cerca de nuestro corazón, aquellos a quienes confiamos nuestra felicidad y buen nombre, pueden convertirse en traidores”… “El dinero que un hombre pueda tener también podrá perderlo, se le volará en el momento que más lo necesite; la reputación de un hombre quedará sacrificada por un momento de locura o debilidad.”
“Las personas que están dispuestas a caer de rodillas para honrar nuestros éxitos, serán las que arrojen la primera piedra cuando el fracaso coloque nubes sobre nuestro porvenir. El único, absoluto y mejor amigo que tiene el hombre en este mundo egoísta, el único que no lo va a traicionar o negar jamás, es su PERRO..!”
“Caballeros del jurado, el perro de un hombre está a su lado en la prosperidad y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad; dormirá en el frío piso donde sopla el viento y cae la nieve, sólo para estar junto a su amo; besará la mano que no tenga comida para ofrecerle, lamerá las heridas y amarguras que produce el enfrentamiento con el áspero mundo. Si la desgracia deja a su amo sin hogar, ni amigos, el confiado perro solo pide el privilegio de acompañar a su amo para defenderlo contra todos sus enemigos...”
“… Y cuando llega el último acto, y la muerte haga su aparición, y el cuerpo sea enterrado en la fría tierra, no importa que todos los amigos hayan partido, allí junto a la tumba se quedará el noble animal, su cabeza entre las patas, los ojos tristes pero abiertos y alertas, noble y sincero, más allá de la muerte”.
La sala se llenó de un profundo silencio y algunos incluso se echaron a llorar, emocionados. El vecino, y asesino del perro, de apellido Hornsby, fue multado con 550 dólares, una verdadera fortuna en aquel tiempo.

Allí se acuñó la expresión “el mejor amigo del hombre”.

Si usted trata super bien a su mascota, a su cuadrúpedo fiel amigo ¡felicitaciones!

Si no, váyase ya a darle el más fuerte abrazo, y hágale sentir cuanto valora su existencia en la casa, en su vida; si no le agrada la idea, por favor: ¡No tenga perro!


Fuente: www.sabiask.com


El Misterio de los Espejos.


 
He querido referirme al tema de los espejos, tan comunes hoy día en la casa, donde es solo un elemento más en la vivienda, sin mucha significación mas allá de su utilidad practica. Y así debe ser, supongo, como verán en mi teoría al final.
De tomas formas, antes de que se pierda en la noche del olvido, es conveniente recordar que desde la remota antigüedad,  los espejos han ocupado un lugar privilegiado en los mitos, en las supersticiones, y en las leyendas. Precisamente en la antigüedad, se pensaba que los espejos reflejan el alma de las personas; algunas almas condenadas, tal como ocurre en las leyendas de los vampiros, no se muestran, no se “ven” en los espejos, o las llamadas “brujas”.
Hay también una vieja costumbre que consistía en cubrir los espejos con una tela, cuando en la casa había una persona moribunda o ya fallecida, para que su alma no quede aprisionada allí, suponiendo que en los espejos transcurre un mundo paralelo, habitado por difuntos que no han podido trasponer algunos umbrales.
En fin, una vez que se creó el espejo, allá por el comienzo de la existencia humana, este pasó a ser un objeto de adoración, relacionado con fenómenos paranormales, y rituales, tanto religioso como pagano. Citan además algunos antiguos escritos que se le atribuyen facultades mágicas, utilizándolo para realizar adivinaciones. Estos supuestos “poderes” del espejo trascienden las barreras de la alquimia y pasan luego a crear historias populares y leyendas, que hablan de “aparecidos” de distinta naturaleza.
También está la superstición de los siete años de mala suerte para quien rompe un espejo.
Para la cultura oriental, los espejos tienen un gran poder místico, que acorde a su ubicación tiene la facultad de ahuyentar a los malos espíritus; para ellos representan una ofrenda al mundo espiritual y solían ser colocados en las tumbas de reyes o gobernantes.
Los espejos, por lo tanto, fueron considerados algo así como Portales que comunican con otros mundos – se dice que similares al nuestro – pero donde nada es como parece, quizás atribuyéndolo al hecho de que ellos reflejan nuestra realidad  pero al revés.
Sea verdad o tan sólo fantasía, este antiquísimo elemento a traspasado los tiempos y ha generado miles de leyendas, influyendo en las mas dispares creencias de las distintas culturas.
Particularmente, Uds. saben como pienso, y aunque bastante curioso sobre ciertos hechos, no he hallado nada que me impresione mucho en este tema. Es mas, en una oportunidad puse enfrente a mí a otra persona, y bueno… su lado izquierdo queda justo enfrente a mi lado derecho y viceversa.
De cualquier forma, todo sirve. En Harry Potter, el espejo te muestra la imagen de tus íntimos deseos, y en esta Leyenda Japonesa, con la que culmino este mito, podrán encontrar el significado de que somos o reflejamos lo que pensamos y sentimos.
Si un día de estos voy a afeitarme o a peinarme y encuentro que mis pies están donde debería estar mi cabeza, entonces si  voy estar verdaderamente preocupado… y se lo contaré, si dudas!
 
Leyenda Japonesa.
 
Había una vez en Japón, hace muchos siglos, una pareja de esposos que tenía una niña.
El hombre era un samurai, es decir, un caballero; no era rico y vivía del cultivo de un pequeño terreno. La esposa era una mujer modesta, tímida y silenciosa que cuando se encontraba entre extraños, no deseaba otra cosa que pasar inadvertida.
Un día es elegido un nuevo rey. El marido, como caballero que era, tuvo que ir a la capital para rendir homenaje al nuevo soberano. Su ausencia fue por poco tiempo, el buen hombre no veía la hora de dejar el esplendor de la Corte para regresar a su casa.
A la niña le llevó de regalo una muñeca, y a la mujer un espejo de bronce plateado (en aquellos tiempos los espejos eran de metal brillante, no de cristal como los nuestros). La mujer miró el espejo con gran maravilla; no los había visto nunca. Nadie jamás había llevado uno a aquel pueblo. Lo miró y, percibiendo reflejado el rostro sonriente, preguntó al marido con ingenuo estupor:
— ¿Quién es esta mujer?
El marido se puso a reír: — ¡Pero cómo! ¿No te das cuenta de que este es tu rostro?
Un poco avergonzada de su propia ignorancia, la mujer no hizo otras preguntas, y guardó el espejo, considerándolo un objeto misterioso. Había entendido sólo una cosa: que aparecía su propia imagen.
Por muchos años, lo tuvo siempre escondido. Era un regalo de amor, y los regalos de amor son sagrados.
Su salud era delicada; frágil como una flor. Por este motivo la esposa desmejoró pronto. Cuando se sintió próxima al final, tomó el espejo y se lo dio a su hija, diciéndole:
— Cuando no esté más sobre esta tierra, mira mañana y tarde en este espejo, y me verás. Después expiró. Y desde aquel día, mañana y tarde, la muchacha miraba el pequeño espejo.
Ingenua como la madre, a la cual se parecía tanto, no dudó jamás que el rostro reflejado en la chapa reluciente no fuese el de su madre. Hablaba a la adorada imagen, convencida de ser escuchada.
Un día el padre la sorprende mientras murmuraba al espejo palabras de ternura.
— ¿Qué haces, querida hija?, le pregunta.
— Miro a mamá. Fíjate: no se le ve pálida y cansada como cuando estaba enferma; parece más joven y sonriente.
Conmovido y enternecido el padre, sin quitar a su hija la ilusión, le dijo:
¡Tú la encuentras en el espejo, como yo la hallo en ti!


Fuente: blogs.diariovasco.com/index.php/c…
Foto imagen: losobrenaturalymas.blogspot.com…

La Leyenda del Tero.

Recuerdo muchas anécdotas, creencias populares, dichos, y leyendas de mi época de gurí en el campo. Al amparo del benéfico fogón, y por transmisión oral pura, me quedaron registrados esos conocimientos; cada animal, cada árbol, cada pájaro, cada flor tienen su relato, que hablan de su origen o de su porqué.

Hoy quiero referirme al Tero, que según la creencia popular, predice la lluvia, y también que su grito de alerta o su vuelo sobre las casas, anuncia la visita de parientes.

El relato que hacían los más viejos sobre el tero, es que, en épocas lejanas

(cuando los animales hablaban), los teros eran comerciantes muy ricos, dedicados a la venta de ropas. Dicen que ganaban mucho con sus negocios y unas de sus clientas mas importantes eran las vizcachas. El tema fue que las vizcachas, muy coquetas y gastadoras, empezaron a pedirle fiado, porque no había plata que les alcanzara para comprar y comprar y comprar tanta ropa. Los teros entonces, comenzaron a fiarles, pero la deuda al final fue tan grande que las vizcachas no pudieron pagar más, y los pobres teros tuvieron que cerrar su negocio, totalmente fundidos. Quedaron tan pobres, tan en ruinas, que solo pudieron conservar  los chalecos y las bombachas; lloraron tanto que les quedaron los ojos rojos. Tuvieron que mudarse y se fueron a vivir cerca de la laguna, y cada vez que se acuerdan de las vizcachas, gritan como locos, echándose la culpa unos a otros de no haber sabido administrar bien el negocio.

Mientras tanto, la familia de las vizcachas, no teniendo nadie más que les fíe, terminó gastando todas sus ropas, sus lindos vestidos, y andan todas desarregladas y rotosas, por lo que generalmente sólo salen de noche.   

Si los teros se encuentran con una vizcacha, les gritan enojados su ¡teruteru!,  

reclamándole la cuenta, y la vizcacha huye avergonzada a esconderse.

 

He querido así recordar y homenajear la Tero, esa  ave de nuestra campiña que habita junto a las lagunas o en las proximidades del río, y que es de gran utilidad al hombre de campo. Ella es su centinela, que con un grito de alerta comunica sobre cualquier situación extraña en sus dominios, avisando si acecha algún peligro. Además combate a las víboras y otras alimañas, quizás por eso la gente de antes la consideraba una avecilla sagrada, y no dejaban que nadie las toque.

Hay así un montón de puntos a favor del amigo tero (como versiones distintas sobre su leyenda), aunque también es cierto que son bastantes quisquillosos, y si uno anda cerca del nido, se les vienen al “humo” como aviones de caza, con las chuzas afiladas de sus alas en franco y peligroso ataque.
Pero bueno, triste sería que no defiendan su nido, no?
Salud hermano Tero, un abrazo plumífero de mi parte, y nos vemos en el próximo vuelo!

 


La mística del Fuego.

 

Rara fascinación la del fuego, no? Sin dudas tiene su misterio.

Recordando el campo, me vino a la mente esa atracción por la ardiente llama del fogón. ¿No le ha pasado a Ud., al ver los leños ardiendo? Fíjese que despierta una especie de adoración, hay como una fuerza espiritual que se genera a partir del calor y del bailoteo de las llamas. Claro, no hay que olvidar que es uno de los cuatro elementos, podríamos decir sagrados del planeta, de nuestras vidas.

Remontándonos a los tiempo primigenios, el hombre fue otro desde que pudo encender fuego, desde que aprendió a manejarlo; aparte de adorarlo y temerle, lo usó  -y lo usamos - para cocinar los alimentos, haciéndolos más sabrosos (y digestivos); los recipientes de barro fueron endurecidos gracias a él, se lo utilizó para fundir los minerales y forjar metales, y con ellos las armas. Hoy en día, el fuego aun está presente en tu casa, aunque de otra manera: al encender la luz, la cocina, el horno, el calefón, y hasta para encender el televisor… este es el fuego de nuestro tiempo. La hoguera y su fuerza ancestral es sólo un recuerdo. Bueno, salvo si alguien hace una asadito en casa, a las brasas obviamente.

Ahora visualicemos este cuadro: En un pueblo remoto de África, se juntan los que cuentan cuentos, por la noche, al rededor de la hoguera; los viejos transmiten la historia de su pueblo o de su tribu, palabra por palabra como la aprendieron de sus abuelos. Los niños se quedan con la boca abierta, y sus ojos brillan al reflejo de la luz. Luego, realizan sus danzas y muestran su devoción a la tierra y al cosmos, dan gracias por la cosecha, piden permiso para la caza… y la luz de llamas vivas bailando con ellos!

Un país americano, en donde vive la tradición indígena, el cuadro es igual, todas las ceremonias están iniciadas por el fuego, que se mantiene encendido durante las celebraciones; y tenemos la tradición griega del fuego olímpico, el árbol navideño de los Nórdicos, decorado con la luz de las velas, la fiesta de San Juan en España, coincidiendo en el solsticio de verano, en el cual se quema todo lo viejo y mediante un salto por encima del fuego, se deja todo atrás.

En la actualidad, la mayoría de los gobiernos exigen un permiso para encender fuego, y en las ciudades ni siquiera lo admiten. Uno de los pretextos es la prevención de posibles incendios, pero, para evitar el descuido, y la falta de saber tratar el fuego con respeto y cuidado, nos perdemos esa magia, esa admiración, ese revivir el fuego, contemplando la vida mística de las llamas, su poderío.

Y bien… la veneración al fuego fue el rasgo característico de casi todos los pueblos de la antiguedad junto con el culto al sol, de quien no puede fácilmente disociarse, ya que los dioses solares a veces también lo eran del fuego según las mitologías.

En la evolución de la especie humana, la adoración al fuego apareció mucho antes de que la mente del hombre fuera capaz de formular los conceptos más complejos de la vida en general, que se definan como religión, o creencia. La religión primitiva era totalmente intelectual en su naturaleza y se basaba enteramente en circunstancias de asociación; los objetos de la adoración eran siempre sugestivos, consistían en las cosas de la naturaleza que les eran cercanas, que tenían influencia en la experiencia común de aquellos primitivos humanos, o que llamasen más su atención. En el caso del fuego, es fácil suponer los motivos de su adoración. Básicamente, se le rendía culto por la fascinación que éste provocaba y por su origen desconocido, lo que impactó a todos los pueblos. Se piensa que el culto al fuego surgió en la prehistoria, más exactamente en el paleolítico medio (150.000 a.C. - 40.000 a.C).

En la mitología Griega, Prometeo es encadenado a una roca por el delito de haber hurtado el fuego de Zeus para dárselo a los hombres.

Existe un mito sobre el origen del fuego en la Mitología guaraní, que nos dice que el Sapo es un animal considerado sabio, y ya veremos porqué.

Esta narración corresponde a una de las tribus aborígenes más importantes de Sudamérica, que cuenta además del origen del color ceniciento del plumaje del Yerutí, y  los motivos por los cuales los sapos de cualquier especie inflan su cuerpo ante la amenaza de peligro.

Según este mito, en un principio los hombres carecían del fuego, por lo que comían la carne cruda y pasaban frío, pero un día un Colibrí les avisó que los Urubúes (otra tribu) sí lo poseían, por lo que el Yerutí fue enviado para encontrarlo. Trató de agarrar algunos brasas, pero se quemó tanto que tuvo que tirarse a un río, y por esa razón su plumaje, antes tan colorido, quedó gris hasta nuestros días. Un tiempo más tarde, fue enviado el Sapo, quien se hizo el muerto para despistar a los Urubúes. Ellos cayeron en su trampa, por lo que cuando encendieron una hoguera, él guardó en su vientre algunas llamas y aire para conservarlas bien. Cuando llegó a la tribu, les otorgó ese regalo. Cuando los niños molestan al sapo, éste se hincha, para recordarles que fue él quien trajo el fuego y que se merece respeto.

 

De las cavernas a las catedrales góticas, del simple arte plástico a las obras de Miguel Ángel o Leonardo; de la carreta al trasbordador espacial, de la fuerza muscular a la energía atómica, por encima de las ciudades de hoy, mas allá de los momentos históricos, de las estructuras sociales y sistema políticos, de ideologías y doctrinas, el fuego es la historia del hombre, es la historia de la humanidad.


Frotó el indio la yesca, el pedernal, el pino con otro pino viejo,
la madera, las hojas de roble, la corteza de los ceibos caídos,
y el cuerpo del animal salvaje, y el carbón mineral endurecido.
El mundo cambió entonces otro espejo movible que no era el del agua,
alzó su brazo rojo en la espesa maleza, en el ámbito crudo de miles de años
a la sombra, iluminados solamente por el rayo
o por el centelleo de los lúcidos ojos de las fieras.
Tú te callaste entonces viendo crecer la lengua clarísima,
la llama que levantó su lanza, su corona de espinas
y que lamió la noche como animal salvaje.
Ante tu limpio rostro indígena… nacía otro milagro:
el milagro del fuego..!

Oscar Acosta

Fuente:  Wiquipedia, la enciclopedia libre

Foto: Portalplanetasedna.com.ar


                    Salí a caminar a la tardecita, como tantas veces, para el lado del arroyo. Siempre habitó en mí la idea de que la vida nació allí, a la orilla de sus mansos ramplones de agua clara. Tuve – en esta ocasión, como en otras – la sensación de que el tiempo se detenía, o era, distinto. Fue allí  que escuché, lejano, tristón, errante… el silbo melancólico de un pájaro. Pese a que supe enseguida de que ave provenía ese canto ¡cuantas sensaciones, mezcla de fascinación y encanto, se adueñaron de mí al instante!  Entonces recordé, y decidí, reeditar al
        
Crespín, y su antigua Leyenda popular.


 
      Hay muchas versiones que pude ver a lo largo del tiempo, cada cual adaptada a su zona, ambientada y caracterizada según las costumbres y creencias de cada lugar. Yo voy a narrar aquella que me contaron mis mayores, que aseguraban era de origen Calchaquí, y que como ya pasaron mas de cincuenta años de aquel relato, para muchos puede resultar nueva, o novedosa, en tanto que la esencia de la leyenda se mantiene intacta, buscando como tal, la reflexión profunda a tantos avatares de la vida, que siguen siendo los mismos en un continuo e ininterrumpido: ayer, hoy, mañana…
 
*
… Dicen que Crespín vivía con su esposa, Suma, en un antiguo asentamiento nativo en la ladera de la montaña. Pobres pero laboriosos, se mantenía dignamente con los productos de la caza y la siembra, gozando además del afecto y estimación de toda la tribu.
Se amaban, eran felices; pero ocurrió, en el caso de Crespín, que su limpio cielo de dicha se oscureció con la sombra de una duda… el temor de que su esposa le era infiel. Tristemente para él, un día esa duda fue certeza.
     Herido el corazón por la traición de su mujer, pero a su vez incapaz de dañarla físicamente por el gran amor que sentía,  decidió vengarse abandonando todo: mujer, casa, tierra, afectos de toda su vida. A nadie dijo nada, y un día… desapareció.
       En su interior cuando huía, los hermosos ojos de Suma parecían perseguirlo, por lo que se propuso que jamás la volvería a ver, para hallar su propio consuelo, y hacerle pagar con ello el terrible mal que le había causado.
        Pasó el tiempo, con sus horas de soles y lunas interminables para Suma; torturada por el terrible dolor de la ausencia, y por el arrepentimiento, un día  recibe la vaga noticia de que Crespín había sido visto en otra tribu, en una fiesta de celebración de la cosecha de trigo. Y allá se fue, a buscarlo, dejando también todo, como testimonio de su dolor, y de su angustia.
       Caminando… caminando… atravesó ríos, montes, serranías, pajonales; recorrió sendas ignotas y tras agobiante andar, una y otra vez, hallaba poblaciones y extraños pobladores. En todos los lugares ocurría lo mismo… “está allá… está mas allá”.
      Finalmente, cansada, ya sin fuerzas para continuar buscando a su amado, a quien tanto quería y con quien tan mal se había comportado, cayo rendida bajo la sombra de un gigantesco quebracho. Delirante de fiebre, acuciada por mil fantasmas, sintiéndose morir, comenzó a gritar entrecortadamente el nombre: Cres-pín, Cres-pín, Cres-pín..!
      El desgarrador llamado de Suma trepó al aire, y reverberando en ecos se propagó hacia todos los ámbitos, como un ruego, como una súplica, como una oración de dolor.
       En el escalofrío final, sus ropas se convirtieron en plumas, sus brazos en alas, su boca en pico, y un ímpetu incontrolable de volar la llevó monte adentro, arriba, abajo, zigzagueando, arriba, abajo…arriba.
Por eso, para la época de cosechas, en tiempos de primavera, oculto, errabundo, triste, lúgubre, se escucha el “Cres-pín” de un silbo que te conmueve las fibras del alma.
 
*
       Yo, particularmente, encontré otros argumentos más allá de la infidelidad, más allá de las contiendas de género.
       No sé, quizás compartamos la opinión: la raza misma, con sus amoríos de idas y venidas, sus luchas, sus errores, pero también con el estoicismo de un objetivo, o la prosecución de un ideal, que una vez visualizado nos lleva hacia delante siempre, aun a costa del dolor, y del martirio.
Al final, las leyendas son para eso, para llamarnos a reflexionar sobre temas… de la humanidad.


Los Duendes Traviesos.

     Desde muy chico estuve interesado en la mitología, o los mundos mágicos si quieren llamarle así; muchos me tomaron por tonto, o por excesivamente crédulo, o soñador, pero la verdad, han pasado muchísimos años, y aun sigo amando esos mundos.
Recuerdo, allá por mis 15 o 16 años, que solía tener largas charlas con un Tío que nos visitaba todos los veranos. Sabía un montón pero, también era bastante bromista, como verán mas adelante. Lo cierto es que por él supe de los Duendes.

       Según afirmaba, son pequeños seres de la naturaleza, generalmente muy buenos con las personas, a tal punto que hasta ayudan en algunas tareas en el campo a cambio de azúcar o agua fresca. Si bien tienen esa actitud benévola, son muy sensibles y se ofenden fácilmente, y entonces sí… se vuelven hostiles. Por lo general – decía – son de costumbres nocturnas, y tiene enormes habilidades tales como mimetizarse, hacerse invisibles, imitar los sonidos de los animales y también tocar a las personas produciéndoles escalofríos. Aseguraba el tío que los Duendes, son mitad hombres y mitad ángeles, de allí esos enormes poderes.

     Pero Tío era un hombre bromista. Una noche de pleno verano, todos los varones dormíamos afuera, buscando la frescura de la noche; un grito nos despertó y la voz temblorosa de uno de mis primos: “Me llevan las sabanas, me llevan las sabanas!”

     Efectivamente; al débil trasluz de la noche veraniega, una sabana se desplazaba suavemente, como flotando a ras de piso, hacia un alambrado cercano. Nos sacó del estupor la risa del Tío, que escondido tras un árbol, había utilizado dos líneas de pescar, reemplazando los anzuelos por ganchillos de alambre, prendiéndolos a los extremos de la sabana, produciendo el “fenómeno”. Pocos quedaron afueran, la mayoría terminaron durmiendo en el comedor, incluso algunos, bajo la enorme mesa de la antigua casa.

     Pero volviendo a los Duendes de verdad, en la mitología de cada región reciben nombres distintos, acorde al folclore del lugar, o la religión, tratándose en todo caso de los mismos seres elementales de la naturaleza, que se dividen en varias clases; pueden llegar a vivir hasta 500 años (según dicen) y son siempre traviesos, bromistas y descarados. Casi siempre están de buen humor, aunque existen duendes de naturaleza malvada capaces de torturar incansablemente a una persona o a una familia entera. 

    Bueno… como para revalidar estos relatos, mi amigo Alejandro, recordó y me hizo llegar esta información, de hace cinco años atrás – publicada por varios medios gráficos y digitales – con muchísimos testigos (incluido el mismo Alejandro).


07/Ene/06

 
Curiosidad: dicen que en Entre Ríos hay duendes "patoteros"

        Un pescador de Paraná aseguró que "siete hombrecitos que estaban en árboles" atacaron a pedradas a un móvil policial y a vecinos.
      La noche del 30 de diciembre los vecinos del barrio Antártida de Paraná fueron atacados por siete duendes. Así lo aseguraron varias personas que estuvieron presentes cuando ocurrió el hecho.
       "Esto pasó el viernes pasado, luego que levantáramos un árbol de Navidad en la barriada. Allí vimos como subían y bajaban rápidamente por los gajos tirando piedras como capullos blancos", afirmó el pescador.

       Según otro Diario, uno de los niños del pueblo persiguió junto a sus amigos a los supuestos duendes, "los comenzamos a correr y a tirarles piedras y ellos, desde los árboles, respondieron la agresión con notable rapidez. Fue con violencia y devolvieron los piedrazos golpeando a algunos chicos y a vecinos".

         Una madre dijo que "los enanitos —tal vez— se hayan enojado porque se apagaban las luces del árbol de Navidad. Desde ese momento comenzaron a tirar piedras que dejaban de arrojar cuando las luces era nuevamente encendidas".

      Pero esta no es la primera vez que ocurre un hecho como este, confió un Vecino  "Esto se viene repitiendo todas las noches desde el jueves 29 de diciembre del año pasado".


        Otro medio publicaba: Barrio conmocionado por extrañas apariciones de criaturas


       Vecinos del barrio Antártida Argentina testimoniaron…con emotiva credibilidad, las extrañas apariciones de "duendes" blancos. Según dijeron bajan y suben de los árboles rápidamente y "tiran piedras como capullos blancos".

   En el barrio paranaense de la zona noroeste de Paraná, cercano al volcadero de basura, vecinos denunciaron ante las cámaras, la aparición de "duendes blancos" que comenzaron a manifestarse en horas del atardecer del jueves 29 de diciembre de 2005.

     Según expresaron extrañados, "los chicos del barrio le tiraban piedras y ellos se las devolvían con notable rapidez". Los "duendes" respondieron con violencia y devolvieron los "piedrazos"; golpearon a los niños y algunos vecinos que resultaron con golpes y magullones que no revestían gravedad.

    El fenómeno comienza como a las 8 y termina alrededor de las 2 de la madrugada, aseguraron los vecinos. Todo comenzó porque ellos tienen un árbol de Navidad en el barrio - que arman todos los años - y cuando intentaron desarmarlo, los "enanitos" hicieron su aparición y manifestaron su disconformidad. "Cuando apagábamos las luces se enojaban y tiraban piedras, al prenderlas se calmaban", afirmó el vecino.

     En un primer momento, al ver que los extraños "duendes blancos" habitaban los árboles, talaron algunos pero "los enanos se enojaron y comenzaron a tirarnos piedras, entonces llamamos a la Policía para que haga algo", relató el vecino.

      Según agregó el vecino del barrio, el fenómeno fue presenciado por alrededor de "800 o 900 personas que se arrimaron hasta las 2 de la mañana", entre ellos una gran cantidad de niños. Cuando llegó la Policía, los vecinos expresaron que un patrullero de la Comisaría, fue agredido por los extraños seres. "Querían alumbrar con el reflector y la luz se reflejaba como en un espejo", afirmaron.

      Consultados algunos niños del barrio, narraron que "eran chiquitos, blancos y te sacaban la lengua; eran como una persona pero la mano era chiquitita", dijo una nena que aseguró haberlos visto de cerca. "Eran como siete, había uno arriba del techo y saltó al árbol", relató asombrada, pero con una amplia sonrisa y sin manifestar miedo.

     "Nosotros hicimos un desmonte total, para bajarlos de los árboles, los rodeamos, algunos lo tuvieron al alcance de la mano para agarrarlos", dijo otro vecino.

     "Nos dio algo de escalofrío, porque a nosotros no nos pegaron con piedras pero a la policía le pegaron", dijo. "Los chicos los provocaban, les tiraban una piedra y devolvían la misma, le tiraban un ladrillo y te lo devolvían", relató el preocupado otro vecino.

     Las agresiones de los "duendes blancos" con los vecinos no fueron de consideración si bien algunos aseguraron que los chicos salieron con "chichones” por los golpes de las piedra. "Esto no es ninguna joda de nadie, esto es algo real, no lo inventó nadie, y yo les digo que no se asusten porque pueden ser angelitos", dijo el vecino y continuó "mucha gente le ha rezado".

   "Pareciera que quieren jugar, porque sino - con tantas piedras - hubiese habido sangre y nadie salió herido", subrayó el vecino y dijo que desmalezaron toda la zona y talaron algunos árboles cercanos para tratar precisar que era lo que se "escondía en el lugar".

      Obviamente, no se encontró nada.


       Existen varias clases de duendes, como ya dijimos, entre ellos podemos encontrar a los mas comunes que son los “gnomos”. Estos según creo, actúan como protectores o guardianes de la naturaleza; a lo mejor la tala de arboles que hayan sido su hábitat por años, los puso fuera de quicio, o querían jugar con las luces del Arbolito, y con los gurises. ¡Vaya uno a saber! Lo que queda en claro es que, si… de verdad, existen mas cosas de las que estamos acostumbrados a apreciar. Yo por mi parte, prefiero contarlos como amigos, pero no por las dudas, sino como un gesto de respeto. Si existen, es por alguna razón superior, para alguna misión especial… y eso ya entra al terreno de lo sagrado.

       Hasta los próximos Duendes..!  Bueno… no van a pasar 500 años, ya estoy bastante crecidito!


(Imagen: Taringa, Internet)

La Condesa sangrienta. 

   Este es el caso de un personaje que resulta verdaderamente interesante para las historias de asesinos seriales, partiendo en un principio del hecho espeluznante de que sea una de las pocas mujeres que haya asesinado de una manera tan cruel a… cerca de 650 niñas!

   Además de una perversión sádica y sexual, la Condesa Elizabeth Báthory sentía especial atracción por la sangre, y no sólo se contentaba de beberla, como es habitual en los llamados asesinos vampíricos, sino que se bañaba en ella con el fin de impedir que su piel envejeciera al paso de los años.

   Nace en el año 1.560, en el seno de una de las más ricas familias húngaras. Si bien pertenecía a la más ilustre y distinguida aristocracia, siendo su primo Primer Ministro de Hungría, y su tío Rey de Polonia, también existen antecedentes esotéricos entre los miembros de su familia, como pueden ser un tío adorador de Satán y otros familiares adeptos a la magia negra o la alquimia, entre los que se puede contar a la propia Báthory, ya que desde su infancia había sido influida por las enseñanzas de una nodriza que se dedicaba a las prácticas brujeriles.

   Cuando contaba sólo con 15 años se casa con un noble, el conde Nadasdy, gran guerrero conocido como "El Héroe Negro", y se van a vivir en un solitario castillo en los Cárpatos; el conde no tarda en ser reclamado para una batalla, por lo que se ve obligado a dejar sola a Elizabeth por un largo tiempo.
Al cabo de ese tiempo en espera de su marido, ésta se aburre por el continuo aislamiento al que estaba sometida, y se fuga para mantener una relación con un joven noble al que las gentes del lugar denominaban "el vampiro" por su extraño aspecto. En breve regresa de nuevo al castillo y empieza a mantener relaciones lésbicas con dos de sus doncellas. Desde ese momento, y para distraerse de las largas ausencias de su marido, comienza a interesarse sobremanera por el esoterismo, rodeándose de una siniestra corte de brujos, hechiceros y alquimistas.

   A medida que pasaban los años, la belleza que la caracterizaba se iba degradando, y preocupada por su aspecto físico, pide consejo a la vieja nodriza. Ésta, le indica que el poder de la sangre y los sacrificios humanos daban muy buenos resultados en los hechizos de magia negra, y le aconseja que si se bañaba con sangre de doncella, podría conservar su belleza indefinidamente..!

   En esa época, la Condesa tuvo su primer hijo, al que siguieron tres más, y si bien su papel maternal le absorbía la mayor parte del tiempo, en el fondo de su mente seguían resonando las palabras tentadoras de la nodriza: "belleza eterna". Al principio intentó alejarlas de sí, posiblemente no por falta de deseo o valor, sino por temor a las consecuencias de frente a la aristocracia, pero años más tarde, cuando su marido fallece, no tarda en probar los placeres sugeridos por la bruja.

   Al poco tiempo moriría su primera víctima: una joven sirvienta la estaba peinando, cuando accidentalmente le dio un tirón a su cabello. Ésta, en un ataque de ira le propinó tal bofetada que la sangre de la doncella salpicó su mano. Al mirar la mano manchada de sangre, creyó ver que parecía más suave y blanca que el resto de la piel, llegando a la conclusión que su vieja nodriza estaba en lo cierto, y que la sangre rejuvenecía los tejidos. Con la certeza de que podría recuperar la belleza de su juventud y conservarla a pesar de sus casi cuarenta años, mandó que cortasen las venas de la aterrorizada sirvienta y que metiesen su sangre en una bañera para que pudiera bañarse en ella.

   A partir de ese momento, los baños de sangre serían su gran obsesión, hasta el punto de recorrer los Cárpatos en carruaje acompañada por sus doncellas en busca de jóvenes hembras a quienes engañaban prometiéndoles un empleo como sirvientas en el castillo. Si la mentira no resultaba, procedía al secuestro drogándolas o azotándolas hasta que eran sometidas a la fuerza. Una vez en el castillo, las víctimas eran encadenadas y acuchilladas en los fríos sótanos, bien por un verdugo, un sirviente o por la propia Condesa, mientras las víctimas se desangraban y llenaban su bañera.
Una vez dentro de la pila, hacía que derramasen la sangre por todo su cuerpo, y al cabo de unos minutos, para que el tacto áspero de las toallas no frenase el poder de rejuvenecimiento de la sangre, ordenaba que un grupo de sirvientas elegidas por ella misma lamiesen su piel. Si estas mostraban repugnancia o recelo, las mandaba torturar hasta la muerte. Si por el contrario reaccionaban de forma favorable, la Condesa las recompensaba.

   En algunas ocasiones, las víctimas que le parecían más sanas, de mejor aspecto, eran encerradas durante años en los sótanos para ir extrayendo pequeñas cantidades de sangre mediante incisiones, a fin de que la dueña del castillo pudiera bebérsela.
Por otro lado, las calaveras y los huesos eran también aprovechados por los hechiceros del castillo, convencidos que sólo un sacrificio humano podía dar buenos resultados para realizar sus experimentos alquímicos.

   Durante once años, los campesinos aterrados veían el carruaje negro con el emblema de la Condesa Báthory rastrear el pueblo en busca de jóvenes, que desaparecían misteriosamente dentro del castillo y que nunca volvían a salir.
Los cuerpos sin vida eran sepultados en las inmediaciones del castillo, hasta que finalmente, sea por pereza o descuido, tan sólo los arrojaban al campo para que las alimañas acabasen con ellos.

   Algunos aldeanos no las tenían todas consigo, por los gritos estremecedores que se oían salir del lugar, y se empezaron a extender rumores por todo el pueblo de que algo raro sucedía en el castillo.
Finalmente estos pueblerinos empiezan a rondar por las inmediaciones, en dónde se encuentran con los restos de más de una docena de cuerpos sin vida. Éstos armaron una gran revuelta, insistiendo que el castillo estaba maldito, y era además una residencia de vampiros, quejándose ante el propio soberano. 

   Atacar a una familia de poder, en esa época, era algo verdaderamente difícil, y sobre todo si como en este caso, el acusado además de ser una persona distinguida entre la nobleza tenía amigos igual de poderosos por todas partes. Por ese motivo, el emperador comienza por no prestar atención a las quejas de su pueblo, pero finalmente envía una tropa de soldados que irrumpen en el castillo en 1.610.

   Al entrar, los soldados encuentran en el gran salón del castillo, un cuerpo pálido y desangrado de mujer en el suelo, otro aún con vida pero terriblemente torturada, que había sido pinchada con un objeto para extraerle la sangre, y una última ya muerta tras ser salvajemente azotada, desangrada y parcialmente quemada. En los alrededores del castillo, desentierran además otros cincuenta cadáveres.

   En los calabozos encuentran una gran cantidad de niñas, jóvenes y mujeres aún con vida a pesar de que algunos de ellos tenían señales de haber sido sangrados en numerosas ocasiones. Una vez liberadas éstas, sorprenden a la Condesa, y a algunos de sus brujos, en una de las habitaciones del castillo, en medio de uno de estos sangrientos rituales. Rápidamente son detenidos y conducidos a la prisión más cercana.

   Los crímenes sádicos de Báthory habían durado aproximadamente diez años.

  En el juicio, sobraban pruebas para condenar culpable a Elizabeth Báthory de los múltiples crímenes cometidos, pues no sólo se habían encontrado ochenta cadáveres, sino que los guardias estaban de testigos para declarar que, ellos con sus propios ojos, la habían visto matar. Ésta confesaría luego, haber asesinado junto con sus hechiceros y verdugos, a más de 600 jóvenes y haberse bañado en "ese fluido cálido y viscoso afín de conservar su hermosura y lozanía".
   

   Le seducía el olor de la muerte, la tortura y las orgías lesbianas. Decía que todo lo mencionado poseía un "siniestro perfume". Sus cómplices fueron condenados culpables, unos decapitados y otros quemados en la hoguera. Báthory, aún contando con el privilegio de pertenecer a la nobleza y ser amiga personal del rey Húngaro, fue condenada por éste mismo a una muerta lenta: la emparedaron en el dormitorio de su castillo, dejándole una pequeña ranura por la cual le daban algunos desperdicios como comida y un poco de agua. Murió a los cuatro años de permanecer en esa tumba, sin intentar comunicarse con nadie ni pronunciar la mínima palabra. Fue una especie de suicidio, de repente dejó de tocar alimento alguno y fallece en 1.614 cuando contaba con 54 años de edad.

   Resulta curioso señalar un paralelismo entre esta mujer y otro vampiro histórico, muy conocido: Gilles de Rais, pues aunque éste cometió sus crímenes dos siglos antes, procedían de manera muy similar: ambos pertenecían a la alta nobleza; el era homosexual, y ella lesbiana (de ahí que sus víctimas fuesen principalmente mujeres), y lo más sorprendente e inquietante es que, tanto los sirvientes de uno como de otro, participaban en los macabros baños de sangre.

   ¿Y vió como nos aterrorizan los sucesos trágicos de hoy? Múltiples homicidios, violaciones, accidentes violentos con muertos… en fin; supongo que es natural que nos aterroricemos, es lógico que no aceptemos esto en nuestro tiempo, pero… digo: Antes, en otras latitudes, también existieron los horrores! No toda época pasada fue mejor, de eso no caben dudas.

   Nos encontramos en la próxima, voy a dar una vuelta por la esquina, pero les aseguro que no miraré ninguna cara bonita… ¡Por las dudas!

 


“Batallas de fantasmas”

Es para no creer, pero… Todo tiene una explicación, o debería tenerla. De cualquier forma, como siempre, somos muy cautelosos en emitir opiniones; cada uno debe sacar sus propias conclusiones, si le interesa el tema, claro.
En fin, yo particularmente pienso y pregunto: ¿No le ha pasado alguna vez que, sus propias luchas parecen no tener fin? Vencemos una vicisitud y – como fantasmas – vuelven a aparecer en el camino, y debemos enfrentarlas y vencerlas otra vez. Recuerde además que “arriba y abajo” son siempre lo mismo, por lo que nuestro propio interior y el cosmos, están íntegramente relacionados, y el uno puede ser fácilmente espejo del otro.
Decía el General George Patton:  
“LOS VIEJOS SOLDADOS NUNCA MUEREN, SOLO SE DESVANECEN EN EL TIEMPO”

Y, a lo mejor, sea una gran verdad.
Mientras tanto, le acercamos estos múltiples testimonios de “ejércitos de fantasmas”.
¿Qué ocurre en el lugar donde ha habido una gran batalla? ¿Hay alguna actividad paranormal en la zona?
Ese misterio parece tener respuesta en las llamadas “Batallas de fantasmas”, auténticos ejércitos fantasmales luchando en el mismo lugar donde lo hicieron en otra época, y ante los atónitos ojos de los que son testigos de ello.
¿Realidad?, ¿visiones colectivas inducidas por las leyendas locales?, quien sabe, aquí hay varios ejemplos de estas paranormales batallas.

El más celebre de los campos de batalla fantasmales de Reino Unido esta en Edgehill, Warwickshire.
En la batalla que se libro en este lugar, el 23 de octubre de 1.642, la primera batalla de la guerra civil inglesa, intervinieron más de 40.000 hombres; el choque se produjo entre las tropas del rey Carlos I, conducidas por el príncipe Rupert del Rin, y los “Cabezas peladas” dirigidos por Oliver Cromwell. Al terminar aquel día, el campo estaba cubierto de cadáveres y de moribundos, y ambos bandos se retiraron para continuar la guerra en otras regiones. Fue entonces cuando llegaron a Londres las informaciones de que la batalla se había vuelto a producir, pero que esta vez los contendientes eran fantasmas! Poco más de un mes después, varios aldeanos vieron y oyeron en el mismo lugar lo que al principio pensaron era otra batalla. Cuando de repente todo aquel cuadro desapareció, se asustaron y huyeron. Pero el día de Nochebuena la batalla fantasmal se reprodujo de nuevo con todo lujo de detalles.
Desconcertado, el rey Carlos I envió a cuatro oficiales para que investigaran el caso. Los militares informaron sobre el relato recogido de los pastores: Estos estaban cuidando de sus rebaños el día de Nochebuena -un domingo-, cuando de pronto oyeron tambores que se aproximaban, y vieron como, en un instante los dos ejércitos aparecieron en el cielo disparando los mosquetes y los cañones y con las banderas desplegadas. Los dos bandos lucharon encarnizadamente durante varias horas y finalmente desaparecieron a eso de las tres de la mañana.

 
 
A la noche siguiente, los pastores montaron guardia, pero esta vez acompañados por ciudadanos respetables de las parroquias vecinas. Y todos los vecinos quedaron asombrados cuando los “ejércitos fantasmales aparecieron, con el mismo tumulto guerrero, luchando con la misma fiereza que antes”.
Al domingo siguiente, los soldados fantasmagóricos volvieron al campo de batalla y lucharon “con un tumulto todavía mayor “durante cuatro horas. Al día siguiente, las tropas volvieron a enzarzarse; y lo mismo ocurrió el domingo y lunes siguientes. Los oficiales enviados por el rey contemplaron ellos mismos la batalla espectral y reconocieron a algunos de los militares que habían intervenido en la lucha original.
Pero este no es el único caso:

La batalla de Büderich.
El Gobierno de Wesfalia reunió nada menos que 50 declaraciones de los testigos de una batalla de fantasmas que ocurrió el 22 de enero de 1.854 en el pueblo de Büderich. Según los observadores todo el Ejército-infantería, caballería y numerosos carros- marcharon en procesión a través del campo.
Los disparos de fusiles y el color de los uniformes podían distinguirse con claridad y el batallón, al dirigirse hacia el bosque de Schaffhausen, dejo tras su estela dos casas en llamas y un rastro de espeso humo negro, Luego el Ejército desapareció en el bosque.


Al atardecer toda la escena se disipó, tan repentina e inexplicablemente como había surgido.

La batalla de Puys revivida 10 años después.
A primeros de agosto de 1.951, dos cuñadas inglesas estaban de vacaciones en Francia cuando su sueño fue turbado por unos cañonazos. Al poco tiempo se dieron cuenta de que estaban oyendo los ruidos de una guerra, y éstos continuaron a intervalos, durante tres horas.
Al día siguiente, cuando las asustadas mujeres trataron de descubrir lo que había pasado, se sorprendieron al enterarse de que no había habido ninguna batalla. En realidad, nadie había oído nada.
Sin embargo, siguieron investigando y se enteraron de que sus vacaciones las habían llevado a Puys, en las playas próximas a Dieppe, zona ocupada y fuertemente fortificada durante la Segunda Guerra Mundial. Allí, casi exactamente nueve años antes, los aliados habían efectuado una invasión que fue como un ensayo del ataque del día D. Desgraciadamente, la invasión había sido muy costosa y cruenta. Más dela mitad de los 6.086 hombres que habían desembarcado el 19 de Agosto de 1.942 habían resultado muertos, heridos o hechos prisioneros.
Las mujeres comprendieron pronto que los ruidos que habían oído eran una reproducción casi exacta de los de aquella batalla, como si ellas hubiesen estado alojadas allí en el momento en que aquélla tuvo lugar. Oyeron bombardeos y gritos en la madrugada, “aproximadamente a las cuatro de la mañana” y el ruido cesó bruscamente cincuenta minutos más tarde. El bombardeo real había empezado a las 3,47 horas de la mañana y cesado, según los archivos militares, a las 4,50. Oyeron los bombardeos y los gritos de los hombres, y de nuevo el silencio, y los archivos militares confirmaron también que el bombardeo se había interrumpido casi al mismo tiempo, sobre las 4,50 y la hora 5,07 de la mañana.
.
 
.
Todos los ruidos que habían oído concordaban con los datos oficiales dela batalla. Es interesante observar que el combate había terminado a las 6 de la mañana, hora en que cesaron también los ruidos escuchados por las mujeres. Pero las dos mujeres oyeron los gritos de dolor de los heridos y los moribundos durante la hora siguiente, gritos que se fueron debilitando a medida que pasaba el tiempo.

Otros casos de ejércitos fantasmas:
En 1.904 un grupo de escolares caminaba hacia la colina de Marplit, cerca de Honiton, en Devon, cuando vieron a un hombre al que creyeron un loco, vestido con un sombrero negro de alas anchas y una larga chaqueta de color castaño salpicada de barro. Curiosamente, el maestro que acompañaba a los escolares fue el único que no vio la aparición. El aspecto aturdido y exhausto del hombre asustó a los niños. Las investigaciones posteriores revelaron lo siguiente: en 1.685, un hombre que vivía en una granja de la colonia de Marplit consiguió escapar a la carnicería que se produjo en la batalla de Sedgemoor - durante la rebelión del duque de Montmouth contra el rey Jaime II- y regresó a su casa. Pero en el preciso momento en que su mujer y sus hijos sea prestaban a darle la bienvenida, una turba de soldados se les acercó y derribaron al hombre con sus espadas.

En 1745, unas treinta personas pudieron contemplar un ejército de fantasmas que marchaba sobre el cielo de Souter Fell, en Cumbria, durante la época de la rebelión de los Jacobitas. En el mismo sitio donde en 1.746 se llevo a cabo la batalla de Culloden, se ha visto recientemente a guerreros fantasmales.
.
 
.
Y, en 1932, dos asustados motociclistas vieron a dos soldados cubiertos con capas cerca del Páramo de Marston, Yorkshire, en el lugar donde en 1.644 se libró una importante batalla de la guerra civil.
.
 
.
También las grandes acciones de la guerra civil norteamericana suelen ser repetidas por los fantasmas. La mas celebre es la del sitio de Shiloh, durante el cual murieron 20.000hombres; al día siguiente de la batalla decían los lugareños, el río cercano bajaba rojo de sangre. Y desde entonces numerosas personas han visto y oído reproducciones de ese feroz episodio bélico.

Explicación científica.
La aparición de multitud de figuras fantasmales que reproducen acontecimientos que han tenido lugar en el pasado, supone un paso más allá de las meras creencias personales, aún más cuando dichas apariciones son vistas simultáneamente por un colectivo de personas.
Más allá de cualquier explicación científica, existen numerosos casos que traspasan la barrera de la creatividad literaria y de las leyendas, y acaban instalándose en la más impactante duda razonable. Pero ¿qué son? Gran parte de estas apariciones grupales tienen que ver con acciones bélicas, las cuales suelen ir acompañadas de una actividad mental y emocional fuera de lo normal. El doctor James McHarg sugería que los responsables de tales fenómenos eran los recuerdos acumulados en el inconsciente colectivo. ¿Es posible por lo tanto que el proceso sea desencadenado por la mente de los testigos, por interacción con la información almacenada en el entorno físico? De ser así, tiene que haber algo en el marco físico que desencadene el fenómeno, y que haga que el cerebro capte esos recuerdos almacenados.
¿O verdaderamente es algo sobrenatural? Solo Dios lo sabe…
¡…Hasta la próxima!


A lo largo y a lo ancho del mundo hay infinidad de relatos acerca de fantasmas, o apariciones de seres indefinidos que surgen de la nada, y que tienen su enorme importancia en el desarrollo de algún acontecimiento.

Bueno, parece ser que si alguien no tiene que morir, no muere, aunque todo indique que así será; ese es el momento en que estos seres (o ser), que podríamos llamar “benévolos” hacen su irrupción en el escenario, así se encuentre una, diez, o mil personas, y ocurre lo que denominamos Milagro.

Yo se de algunas personas que desearon con tanta fuerza evitar una tragedia, que sacaron fuerzas – no se sabe de donde – e impidieron, por ejemplo, que un niñito sea atropellado por un animal enfurecido, en loca carrera. Quizás algún testigo del supuesto hecho pueda afirmar que, a la par del arrojado paladín se encontraba otro “ser”, mas alto y mas fuerte, ayudándole en el propósito.

Como dijimos tantas veces ¡Cuánto misterio todavía por develar..! ¿Cuanto de realidad, cuanto de fantasía?

El hecho es que las historias ya están escritas, y en algunos casos son mas que llamativas, y dejan mucho para valorar y evaluar, como esta de:

 

 

 

LOS ANGELES DE MONS.

 

      A lo largo de la historia hay multitud de batallas en las que los soldados afirman ver o tener algún tipo de experiencia paranormal. Una de la más famosas y multitudinarias por el número de testigos y el eco que de ella se hizo, sucedió en la Primera Guerra Mundial, en 1914 en la región francesa de Mons.
      La gran guerra que se libró entre 1914 y 1918, con una repercusión y participación nunca vista y de la que por lo visto no se aprendió demasiado, pues tan triste episodio se repitió años después, además de más de 10 millones de muertos y ciudades arrasadas, también dejó multitud de historias de corte extraño, narradas por los soldados, quizás debido al miedo o a la adrenalina, en medio del fragor de una batalla.

       Algunos de estas historias rápidamente corrieron como la pólvora gastada en las batallas que se libraban, puede que para subir la moral del bando que las contaba o puede que quizás los protagonistas de las mismas vieran algo fuera de lo normal en medio de tanto horror. Una de las más famosa, sino la más extraordinaria de estas  historias, es la ocurrida el 26 de agosto de 1914 en Mons.

        El ejército británico al mando del general John French, había desembarcado en Francia para luchar en la región de las Ardenas contra el ejército del imperio alemán, bastante más numeroso. El 23 de agosto French tuvo que retirarse tras una violenta batalla con la intención de agruparse y atacar de manera contundente a los alemanes, pero esa noche sus superiores le ordenaron replegarse hacia el sur, dejando al descubierto el flanco de su ejército y expuesto a un ataque seguro que causaría multitud de bajas. Los soldados acatan la orden con resignación sabiendo del peligro que supone esa orden, y avanzan en medio del bosque perseguidos de cerca por un batallón alemán, cuando una espesa niebla les rodea de repente impidiéndoles ver la salida de aquel bosque. El desanimo comienza a apoderarse de los soldados sabiendo que si no logran salir de allí en unas horas se verían rodeados por el enemigo.



         De repente, y según los testimonios de varios soldados, aparece un haz de luz brillante de la que surge una alta figura con dos alas largas y blancas, que hace un gesto para que los asombrados testigos le sigan. Temerosos, se levantan y comienzan a seguir a la imponente figura por una zona que unos minutos antes había sido explorada y donde no habían encontrado ningún camino, es más, el amplio camino que ahora se hallaba antes ellos no figuraba en ninguno de sus mapas. Pero los alemanes lograron alcanzarles antes de que abandonaran el bosque y cuando los británicos se daban por muertos, los soldados relataron que de la nada, al igual que la misteriosa figura que los había guiado, surgió un extraño ejército cuyos pies no pisaban la tierra, que se interpuso entre ambos bandos haciendo que los caballos germanos salieran huyendo y que el ejercito alemán se retirara ante la fantasmal presencia.



         A pesar de prometer mantener silencio sobre los hechos, la curiosidad de la población de querer saber como habían regresado de una muerte segura por parte del enemigo, hizo que poco a poco, los hechos comenzaran a ser conocidos por la población y el rumor se extendió rápidamente. Unos decían que quien les había salvado eran los espíritus de los arqueros de otra famosa batalla que se celebró en ese bosque de Angincourt en 1415, pero para la mayoría no había duda, aquellos seres eran Ángeles, de ahí que a esta leyenda se le conozca como “Los Ángeles de Mons”



          En septiembre de ese mismo año, un escritor británico llamado Arthur Machen, publicó en diario londinense “Evenig News” el relato que había llegado a sus oídos, desatando la leyenda. En la publicación escribió que era el mismo Arcángel San Jorge comandando a los arqueros de Angicourt; días más tarde Machen dijo que la historia era inventada, pero el testimonio de multitud de soldados que estaban ya de regreso, secundan la historia en diferentes apariciones públicas. Un oficial relató como los Ángeles les salvaron de una muerte segura al evitar que los alemanes les atacaran, y otro incluso afirmaba como dos jinetes fantasmagóricos les escoltaban hasta llegar sanos y salvos a territorio amigo.
          Por supuesto nunca se sabrá si esta leyenda tiene algo de verdad o era solo para levantar la moral de la gente. Tal vez esas visiones fueran causadas por el cansancio, tal vez inventadas, pero esos Ángeles llegaron a ser tan reales para la gente como la guerra misma.

 

PARA VER VIDEO, CLICK EN EL LINK

 http://www.youtube.com/watch?v=l9dT4MSsfKQ


La Bestia.






        Me decía no hace mucho Don Lauman, nuestro distinguido amigo. “¿Se acuerda Néstor, de los hechos de Hernández, sobre lo que se comentaba de ese extraño ser con cabeza de lobo o de perro  y cuerpo de hombre que hace un tiempito atrás se lo veía en los campos y caminos rurales? Inclusive se formó un comisión policial para investigar el caso....No sé porque lo asocié con  La Bestia de Geuvadian....un hecho real.”

     Y bueno, los pueblos están llenos de historias de aparecidos, fantasmas y hechos sobrenaturales. Y ocurre que cuando una noticia trasciende, esas “apariciones” se multiplican; nos pasó en algunos casos policiales de los fatídicos “sátiros” que aparecían simultáneamente en dos o tres lugares a la vez… en fin.

 

     La historia de esa extraña aparición en Hernández  - ocurrida a mediados de marzo de este año -  se transformó enseguida en noticia, de la que se tomó conocimiento porque un poblador de la zona tuvo el valor de contar que fue sorprendido por un “extraño ser”, que  salió saltando de un arroyo, tomó el camino y comenzó a correr a la par de su camioneta a una velocidad mayor a los 40 kilómetros por hora y que luego desapareció como por arte de magia. No pudo definir exactamente (por la sorpresa o el susto), como era ese “ser”, indicando en definitiva que no era ni animal, ni persona. Según el relato “era una mezcla de hombre y de mono, tenía una cola corta, la cara negra como tiznada con carbón y muchos pelos”.

Otros detallaron que el extraño “ser”, en el lugar que desaparecía,  se juntaban misteriosamente los perros y aullaban.

     En Hernández  hay muchas historias de “aparecidos”; angelitos que lloran, fantasmas que aparecen y desaparecen en medio del camino, pero esta aparición cobró mayor notoriedad porque el hombre que la contó, se trataba de una persona confiable, que no inventaría una aparición semejante. Por eso muchos estaban asustados; y esto derivó en que se repitan “extrañas apariciones” en varias localidades entrerrianas.

Ahora, que con el correr del tiempo parece haber desaparecido la “aparición” – valga el juego de palabras – podemos contar la verdadera historia de…


La Bestia de Geuvadian.

      Entre 1764 y 1767 la provincia francesa de Geuvadian vivió aterrorizada por una bestia descomunal. La misteriosa criatura, de aspecto similar a un lobo, atacó y mató a entre 60 y 123 personas llegando a convertirse en una cuestión de estado para Luis XV. Hoy en día aún continúa el debate sobre la verdadera identidad de este animal, del que algunos llegaron a decir que eran tangrande como un caballo”,  y otros pensaron que era mitad hombre, y mitad lobo.
      El primer ataque, que proporcionó una descripción de la criatura, sucedió el 1 de Junio de 1764. Una pastora de Langonge vio un animal con apariencia de lobo, emerger de entre los árboles del bosque y dirigirse hacia ella, aunque los perros huyeron, afortunadamente el rebaño que llevaba alejó a la bestia y pudo salir ilesa. No pasaría ni un mes, cuando el 30 de Junio Jeane Boullet, una joven de 14 años, no correría la misma suerte y se convertiría en la primera víctima mortal de la fiera. En los tres meses siguientes, la Bestia atacó y mató salvajemente a 2 niñas, 2 niños y una mujer. En invierno, con el animal muy probablemente acuciado por el hambre, el ritmo de las muertes se incrementó, hasta el punto de que se producían una o dos víctimas por semana.
      El método de matar de la criatura era un tanto inusual para un depredador, ya que muy a menudo se centraba en la cabeza de su víctima, no atacando las áreas que otros depredadores suelen atacar, como son el cuello o las piernas. Como consecuencia de este modo de atacar, muchas veces la cabeza resultaba aplastada o arrancada del cuerpo, incluso a veces el cuerpo acababa partido en dos. Otra peculiaridad era que parecía atacar más a los seres humanos que a los animales. En varios de los ataques estando en el mismo campo una persona y ganado decidió atacar a la persona. La bestia parecía no tener miedo tampoco a los perros o al fuego.
      Durante esta época, los bosques de Geuvadian, acogían una población considerable de lobos, pero los testimonios de los pocos testigos y supervivientes rechazaron su autoría. La bestia era un criatura gigantesca de pelo rojizo con una tamaño mucho mayor que el de un lobo, según algunos, tan grande como un caballo. Con rayas negras en los cuartos traseros y una cresta de pelos largos en el lomo. La cola era larga y musculosa, las mandíbulas fuertes con dientes enormes.

      Aunque es difícil establecer un número exacto de victimas, las estimaciones basadas en documentos oficiales son de unos 198 ataques, incluyendo 36 heridos y 99 muertos. Otras fuentes amplían esa cifra hasta los 306 ataques: 51 heridos y hasta 123 muertos. Parece ser que la bestia prefería atacar mujeres, especialmente jóvenes, y niños, aunque esta preferencia podría explicarse por el hecho que mujeres y niños eran los que acostumbraban a trabajar en las granjas y además muchas veces lo hacían solos. Los hombres, por el contrario, solían llevar herramientas que podrían haber usado para defenderse y acostumbraban a trabajar en grupos, como así sucedió cuando Jacques Portefaix y seis amigos suyos, que fueron atacados por la Bestia el 12 de Enero de 1765; gracias a permanecer juntos consiguieron ahuyentarla. Las noticias de esta lucha llegaron hasta el rey Luís XV que les recompensó con 300 libras. El rey entonces encargó la misión de matar a la criatura a Jean Charles Marc Antoine Vaumesle d'Enneval y su hijo Jean Francois, dos cazadores de lobos profesionales.
      Los dos cazadores de lobos llegaron a Clermont-Ferrand al mes siguiente, Febrero, trayendo consigo ocho sabuesos entrenados para la caza de lobos. Pese a pasar varios meses cazando lobos por la región, lobos que creían que eran la temida bestia, los ataques continuaban. Para entonces ya eran varios los cazadores que rastreaban la región en busca de la Bestia atraídos por las recompensas para quien capturase al monstruo. Los rastreadores encontraron huellas de tamaño considerable y se calculó que el animal que las hubiera producido debía pesar unos 100kg.

      La Bestia se había convertido ya en un problema nacional para un Luis XV que acababa de salir de la Guerra de los Siete Años, y envió un cuerpo de dragones de caballería para abatirla, al que luego se unirían otros tres más, pero sin resultados tampoco. El asunto traspasó las fronteras y las potencias extranjeras comentaban de manera jocosa la incapacidad del ejército francés de capturar un "simple" lobo en su propio país.
    Otra medida un tanto desesperada fue el uso indiscriminado de veneno, que tampoco obtuvo resultados, aparte de matar los perros de los cazadores que rastreaban los bosques.
     El nerviosismo se apoderó de la población y estallaron disturbios. Se acusó a varios vecinos de ser hombres lobos, otros acusaron a los gitanos, por haber criado una bestia salvaje en su circo que se habría escapado al monte. Desde los púlpitos de las iglesias unos sacerdotes acusaban al Rey y otros veían en la Bestia un castigo enviado por Dios contra la lascividad de sus jóvenes víctimas. En semejante estado de pánico, se llegó a acusar a algún noble que había estado en África de haber cruzado alguna hiena, tigre, león o perro, hasta dar con una bestia asesina e indestructible.

     Fue el 19 de Junio del 1767 cuando según unas fuentes un campesino de la región, Jean Chastel, y según otras un cazador profesional enviado por el Rey llamado Francois Antoine abatieron un lobo descomunal, de 80cm de altura, 1.7 m de largo y 60kg de peso. El lobo fue llamado "Le Loup de Chazes" por haber sido cazado cerca de la Abadía de Chazes. Todo el mundo reconoció que se trataba de un ejemplar bastante grande, mucho mayor de los que se podían encontrar en Francia, y se asumió que se trataba de la Bestia.

      El lobo parece ser que fue disecado según unos y enviado a Versalles donde Antoine fue recibido como un héroe y recibió gran cantidad de dinero y títulos, otros por el contrario indican que sólo fue posible conservar su esqueleto.
      De esta manera los ataques parecieron parar durante un breve período de tiempo, aunque el 21 de Diciembre de 1767, la Bestia volvió a atacar, hiriendo de gravedad a dos niños. Docenas más de muertes siguieron estos ataques. Así que las partidas de caza volvieron a los bosques de Geuvadian, acabando esta vez con la vida de otro gran lobo que se dijo que podría ser la pareja del anterior. El esqueleto de este animal se conservó en un museo de París hasta 1830 cuando fue destruido por un incendio. El hecho de que se tratara de una pareja de lobos encaja más con el modo de atacar de los lobos, en manada, pero es contrario a todos los testimonios de quienes sobrevivieron a los ataques, que siempre hablaron de un único animal.
      Pese a los elementos más fantásticos de la historia, se acepta como cierto que la Bestia se trataba de una criatura con características poco comunes, motivo por el cuál los supervivientes no habrían tenido dificultad en reconocerlo.
     Richard H. Thompson en su libro "La caza del lobo en la Francia del Rey Luís XV: La Bestia de Gévaudan" del 1991 admitiría que lobos comunes, eso sí grandes, podrían ser la explicación de los ataques. Si bien es cierto que los lobos suelen evitar el contacto con humanos en situaciones extremas en las que sus presas habituales son escasas si que pueden atacar al ganado. Aunque esto contrastaría con el comportamiento de la Bestia, más interesado en los pastores que en su ganado. Algunos expertos afirmarían que los lobos del tiempo de los ataques serían mucho más agresivos que los actuales; de hecho el lobo actual, algo más "timido", sería el resultado de un proceso de selección natural, que ha hecho que lo más esquivos con los humanos sean los que hayan sobrevivido.
      Siguiendo con la teoría que la Bestia sería un lobo, algunos han identificado a partir de las descripciones de los lobos cazados, con una sub-especie de lobo de los Alpes, extinta en el siglo XIX que habría llegado a la región. La falta de presas grandes que estos lobos encontraron en su nuevo entorno les habría impulsado a alimentarse de humanos.
       Otra de las posibilidades que se barajó es que fuese un animal exótico que se hubiera escapado de su cautiverio. En el siglo XVIII ya vivían en cautividad leones, leopardos, tigres, hienas y pumas en Europa, aunque era un "lujo" que sólo los más pudientes podían permitirse. De hecho la descripción más habitual parecía encajar con la de una hiena rayada. Aunque se trata de un animal que puede tener un comportamiento agresivo puntual pero no es plausible que ataque y devore a decenas de personas. Tal vez el animal que más encajaría por comportamiento y aspecto sería algún ejemplar de tigre, aunque si bien es posible, se considera poco probable.
        Tal vez la explicación más creíble es la de que se tratara de un perro asilvestrado o de un híbrido entre un lobo y un perro de gran tamaño, tal vez de caza o de los que se usaban en peleas. Esta es la teoría defendida por el naturalista Michel Louis en su libro "La Bestia de Gévaudan: La inocencia de los lobos" cuenta con varios puntos a su favor, por un lado los híbridos entre perro y lobo presentan la peculiaridad de no compartir el miedo de sus padres lobos hacía los hombres y en muchos casos se trata de animales mayores que sus padres debido al fenómeno de la hesterosis. Esta teoría tiene otro defensor, Denneval, el mayor experto en la caza del lobo en la Francia del siglo XVIII, que además cuenta con la ventaja de ser un testimonio de primera mano.

       Existen otras teorías provenientes de la criptozoología , una disciplina que es considerada por muchos como una pseudo-ciencia. Según algunos criptozoologos, la Bestia sería en realidad un arenotelicon, animal que aparecía en bestiarios medievales, algo así como la versión europea de la hiena; de hecho se dice que otro arenotelicon fue capturado en los bosques de Sajonia en 1530. Pero incluso desde el punto de vista de los criptozoologos hay elementos que no encajan, como por ejemplo el hecho de lo puntual de su existencia, ya que de haberse tratado de un animal "oculto" que hubiera llegado hasta el siglo XVIII, como es que no había aparecido por el folclore local antes? A no ser, claro, que la pareja de bestias hubiera sido traída o hubieran llegado provenientes de otro lugar, donde pese a estar "ocultos", si que serían más comunes.

PS: La película "El pacto de los lobos", esta basado en la historia de esta Bestia, si bien se toma ciertas licencias creativas.


Me pasó un amigo esta publicación de misteriosabuenosaires.blogspot.com, llamada:

El Bulto negro en la Calle.

                “En aquel típico barrio de camino angosto en el que hay casitas de barro muy antiguas y entre casa y casa hay fincas de cacao, también hay cultivos de maíz, o algodón, es costumbre de los hombres ir al pueblo a tomar cerveza y jugar al billar, regresando a muy altas horas de la noche, borrachos, casi siempre en grupos. Una de esas noches un muchacho, decidió regresar solo a su casa, aprovechando que había comprado una bicicleta, la noche estaba muy oscura porque no había luna y los postes de alumbrado tenían los faros rotos. Justo a mitad de camino, iba pedaleando lento, cuando de pronto vio algo que le pareció como un borracho tendido en mitad del camino. Se preocupó por el posible estado de aquel hombre, así que se bajó de su bicicleta y le gritó: "¡Despiértate!". Como no pasó nada, se acercó más y le dio una ligera patada, cuál no sería su sorpresa cuando sintió que no era el cuerpo de un hombre, era como un bulto, de consistencia gelatinosa, que al ser pateado salió flotando hacia la finca; los pelos del muchacho embriagado se erizaron y un escalofrío recorrió su cuerpo. La borrachera se le fue inmediatamente y como pudo, agarró su bicicleta e intentó pedalear pero la cadena se había salido, así que la arrojó y salió corriendo como alma que lleva el diablo y gritando por todo el camino. Al llegar a casa, su mamá le abrió las puertas y él cayó desmayado. Nunca más volvió a regresar tarde del pueblo.

Muchas historias acerca de los bultos negros se cuentan, y parece que es cierto, pero no sólo hay bultos negros, también se sabe de brujas y duendes, pero eso…”

… Y esto me trajo el recuerdo de un Tío abuelo – Don Felipe Acevedo – que contó en una de esas interminables noches de fogón, lo que le había pasado a un Encargado de estancia. El hecho era que a éste hombre le estaban faltando ovejas del campo del que era responsable, y se lo atribuía a algún malviviente de la zona que, con el mal oficio de “carneador”, le estaba diezmando los lanares; entonces decidió un día – sábado a la tardecita – ir hasta el Pueblo, y a la vuelta, ya caída la noche, quedarse en un Puesto abandonado, próximo al camino, y esperar allí por el malhechor, a ver si podía descubrirlo y denunciarlo, o reducirlo en todo caso. Y pasó que volviendo ya noche cerrada, con una luna débil de cuarto menguante, justo más o menos en el lugar donde iba a entrar hacia el Puesto, sintió un golpe como si algo cayera de un árbol. Sorprendido, detuvo el caballo – que no dio ninguna señal de alarma – y observo un bulto negro en la orilla del alambrado; pese a que le llamó poderosamente la atención, no sintió miedo, según relataba el Tío.

El tema fue que, si el marchaba, el “bulto” marchaba por el piso en la misma dirección y a la misma distancia; si se detenía, el bulto se detenía. Indeciso ante la situación, optó por seguir su camino, y así llegó a su casa sin ningún inconveniente (salvo claro, el raro bulto negro acompañándolo). Cuando pasó la tranquera, dio toda la vuelta al caballo, y lo miró… una vez más, allí estaba, en el alambrado de enfrente, oscuro, tenue, inmóvil.

Dicen que al otro día, en el Puesto abandonado, estaban los rastros de una gran fiesta; cenizas de un fogón grande, vestigios de dos borregos faenados, e indicios de que al menos diez o quince personas habrían estado “chupando” y comiéndose los ovinos asados.

Es fácil imaginar que le hubiera pasado al pobre hombre si aparecía por el Puesto, los bandidos lo hubieran “achurado” vivo!

Y bien… ¡creer o no creer! Parece ser que esas formas, esos seres mitológicos, toman distintas actitudes. ¡Vaya uno a saber! Ángeles, brujas, duendes, espíritus parece que transitan la vida con nosotros, al menos algún tramo, al menos algún tiempo; por las dudas… me quedo con una afirmación de Don José Larralde, que en el cierre de un poema, dice: … “¡sigo creyendo en mi Dios!”. Amén.

 


“El Entierro”

(Tesoros enterrados.)


Recuerdos que guardo muy claro de mi niñez y adolescencia, son los llamados “entierros”. En aquella zona de campo donde me crié, era una creencia popular la existencia de inmensas fortunas enterradas en algún lugar, por ciertas personas muy ricas, que  al esconderlas de esta forma, las preservaban de ciertas amenazas. Decían que si el propietario de ese Tesoro moría sin revelar su secreto, la Tierra, o alguna fuerza Primordial del universo se hacían dueñas del mismo.

Esas historias – contadas por los mayores – y las claves para “desenterrar” las riquezas, ejercían una gran fascinación (en algunos casos obsesión) en los criollos de aquel entorno.    No pude estar exento de esa atracción, más que nada por lo mítico del tema, y andaba de día y de noche, en el campo limpio o en la espesura del monte, siempre atento a cualquier señal que pudiera indicarme el lugar del entierro de alguno de estos Tesoros. Se decía que por aquellas zonas había “entierros” de grandes fortunas, adquiridas por hacendados españoles, o por los ejércitos de las antiguas batallas, que fueron ocultados así, para resguardarlos de las persecuciones y el asedio del enemigo.

Mi abuelo contaba que, para tratar de sacar un entierro no hay que llevar nada bendito, porque entonces el tesoro desaparece; cuando se logra desenterrarlo no hay que nombrar a Dios ni a ningún santo, por que el tesoro se cambia de lugar. También contaba (por eso mi atención permanente), que cada tesoro escondido tiene un Guardián, que puede mostrarse de distintas formas; a veces es un  pequeño y hermoso perrito blanco, en otras puede ser solo una luminosidad, un breve destello. Hay ocasiones - decía – en que se ha visto una luciérnaga girando alrededor de un árbol, y bueno… ahí se dice que hay un tesoro escondido. Estas afirmaciones, y el mundo de inocencia y fantasías que vivíamos entonces, me llevaban a estar siempre pendiente de alguna señal, como dije.

Así fue que durante la noche de San Juan y San Pedro (en el campo se hacían luminarias para la buena cosecha y los animales), en mitad del montecito cercano, vi unas llamas que se encendían y se apagaban; enseguida un fulgor amarillo, verde, rojizo… Sentí estallar la alegría en mi interior, pero guardando reservas, solo se las señalé a mi abuelo y a mi padre. Nada dijeron, pero a mi me quedó la idea de que allí… había un tesoro sepultado!                                                                                                                              “Al saber de la existencia de un entierro, se recomienda llevar una vela encendida, y al dejarla en el suelo, la vela comenzará a hundirse en la tierra, lo que indicará el lugar donde se encuentra”… esta, y otras indicaciones, me daban vueltas en la cabeza cuando por fin logré dormirme aquella noche.

Al día siguiente, fue como si empezara a poner en la balanza los pro y los contra sobre el hallazgo de un tesoro enterrado: “Hay visiones de animales monstruosos, culebras, esqueletos, ruidos de cadenas, llantos y lamentos de almas penando”, recordaba; “si con el susto que provocan las visiones se nombra a Dios, el hoyo del entierro se llena de excrementos”,  me decía otro recuerdo. ¡Por Dios!

Pasaron unos días, y aun no había decidido por si o por no el tema (creo que me faltaba coraje), cuando me encuentro a un joven vecino, que apenas me vio, dijo: ¿¡Viste la luminaria el otro día, en el montecito, cerca de tu casa!? Estuvo genial, luces de todos colores!!! – agregó. Cuando comencé a reírme, enseguida me espetó: ¡He…! ¿Qué te pasa?

¡Nada… nada! – me apresuré a responderle - ¿Y a qué le prendieron fuego? pregunté.

¡A una goma de tractor! – respondió - ¡Si vieras como ardía! Le echamos kerosén y la subimos a un árbol seco; salían llamaradas de amarillo, verde, rojo..!

¡Ahí está tu tesoro! Dije para mis adentros, y me despedí del vecino.

…..

Y bueno… aunque me fallara la experiencia de desenterrar un tesoro (me falló la señal),
hay historias ciertas de personas que han encontrado estas riquezas. Algunas de esas historias señalan a unos Colonos que, por su trabajo de mover la tierra, prácticamente “tropezaron”  con esas riquezas ocultas. El hecho es que desaparecieron, dejando todos sus bienes abandonados, para volver – muchos años después – como verdaderos potentados.

El asunto puede estar fundamentado en lo siguiente: “Al abrir la caja de hierro o el caldero de barro cocido, se debe evitar respirar el vahó de la plata y los gases venenosos de las monedas y joyas enterradas; para no sufrir el efecto, hay que tirar un gato negro, o un perro negro al hoyo, y luego de logrado el Tesoro poner mucha distancia del lugar, por que de lo contrario,  el celoso guardián de los metales, lo alcanzará con la muerte  a corto plazo”.

…..

En las oscuras y tranquilas noches de abril, o en cualquier solsticio, trate de estar atento

a toda señal, en una de esas tiene mas suerte que yo, y descubre algunos de los grandes Tesoros que oculta el subsuelo de nuestra tierra, vulgarmente conocidos como:                                                

                                                         " El Entierro".

¡Buena suerte..!


Recuerdo que allá por abril de 2.008, apareció un vacuno muerto en un campo del El Solar, localidad de nuestro departamento La Paz. Las características de la muerte de animal fueron, y siguen siendo un misterio. Lo primero que pensé fue en el “Chupacabras” quizás por ser la criatura mítica mas aproximada a la forma de la muerte del bobino y porque ocupa un lugar destacado en nuestra cultura Mitológica, ya que no presentaba heridas de ningún tipo de las que habitualmente presentan los animales muertos por los “carneadores”, que son el disparo de arma de fuego, o la puñalada certera directo al corazón; tampoco tenía mordedura o picadura que indicara el ataque de alguna víbora venenosa.

De allí es que se me ocurrió el relato de:

 

LA MISTERIOSA MUERTE DE UNA VACA.

(“Chupacabras”, ratones hocicudos, extraterrestres o… terrestres extras?)

 

El informe de un conocido Medico Veterinario de nuestra ciudad, decía:

En fecha… siendo la hora… procedo a examinar un animal vacuno hembra, raza Aberdeen Angus, pelaje negro, de 10 meses de edad, que ante la observación se presenta:

-Vacuno de aproximadamente 150 kilos en pié…

-Sin vida, caído sobre su lado izquierdo, con los cuatro miembros, cuello y cabeza estirados; se destaca la ausencia total de músculos maseteros, ojo derecho, lengua, primera porción de esófago, dejando totalmente descubiertos los huesos de esa zona, que se aprecian blancos y limpios.

-En región posterior, un orificio circular de unos (25) veinticinco centímetros que abarca ano y genital, los que faltan completamente, dejado al descubierto la protuberancia del hueso de la cadera.

-En ambas zonas descriptas, los cortes de piel son netos y limpios, sin restos de hemorragia ni lesiones secundarias.

-Abierto el cadáver, las masas musculares se aprecian con importante sequedad (acartonado), sin señas de hemorragia; tanto músculos como órganos, corazón, intestino, librillo e hígado, presentan aspectos de haber sido sometidos a cocción por hervor ligero.

-Llama la atención que, con mas de un día de muerto - aun considerando la temperatura ambiente – el cadáver no presenta el grado de putrefacción correspondiente, ni se advierte la presencia de moscas, ni se nota que fuera atacada por animales carroñeros como es habitual en estos casos (caranchos, perros, etc.).

……….

El ataque de animales, de varias especies, ha estado ocurriendo en nuestro país, en zonas rurales, pero también  abarca gran parte de América del Sur, hasta Estados Unidos, con focos más intensos en México y en Puerto Rico.

Esto, según recuerdo, fue allá por 1992 cuando apareció por primera vez la noticia en los periódicos que reseñaban las inexplicables matanzas de diversos animales como: aves, caballos, cabras, etc. Se le conocía como “El Vampiro de Moca”, debido a que algunas de las primeras matanzas ocurrieron en la pequeña ciudad de Moca (Puerto Rico).

En una primera instancia, las sospechas recayeron en grupos satánicos que se creía realizaban las matanzas en forma aleatoria. Luego se extendieron a toda la isla. El patrón común de las víctimas era uno o dos pinchazos en la zona del cuello.

Los testimonios de supuestos testigos, hablaban de una pequeña figura de color verde oscuro en la zona. Estas declaraciones condujeron a la creencia que podría tratarse de un extraterrestre, la cual se arraigó en la comunidad.

La noticia trascendió a nivel mundial, y otras muertes se reportaron en países como República Dominicana, nuestro País, Bolivia, Chile, Colombia, Perú, Brasil, Estados Unidos, México.

En Puerto Rico y México, el “Chupacabras” ganó estatus de leyenda.

Se lo describe como una criatura pequeña, de aproximadamente (1) un metro  de estatura, de piel verdosa y escamosa, ojos grandes y saltones, cabeza ovalada. Con esta descripción es fácil ver por qué se lo identifica con los extraterrestres.

Se le atribuye también un rostro canino, con grandes ojos, y colmillos largos, y con los tobillos largos como los de un canguro. Su aspecto corporal sería similar a la de los humanos, pero algo encorvado, con espinas dorsales. En ocasiones se le adjudican alas como de murciélago. Se dice que succiona la sangre de sus víctimas y en ocasiones sus órganos. En las extremidades tendría garras.

Sus características del ataque son:
-Los animales atacados por esta criatura han perdido la sangre de su cuerpo, y la única herida que presentan es un agujero.
-Los animales no parecen detectar su presencia, pues no se ha reportado disturbios durante los ataques.
-No existen huellas en las zonas de ataque, y si aparecen, son similares a las de un gran cánido, pero con el talón alargado, y la distancia entre las mismas parecería sugerir que salta a grandes distancias.
-No hay testigos presenciales de los ataques.

Algunas de las teorías sobre su origen, dicen:  

Animal no clasificado por la ciencia; criatura extraterrestre; entidad demoníaca, que llegó para castigar los pecados humanos; experimento fallido humano, de manipulación genética; mutación natural, como otros caprichos de la naturaleza; mutación originada por causa de la contaminación ambiental; y  Oxymycterus akodontius, o ratón hocicudo.

 

La verdad es que una vez mas debemos preguntarnos ¿verdadero o falso? ¿Mito o Leyenda?

Lo cierto es que, quienes estuvimos en el lugar de mi narración inicial, sentimos estar parados en un escenario donde flotaba algo misterioso.

Sugestión? No sé… pero el hecho, ocurrió. También en otros lugares, como se sabe.

Entonces?

Como dicen ahora… Y… nada!

Solo que, el “Chupacabras” le está errando a las cabras; se la pegó a las gallinas, a los chanchos, a los caballos, a las vacas…!

¿Y si está ampliando el espectro de las especies..?

Hummm…

Nos vemos en la próxima..!


Adaptación, Fuente: Leyendas Urbanas.net

Los Negros del Agua.

 

Una de las costumbres en el campo, allá por mi niñez y adolescencia, eran los cuentos al amparo del fogón después de la cena. Salvo alguna circunstancia especial, o que se comiera muy tarde, esto de los cuentos era todo un ritual noche tras noche.

El actor principal solia ser mi Abuelo, aunque también se destacaba don “Pelayo” Ruiz Díaz, antiguo compañero de trabajos en las estancias con mi viejo; una noche quedé sorprendido con Juan – hijo mayor de don “Pelayo” - que imprevistamente tomó la parada, y comenzó narrando:

“El otro día, me fui a dar un bañito en el arroyo, en el ramplón de “las toscas”; habíamos pasado un día de una calor muy “ juerte” y el agua estaba demás linda! Así que me quedé un rato largo, boca arriba en el agua, que me hamacaba suavemente con su abrazo refrescante, cuando sentí un “cuchicheo” como de gurises, pa’l  la’o de la derecha, medio encima de la barranca. ¿Quién podrá andar por acá? pensé… y le pegué el grito: ¡Hola, quien anda ahí?? Silencio. Así que me  eché de nuevo en el agua para disfrutar ese momento, y en eso sentí que algo me tocaba en el hombro… miré pa’l costa’o y… me quedé helado! Una carita chiquita, bien negra, con medio cuerpito afuera me miraba! Nunca vi’á  olvidarme el salto que pegué! Hasta pensé que estaba soñando! Pero no… ahí estaba el enano negro, con una mirada bastante rara, que nunca he visto.

Asombra’o y sorprendido por esa aparición, que parecía querer saltarme a la cara, reculé buscando la orilla donde estaba mi ropa y mi cuchillo, cuando me caí senta’o en el piso;  al tanteo, sin mirar busque agarrar el “caronero”, y ahí… se me acabaron las “juerzas”…¡un montón de manos pequeñitas  me rodearon todo el cuerpo, dejándome casi estaquiao!!! En un momento, medio de refilón, alcancé a ver que en la barranca se habría una cueva, y un montón de negritos se me venían como hormigas!

Me desperté bien de tardecita, con el chasquido del agua y el balido de las ovejas que llegaban a saciar su sed antes de que las arriaran pa' los corrales”.

Los dos viejos estaban serios, los mas chico, ni qué hablar!  Ambos mayores se miraron un par de veces, y  después el Abuelo dijo muy quedamente: Los Negros del Agua!

Yo no dormí esa noche, tenía por costumbre bañarme en ese mismo lugar, todos los días a la tardecita! 

Los Negros del Agua se tratarían de una leyenda originaria de Brasil; se dice que son enteramente negros y calvos, y al parecer de menor tamaño del Y-Póra – otro mitológico - por eso también los llaman Negritos del Agua; sus manos y pies tienen membranas interdigitales, como las palmípedas. Según algunas versiones, poseerían un solo ojo grande, aunque en el relato de mi amigo Juan, tienen dos ojos normales, de mirar raro, como fosforescente. Dicen que suelen andar en grupos, lo que es bastante raro entre estos  seres sobrenaturales, generalmente solitarios. En las siestas de verano se dice que  ahogan a los gurises que se acercan al agua, y al atardecer, o en las noches de luna, a los navegantes, tumbando sus canoas.

Algunos aseguran que se los ve con frecuencia emerger del agua de una laguna o algún arroyo, pero que si se dan cuenta que los observan, se ocultan de inmediatamente.

Su posible hábitat serían, el Noroeste Argentino, Paraguay y Sur de Brasil.

Posiblemente sean trashumantes, así que por las dudas… ¡ojo con lagunas y arroyos!




Para presentar en esta oportunidad un raro y feroz ser acuático, proveniente de la mitología Mapuche, conocido como:

El cuero.



     Esta leyenda, muy conocida en el sur de Chile y gran parte de la zona suroeste de Argentina,  cuenta que a este animal se lo conoce también como “cuero del agua” o “manta del diablo”; su apariencia es similar  al de un cuero de vacuno (la piel extendida de un vacuno),  de gran tamaño, que en sus bordes posee unos apéndices como garfios, afiladísimos.
     En uno de los extremos de su cuerpo, donde se supone que está la cabeza, sobresalen dos tentáculos, cada uno de los cuales terminan en un ojo desorbitado, de color rojizo.
     En el centro de la parte de debajo de su cuerpo, estaría su boca, muy parecida a una enorme ventosa, con la cual absorbe completamente la sangre o fluidos de su presa, hasta dejarla seca, y… muerta.
    Se dice que estas criaturas habitarían, aun hoy, en lagos, laguna y ríos, tanto de Chile como de Argentina, con algunas apariciones también en el mar; del lado chileno cuentan que atacan principalmente a animales como presas, y en menor medida a seres humanos y embarcaciones pequeñas.
     Su forma de atacar – generalmente al atardecer – sería acercándose de manera sigilosa a su presa cuando está en la costa, ya sea bebiendo o bañándose, y con poderes hipnóticos la paraliza, atrapándola con esos afilados garfios,  y la arrastra hasta el fondo donde la envuelve rápidamente matándola por sofocamiento, para luego succionarle toda la sangre y demás fluidos.
Debido a estas características de ataque se lo confunde a veces con el Guirivilo, un ser también acuático, pero con formas de culebra, y cola de zorro con garfios o espinas afiladas; también en alguna oportunidad se lo asocia o confunde al “Cuero” con la Mantarraya.
      Hay quienes dicen que es un animal prehistórico, que ha logrado subsistir hasta nuestro tiempo. Y dice la leyenda que la única protección posible contra “El Cuero”, es la muerte de la criatura; aunque para ello es necesario la ayuda de una Machi, hechicera o experta en lo sobrenatural, que con sus habilidades lo atrae a la orilla, y lo engaña arrojándole una rama de Calafate (Arbusto de durísimas espinas y  de frutos exquisitos) haciéndole creer que es una presa; al atacar y apretar con fuerza la rama, el “Cuero” se desgarra su zona ventral, y sangra hasta morir su cuerpo material.
He aquí el mito dentro de la leyenda ¿hasta morir su cuerpo material?
Significa que, de alguna forma, este extraño Ser sigue vivo?
        Vaya uno a saber.
      Yo recuerdo, siendo gurí, en el arroyo Los Paraísos que atraviesa gran parte del Ejido donde me crié, un extraño “bicho” acuático. Se alojaba en una cueva casi a flor de agua de uno de los “ramblones” más profundos; atraía a las mojarras y como si fuera una aspiradora, las chupaba hacia adentro. Se oía un pequeño chapoteo, y luego… silencio.
Finalmente logré pescarlo un día; salió prendido del anzuelo, envolviéndolo, atrapando la carnada. Parecía una babosa, aunque mucho mas grande.
       Cuando sucumbió fuera del agua, se fue soltando de la carnada, y quedó el vientre hacia arriba; pude ver en los bordes unos filamentos, pero en forma de gancho.
       Lo di vuelta con un palito, y su lomo parecía como la caparazón de una tortuga, duro, con figuras hexagonales.
      No tuve entonces el tino, la buena disposición de haberlo conservado, para saber en definitiva que era aquello.
     Hoy pienso que perdí la gran oportunidad de haber criado guacho una extraña y diminuta variante de “El Cuero”!!!

 De Wikipedia, la enciclopedia libre – adaptación.



Mitología Griega.

 

   Haciendo un paréntesis en nuestros Mitos y Leyendas contemporáneos, y tradicionales, y con el objetivo de enriquecer culturalmente esta página, nos enfocamos ahora en la Mitología Griega, para presentar de ella a dioses, semidioses, o héroes mitológicos que nos resulten más conocidos, o más significativos.

   De esa antigua civilización del Mediterráneo, de su antigua cultura, se rescatan un conjunto de Mitos y Leyendas que conforman, en parte su religión, su historia, en fin, su acervo cultural.

     Estos seres de la  Mitología Griega, que personificaban a las fuerzas del Universo, se presentaban con figuras humanas, pero no solo figuras, sino también con características propias del humano, ya que eran totalmente impredecibles; igual que los hombres, a veces tenían un estricto sentido de la justicia, y en otras ocasiones eran crueles, capaces de las más atroces venganzas.

    Esta Mitología en una panorámica general, es muy compleja debido a la enorme cantidad de seres que componen su espectro; dicen algunos estudiosos que cuentan con aproximadamente 30.000 divinidades.

    También es cierto que presenta una gran similitud con la mitología Romana, ya que comparten el nombre de varios dioses y seres importantes,  y se relacionan estrechamente en la religión, en las creencias, y en algunas tradiciones.

   Para tener una base sólida de la pura Mitología de la Antigua Grecia nos referimos a sus dioses Principales, que representan el origen del mundo, su naturaleza y significados, que fueron transmitidos a través de la tradición oral (generalmente poética), y que han ejercido una amplia influencia sobre la cultura, el arte y la literatura del mundo.

Principales dioses

   Residentes del Olimpo, formaban una sociedad organizada,  constituida por tres grupos, que controlaban cada uno,  el cielo, el mar y la tierra respectivamente.
    En términos de autoridad y poderes, se movían con total libertad en los distintos escenarios del mundo, y hasta podían convivir con los seres humanos.

     Estos principales eran doce (llamados Olímpicos): Zeus, Hera, Hefestos, Atenea, Apolo, Artemisa, Ares, Afrodita, Hestia, Hermes, Deméter y Poseidón.

       Zeus, de quien nos referiremos en esta primera entrega, era el dios del cielo y soberano de los dioses olímpicos.

      Según Homero, se consideraba a Zeus padre de los dioses y de los mortales. No como el creador de los dioses y de los hombres; era su padre, en el sentido de protector y soberano, tanto de la familia olímpica como de la raza humana.

     Señor del cielo, dios de la lluvia y acumulador de nubes, blandía el terrible rayo. Su arma principal era la égida, escudo de piel de la cabra Amaltea, y adornada con la cabeza de Medusa; su ave, el águila, su árbol, el roble. Su templo más antiguo, famoso por su oráculo, era Olimpia, donde se celebraban los juegos olímpicos, en su honor, cada cuatro años.

    Zeus era el hijo menor del titán Cronos y de la titánica Rea, y hermano de las divinidades Poseidón, Hades, Hestia, Deméter y Hera.

   De acuerdo con uno de los relatos antiguos sobre el nacimiento de Zeus, Cronos, temiendo ser destronado por uno de sus hijos, los devoraba cuando nacían. Al nacer Zeus, Rea, la madre, envolvió una piedra en los pañales para engañar a Cronos y ocultó al dios niño en Creta, donde se alimentó con la leche de la cabra Amaltea y lo criaron unas ninfas. Cuando Zeus llegó a la madurez, obligó a Cronos a vomitar a los otros hijos, que estaban deseosos de vengarse de su padre. Durante la guerra que sobrevino, los demás titanes lucharon del lado de Cronos, pero los dioses lograron la victoria y los titanes fueron enviados a los abismos del Tártaro. A partir de ese momento, Zeus gobernó el cielo, y sus hermanos Poseidón y Hades recibieron el poder sobre el mar y el submundo, respectivamente. Los tres gobernaron en común la tierra.

     En la obra del poeta Homero, Zeus aparece representado de dos maneras muy diferentes: como dios de la justicia y la clemencia, y como responsable del castigo a la maldad.

     Casado con su hermana Hera, es padre de Ares, dios de la guerra; de Hebe, diosa de la juventud; de Hefestos, dios del fuego, y de Ilitía, diosa del parto. Al mismo tiempo, se describen innumerables aventuras amorosas de Zeus; en los relatos  antiguos, son numerosas sus relaciones con diosas y mujeres mortales, de quienes ha obtenido descendencia. También sus metamorfosis en diversos animales para sorprender a sus víctimas, como su transformación en toro para raptar a Europa. En leyendas posteriores, en las que se introducen otros valores morales, se pretende mostrar al padre de los dioses a salvo de esta imagen libertina y lasciva. Sus amoríos con mortales se explican a veces por el deseo de los antiguos griegos de vanagloriarse de su linaje divino.

    En la escultura, se representa a Zeus como una figura barbada y de apariencia espléndida. La más famosa de todas fue la colosal estatua de marfil y oro, del escultor Fidias, que se encontraba en Olimpia.

Los amoríos de Zeus:

El rapto de Europa.

      Europa era la hermosa hija del rey Agenor; Zeus, el rey de los dioses, la  vio mientras ella recogía flores, cerca del mar, e inmediatamente se enamoró de ella.

     Zeus se transformó en un magnífico toro blanco y apareció en la orilla del mar donde estaba jugando Europa. El gran toro caminó suavemente hacia donde estaba Europa y se arrodilló a sus pies. El aspecto y los movimientos del soberbio animal eran tan apacibles que Europa puso flores en su cuello, y se atrevió a montar sobre su lomo; de repente, el toro se fue corriendo hacia el mar, raptando a Europa, y se la llevó a la isla mediterránea de Creta.

      Allí, Zeus se despojó de la forma de toro, y regresó a su forma humana, haciéndola  su amante debajo de un simple árbol de Ciprés. Europa fue la primera reina de Creta y tuvo tres hijos con Zeus. Finalmente, Zeus reprodujo la forma del toro blanco, usada por él para seducir a Europa, en las estrellas.

        Aún hoy podemos reconocer su forma en la constelación Tauro.

 

Zeus

Zeus

Fuente: Ventanas al Universo.

http://windows2universe.org


Hera, la diosa.

La de mayor rango en el Olimpo, esposa y hermana de Zeus, el dios de los dioses, es como se ha dicho hija de Cronos y Rea, y al igual que sus hermanos, fue tragada por su padre, hasta que Zeus fue salvado de las terribles fauces paternas y  pudo entonces liberar a todos sus hermanos.

Durante la lucha de Zeus contra los Titanes, fue protegida por Océano y Tetis, de

quienes quedó muy agradecida, protegiéndolos siempre y actuando como reconciliadora cuando estos reñían por alguna causa.

Una vez que Zeus ganó la batalla y estableció su poder en el Olimpo, contrajo matrimonio con él.

Hay algunas versiones que la refieren como la tercera esposa de Zeus, siendo las anteriores Metis y Tetis, no obstante el amor entre Hera y Zeus era anterior incluso a la batalla con los Titanes.

De esta unión de divinidades descienden, legítimamente reconocidos, Ares (dios de la guerra), Hebe (diosa de la juventud), Ilitía (diosa del parto), Hefesto (dios del fuego), y se agrega también a Eris (diosa de la discordia).

En cuanto a Hefesto, algunas versiones aseguran que Hera estaba celosa de que Zeus tuviese a Atenea (con Metis), así que lo engendró sin él; pero disgustada luego con la fealdad de Hefesto, lo expulsó del Olimpo. Según otra versión alternativa, Hera dio a luz sola a todos los hijos, atribuidos normalmente a su unión con Zeus, y lo hizo golpeando su mano contra el suelo, un acto que es solemne para los griegos.

Hera representa la protección de todas las mujeres casadas y es el arquetipo de la unión en el lecho nupcial, aunque no se destaca como madre. Tampoco se destacaría mucho como esposa hoy en día, porque era celosa, vengativa y violenta, aunque teniendo en cuenta lo que era Zeus, constantemente infiel, a cualquier mujer - diosa o mortal – le provocaría ira; así es que la “pobre” Hera hacía sus víctimas no sólo a las amantes de Zeus, sino también a los hijos producto de los amores esos prohibidos.

 

El drama con Hefesto.

Desterrado del Olimpo por su madre, Hefesto se vengó de Hera haciéndole un trono mágico para ella; cuando se sentó, no pudo levantarse más de él.

Los demás dioses rogaron a Hefesto que volviese al Olimpo para liberarla, pero éste se negó una y otra vez. Dionisio lo emborrachó un día y le llevó de vuelta al Olimpo, a lomo de una mula. Hefesto liberó a Hera tras recibir a Afrodita por esposa.

Las intervenciones de Hera en la mitología son muchas, sin embargo, no siempre se  relacionan con los celos, a veces también luchaba por poder. Así castigaba a sus enemigos dejándolos ciegos, convirtiéndolos en vaca o produciéndoles otras calamidades.

Una de las más conocidas es el concurso de las manzanas, realizado en el Olimpo para designar a la diosa más bella; allí le tocó a París actuar de árbitro, y como eligiera a Afrodita, se ganó la cólera de Hera. El enojo de Hera también recayó sobre Troya, inclinando la balanza de la guerra a favor de los griegos, hecho confirmado por cuanto Hera, naturalmente, estaba designada como protectora de Aquiles, héroe griego hijo de Tetis; incluso extendió su protección a Menelao, haciéndolo inmortal.

Otro relato interesante, y que tiene connotación en nuestro tiempo, es el siguiente:

 

Eco.

Durante mucho tiempo una ninfa llamada Eco, tuvo el trabajo de distraer a Hera de las aventuras de Zeus hablándole incesantemente. Esta versión afirma que Hera, estaba siempre entretenida por la charla de Eco o que la engañaba contándole que Zeus estaba esperándola en el Olimpo. Cuando Hera descubrió el engaño, maldijo a Eco a pronunciar sólo las palabras de los demás (de ahí nuestra palabra moderna «eco»).

Por otro lado, se sabe que la diosa participó en la lucha contra los Gigantes y que fue perseguida y atacada por Porfirión, que se había enamorado de ella.; éste intentó hacerla suya por la fuerza, pero mientras le arrancaba los vestidos, llegó Zeus en su auxilio, y atacó al Gigante hiriéndolo con un rayo, y que fue asesinado completamente por un flechazo de Heracles.

Para culminar este abreviado relato de Hera, referimos que sus atributos comunes eran el pavo real, cuyo plumaje pasaba por ser los ojos de Argos, el guardián, y queriendo dar un buen ejemplo a dioses y mortales, eligió la vaca como uno de sus emblemas, porque son los animales maternales; mas, no queriendo ser vista simplemente como una vaca, eligió también al león. Sus plantas eran el helícido, la granada y el lirio.

Según algunos relatos sería el origen de la Vía Láctea

Se representa a Hera, majestuosa y solemne, en el trono, coronada con el polos (una alta corona cilíndrica usada por las grandes diosas), llevando en su mano la granada, símbolo de la fértil sangre y de la muerte, y sustituto de la narcótica amapola.

Y por las dudas, un dato no menor, y muy pocas veces contado:

Hera renovaba su virginidad anualmente, en ritos de los que no se podía hablar...!

 

 

Fuente: wikipedia.org

 


Hefesto

Dios del fuego y la fragua en la mitología griega, era herrero, artesano y escultor, que  por su  trabajo en metalurgia fue adorado en todos los centros industriales y manufactureros de Grecia.

Era feo, jorobado y rengo; incluso como se dijo, al nacer, Hera lo arrojó del Olimpo.

Según una versión, Hera lo engendró sola, celosa porque Zeus había tenido a Atenea, y en otra – la de Homero – afirma que Zeus era el padre. Más allá de la tensión entre ambas versiones, donde no queda en claro quien nació primero, el pensamiento de los griegos los mantiene unidos, o al menos relacionados: Hefesto (dios del fuego y la forja) y Atenea (diosa de la sabiduría y la guerra), eran honrados en una fiesta llamada Calceia en una fecha del calendario griego. Por otra parte, muchos relatos afirman que los pertrechos de guerra de Atenea, fueron fabricados por Hefesto.

Hay un tercero en discordia, Prometeo, pero eso lo veremos más adelante.

Al caer del Olimpo este dios griego, fue auxiliado por dos diosas del mar, Tetis y Eurínome, quienes lo cuidaron en la isla Lemnos, donde creció hasta convertirse en un maestro artesano; finalmente, tras la estrategia de regalar un trono mágico a Hera, que la dejó atrapada e incapaz de levantarse de él, reapareció en el Olimpo, y tras liberarla, obtuvo - a su requerimiento -  nada menos que a Afrodita por esposa.

 

La Historia con Afrodita.

En el monte Olimpo, Hefesto estaba formalmente casado con Afrodita, pero a esta, como se dice, nadie podía poseerla; de cualquier manera, contentísimo de estar emparejado con la diosa de la belleza, forjó para ella la más hermosa joyería imaginable, incluso el famoso cinturón que la hacía más irresistible para los hombres.

Y claro, conociendo el temperamento de estos seres mitológicos, no podía faltarle la nota negra al pobre Hefesto, y apareció… Ares, dios de la guerra.

Según las versiones, Afrodita tenía sus encuentros secretos con Ares, y cuando Hefesto se enteró de estos amoríos por Helios (el sol), planeó su trampa: tejió una red de plata irrompible, y prácticamente  invisible, y con ella atrapó en la cama a los amantes en uno de sus encuentros. Para completar su venganza, llamó a todos los dioses para que los vieran en esa situación y así burlarse de ellos. Las carcajadas fueron generales, pero Hermes, el mensajero de los dioses, exclamó: “No me habría importado sufrir… esa vergüenza...!”  Tonto Hermes ¿no?

Finalmente, Hefesto los liberó tras hacerles prometer que terminarían su romance, pero ambos escaparon tan pronto como levantó la red y no mantuvieron su promesa.

Su matrimonio con Afrodita, según muchos autores, fue bastante desgraciado.

No obstante, la tradición le atribuye innumerables hijos a Hefesto, al contrario de Afrodita que, según Virgilio, fue  la madre sólo de Eros.

En la Ilíada, Homero afirma que su esposa fue Caris, una de las tres Gracias, en tanto Hesíodo afirma que era la más joven,  Aglaya “la gloriosa”.

Entre esos incontables hijos – diosas, dioses, mortales y “creaciones” (como Pandora), podemos citar a: Eukleia (diosa de la buena reputación y la gloria), Eupheme (diosa del discurso), Euthenia (de la prosperidad y plenitud), y Philophosvne (de la amabilidad y la bienvenida); el Argonauta Palemón, Árdalo, Perifete, Crecops,  Erictonio (creador de los carro para ocultar la deformidad de las piernas del dios), el bandido Caco y Radamantis ( uno de los jueces de los muertos).

Sobre el nacimiento de Erictonio hay una referencia bastante llamativa, aunque a esta altura, ya no nos sorprende mucho.

Según Apolodoro, Hefesto intentó violar a Atenea, no habiéndolo logrado; y en la misma línea, aunque otra versión, dice que Hefesto se casó con Atenea, pero que ésta desapareció a la noche, del lecho nupcial. De esta situación, desde el mismo suelo del lugar donde ocurrió, se engendró Erictonio, que fue finalmente criado por Atenea como madre adoptiva, siendo luego uno de los Reyes de Atenas.

Hay una etimología interesante, propuesta por Higino, según la cual Erictonio procede de ‘conflicto’ (Eri) y ‘de la Tierra’ (ctonio) acorde a lo ocurrido entre Atenea y Hefesto.

Culminamos así con Hefesto, un dios bastante perseguido por la injusticia, que representa a los volcanes, en donde trabaja ayudado por los inmortales cíclopes, aprendices,  y algunos de sus hijos, pero no sin antes referir también que contribuyó al castigo de Zeus a Prometeo, clavándolo en el Cáucaso, como presa ofrecida al águila que le devoraba el hígado.

Creador de muchísimos accesorios mágicos que lucieron dioses y mortales, como el citado cinturón de Afrodita, el casco y las sandalias aladas de Hermes, la referida égida de Zeus, la armadura de Aquiles, las castañuelas de bronce de Heracles, el carro de Helios, el hombro de Pélope, el arco y las flechas de Eros, el casco de invisibilidad de Hades,  el cetro de Agamenón, fue también el forjador de los rayos de Zeus.

En el arte pictórico se le representa cojo, sudoroso, con la barba desaliñada y el pecho descubierto, inclinado sobre su yunque, a menudo trabajando en su fragua.

              Hefesto

 

Fuente: http://es.wikipedia.org


El Universo de las Almas.

En este mundo, llega el instante en que nuestra vida termina. Punto.

              Una y mil historias desde ese punto hacia atrás; todos los interrogantes e incógnitas desde ese punto en adelante. ¿Quién sabe, de verdad, si sobrevivimos a la muerte? 

Enigma.

           A la luz de la fe, estamos salvados… o mejor dicho, creemos que existe un Cielo, donde el Juez Supremo dictaminará tu salvación, o tu condena. Primera noticia alentadora: por lo menos algún tiempo tendremos cierto tipo de vida después de muertos, al menos hasta el fallo. Porque si ya no existimos… para qué nos van a juzgar?

             Bien, dejemos lo dogmático de lado, que por otra parte, nadie regresó para asegurarnos nada salvo el Hijo de Dios, claro, que al tercer día resucitó, pero… eso ya es otro cantar.

           Dentro de lo que tenemos hasta ese punto final, y relativamente próximas en el tiempo algunas y antiguas otras, existen historias que hacen referencia a esto, y de las cuales podemos sacar  - cada uno de nosotros - sus propias conclusiones. Particularmente significativa para mí, es la de una señora bastante mayor, que me contó de una experiencia mística, vivida no hace mucho, y que al relatarla con tanta naturalidad, me dejó una luz en algún lugar de mi ser interior.

             Cuenta ella que le es común asistir a la Iglesia, y que en aquella oportunidad, integraba el coro de la Parroquia. Precisamente entonando un canto, fue cuando vio, asombrada, como todo cambiaba a su alrededor; el recinto era similar, pero muy antiguo, y el camino central que lleva al altar se fue llenando de hombres de blanco, como en una procesión, que entonaban la misma canción que se cantaba en el recinto, al menos, la misma melodía. En ese momento se dio cuenta, sintió, que formaba parte de ese grupo de Almas que marchaban unidas por un halo misterioso, y que por gracia de Dios habían aparecido en esa ceremonia religiosa. Nunca lo contó a otra persona – me confió – y nunca nadie de los conocidos presentes le hizo referencia a  nada fuera de lo común en aquella misa. Obviamente, el mensaje era solo para ella.

              Ahora, yo les aseguro, es encantador charlar con esta persona, no solo por lo inteligente y culta, sino por la inmensa paz que transmite al hablar.

                 Otros de los atisbos del futuro, después de la muerte, es los que proporcionan los médiums; pero es un camino muy trillado, y desacreditado por reiterados fraudes, que lo hacen poco confiable. En realidad, existen el mentalista, el sensitivo, el vidente, pero… ¿Cómo acertar con aquel que es un investigador sincero, estudioso, y desechar al que está en la vereda opuesta? En la actualidad (antaño también), están los cínicos que juegan con las necesidades de las gentes, y encuentran en este campo una notable fuente de ingresos.

               Podrá objetarse o no la existencia de estas personas capaces de generar esos fenómenos, pero de que existe, existen; solo que los verdaderos, siendo tan delicados sus mecanismos internos, casi desconocidos por ellos mismos, apenas se los pone bajo la lupa de la investigación, cesan su actividad, o desaparecen.

             De todas formas, han existido grupos de médiums, unidos en sociedad, que han encarado seriamente el tema de la vida después de la muerte; sus resultados no probaron nada, bueno… lo que no es poco, probaron el extraordinario poder de la mente humana, pero solo en vida, de allí al otro mundo, nada.

                 Una teoría que propone una explicación alternativa a esta problemática, es la que sostiene que la muerte de una persona, que en vida tuvo como principal preocupación el misterio de la muerte, pueda contar, a través de mensajes, la supervivencia de su alma. 

                El contenido del mensaje llegaría, de forma natural, a través de una poesía, de alguna alusión clásica erudita, o de una pintura.

             Pero bueno, hay indicios de otro universo donde viven las  almas luego de la muerte, aunque nos dicen poco. Sólo que algo de nosotros permanece, algún hábito mental, algún rasgo de nuestra personalidad, pero… nada mas, con lo que el eterno interrogante reaparece.

            ¿Será real… será fantasía?

             Lo que no parece fantasía son las Almas que dan la bienvenida a los que fallecen.

     Particularmente he sido testigo en la agonía de algunas personas muy queridas y que, coincidentemente, momentos antes de su muerte, referían la presencia de tal o cual pariente o amigo que venían a buscarlos de lo que parecía ser el “otro lado” de la vida. Lo que más me impresionó fue en la muerte de uno de mis viejos queridos, que nombró a un muy amigo suyo y que no sin tristeza y estupor, supimos al otro día, que había fallecido hacía poco tiempo. Tanto nuestro viejo como nosotros, ignorábamos la muerte de esa persona.

              Otro detalle saliente es el de quienes viven la llamada “muerte clínica”. Desde 1.960 o 70,  más o menos, recuerdo que comenzó a divulgarse algunas experiencias de personas que “murieron” clínicamente, y que milagrosamente volvieron a la vida. Son coincidentes las narraciones sobre el particular - más allá de sus diferentes creencias – ya que todas pintan el mismo cuadro: Abandonan su cuerpo, pasan por un túnel oscuro que termina en una luz casi cegadora al final, y allí una figura que los recibe, a la que no pueden identificar claramente, pero que les habla dulcemente indicándole que su momento no ha llegado, que deben regresar; y ven la presencia también de familiares y amigos ya desaparecidos, y se sienten en un lugar que les proporciona una inmensa paz, un jubilo indescriptible. Regresan a la vida de mala gana, y nunca más le temen a la muerte.

            Hay otras experiencias, aunque no tan frecuentes, de personas que han sufrido algún tipo de crisis, o accidentes, u operaciones quirúrgicas, e incluso torturas, que cuentan haberse encontrado flotando sobre sus propios cuerpos, plenamente conscientes, lo que indicaría que algo interior nuestro existe independientemente del cuerpo y que sobreviviría a la muerte física.   

             Otro de los recuerdos de mi infancia, es el cuento de un veterano peón de campo. Decía que había pactado con un amigo, de esos llamados “amigos del alma”, de que el primero en morir debía aparecerse al otro, contándole como era el “más allá”; al tercer día de haber muerto su amigo, y por al menos un mes, todas las noches se le aparecía en sueños, y siempre con la misma y clara definición: “Como abajo es arriba, como arriba es abajo”. Con el correr del tiempo supe que era una cita del semidiós griego Hermes, pero, ¿Cómo podía un hombre iletrado como aquel peón, en un ambiente tosco, sin radio, sin televisión, sin gente de gran cultura a su alrededor, conocer la célebre cita Hermética? Sin dudas, no lo inventó.

               Aun así, hay quienes suponen que este hecho es producto natural de la pena, del dolor del duelo, que activa ciertos mecanismos internos para actuar como consuelo, y bien… pero todo hombre responde a los avatares de la vida con lo que es, con lo que tiene, nada más; aquel viejo campero no tenía posibilidad alguna de una respuesta de ese nivel cultural, lo que indica una participación ajena e independiente de su interioridad.

               La reencarnación es otro tema que acerca indicativos que sobrevivimos a la muerte; como teoría, asegura que volvemos a nacer, quizás varias veces, hasta lograr un crecimiento espiritual que nos permite quedar al lado de Dios, o en un plano espiritual completamente distinto al de la vida terrena. Quizás Ud. haya pasado por esa experiencia que llaman “déja vu”, donde uno parece recordar haber estado en un lugar que jamás visitó, o simplemente “siente” haber sido otra persona; esto supone regresiones a “vidas pasadas” – según la reencarnación – pero demarcan sólo una posibilidad, sin dejar pistas sobre la razón por la que hemos nacido, o hacia adónde vamos, o como es el otro universo después del punto final.

             Un fenómeno más que puede agregarse a estas reflexiones es la psicofonía, la grabación de voces que - según dicen – corresponden a las almas de quiénes han muerto. Hay países en los que se ha transformado en una especie de culto, pero tampoco agregan mucho a nuestro gran interrogante acerca de la “otra vida”.

            Bien, para ir cerrando, hay quienes creen en la supervivencia del alma; para la mayoría, esta creencia es una cuestión de fe. Y es lo más sensato desde todo punto de vista, porque la fe, es una cuestión muy antigua, que viene desde el mismo hombre primitivo, que ya presentía y confiaba en algo superior a él: Un hacedor, un dueño del misterio y la sabiduría. Desde los enterramientos más remotos hay pruebas de ello.

         Todo ha evolucionado en el mundo con el correr de los tiempos, lo que parece haber quedado estancada es la concepción real del fin último del hombre; hebreos, griegos, egipcios, romanos, todos creían que el alma partía hacia otra existencia, pero la verdad, nos separa un “infinito” de la “Verdad”!

          Creo que no habría que perder de vista el concepto de la “resurrección de los justos”; cielo, purgatorio e infierno parecen ser los tres portales que nos esperan en el otro universo de las Almas. Creyente o ateo, filósofo o materialista, todos moriremos; estaría bien portarse bien, por las dudas.

         Por lo demás, no hay que preocuparse, tarde o temprano llegará el momento en que conoceremos la verdad.

                  Claro, los que todavía  queden antes del punto… seguirán con la incógnita..!




La Luz mala.

              Nuestro interior provinciano es muy rico en paisajes y bellezas naturales; más bondadosa aún ha sido la naturaleza con el hombre que habita en la soledad de los montes y campos, bajo una aparentemente eterna quietud y paz. Esa soledad se convierte en compañía para el espíritu, que le infunde melancolía, pero que le fortifica el alma. Ahora, no siempre hay tranquilidad en esos parajes:          Las carreras cuadreras, los velorios, los bailes, las fiestas religiosas y las supersticiones, mantienen inquieto al hombre de monte y de campo,  y le tornan divertida su monótona vida.
La riqueza cultural de nuestra gente es inimaginable, resultado de la fusión de las antiguas culturas aborígenes, del cristianismo, de las soledades y desventuras que en el marco geográfico se desarrollaron a través de años y años; un tesoro que el hombre de la ciudad,  por su vida agitada y sofocante muchas veces no conoce, y que forman parte de nuestra tradición.
                Entre las supersticiones y leyendas de la gente del campo, está la de la "luz mala" o "Farol de Mandinga", mito con trascendencia religiosa que se extiende por casi todo el Noroeste Argentino.
En algunas épocas del año (generalmente las más secas), se suelen ver a la oración – al caer la tardecita - cuando los últimos rayos del sol iluminan, y el frío de la noche va instalándose en los lugares sombreados, una luz especial, un fuego fatuo,  producto de gases exhalados por cosas que se hallan enterradas, conjugados con los factores climáticos; a ella - con terror y morbosidad - los lugareños denominan "luz mala" o el "farol del diablo".
                  El día de San Bartolomé (24 de agosto) es el más propicio para verlos, ya que es cuando parece estar más brillante el haz de luz que se levanta del suelo y que, por creencia general, se debe a la influencia maligna, ya que popularmente estiman que es el único día en que Lucifer se ve libre de los detectives celestiales y puede hacer impunemente de las suyas (Ambrosetti, "Supersticiones y leyendas").
                      La luz es temida también por que imaginan ver en ella el alma de algún difunto que no ha purgado sus penas y que, por ello, sigue de esa forma deambulando en la tierra.
Generalmente nadie cava donde sale la luz por el miedo que ésta superstición les ha producido, los pocos que se han aventurado a ver que hay abajo de la luz siempre han encontrado objetos metálicos o alfarería indígena,  muchas veces urnas funerarias con restos humanos, lo que aumentó el terror,  que al ser destapada despide un gas a veces mortal para el hombre, por lo que los lugareños aconsejan tomar mucho aire antes de abrir o sino hacerlo con una manta gruesa de lana, o con un poncho, de suerte que el tufo no llegue a ser respirado.
                    Nos cuenta don Hipólito Marcial que: "La luz blanca es buena, donde se la ve, hay que clavar un puñal y al otro día ir a cavar... va a encontrar oro y plata. De la luz roja huyan o recen el Rosario, se dice que es luz mala, tentación del diablo".
Debido a la continua migración a las ciudades y centros poblados, y por constante progreso, estas leyendas van quedando reservadas solo para los mayores; la juventud se preocupa por otras cosas que estiman más importantes.-


Fuente: www.folkloredelnorte.com.ar         

La Viuda

           Hay un fantasma o aparecido, cuya descripción coincide siempre con la figura de una mujer,  que yo conocí como “La Viuda”, al menos acá en nuestra zona; aunque como ocurre con este tipo de relatos, son disímiles de acuerdo  a las distintas geografías.

              Se la describen como una mujer algo joven, de unos cuarenta años, alta, y aparentemente bella, aunque nunca nadie le pudo ver el rostro. En otros lugares la descripción es distinta. Se trataría de una anciana, bajita, y a la cual, tampoco se le puede ver el rostro. Ambas usan, como buenas viudas que son,  ropa y mantón de color negro, con el cual se cubren de pies a cabeza.

            Recuerdo cuando era jovencito, un relato en de fogón, que hacia un hombre de campo, y que  contó más o menos así: "Una noche tormentosa y muy oscura, cuando yo era muchacho, el patrón me mandó al poblado,  con un recado urgente para don González. El pueblo quedaba como a cinco leguas y media de la estancia, y tenía que pasar el arroyo los Arenales. Yo conocía bien el camino, que no era de autos, como ahora, sino una senda angosta que atravesaba pequeños montecitos de algarrobos, muy tupidos en partes.  El terreno era bajo y pantanoso en las costas del arroyo,  y en algunas partes había que ser baqueano para no hundirse en los fangales.

                 Aunque nunca he sido flojo para las cosas de este mundo, no me sentía entonado para el “otro” aquella noche, lo confieso. Así que a mitad del viaje, y en un punto en que más cerrado estaba el rnonte, al caer la senda en un bajío, puse el caballo al tranco y empuñé el cuchillo que lo llevaba en el guardamonte, colgado de la vaina. Al acercarme a unos sauces llorones de un costado del camino, donde principiaba la bajada, se me atravesó como la sombra un perro negro. El caballo se avispó, bufó,  y se pegó una tendida que casi me larga de hocico. Para serenarme mordí la hoja del cuchillo, la hice trincar en los dientes y me afirmé en el apero, tiritando. . . En esto ya sentí un bulto que me saltaba en las ancas y me echaba los brazos al cuello. El caballo entonces, mandó un par de patadas, se estremeció enterito y se echó a la furia como alma que se la lleva el diablo. Así salvé el pantano. Y apenas gané la costa opuesta, un alarido fiero y triste como llanto de mujer, rajó la noche y se apagó en el monte. . . Y fui a sujetar en la casa de don Pedro Barrios, un amigo tropero. Tuvieron que bajarme del caballo. Me manaba  sangre de las narices. . ."

 

             He encontrado varios relatos similares, todos definidos como “Leyendas”, y cada una asegura ser originaria de tal zona o tal región. Pero yo les aseguro que en esta zona existen varios relatos de distintas personas,  que aseguran haber sufrido los embates de “La Viuda”.

            Para mí, particularmente es un mito, y he leído que también es conocido en  las provincias andinas, como Catamarca, La Rioja, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba, donde  se ha popularizado tanto que ha motivado el dicho: "Te va a salir la viuda, o cuidado, no te vaya a salir la viuda". Los que han vivido esta dura experiencia, asegura que tiene como patas de gallina, y que si la golpean, suena como si estuvieran golpeando un cuero seco.

               Los antiguos troperos, curtidos en miles de vivencias, nos aconsejaban no mirarla nunca a la cara, es decir, jamás girar la cabeza hacia atrás.  Parece ser que el gran drama venía si uno le miraba… los ojos!

              Se dice que es el alma de una señora que murió al enterarse de que su marido le era infiel y firmó un contrato con el diablo para vivir eternamente y poder vengarse.

              Por lo general sale de noche y sube a las ancas de los caballos de los hombres que vuelven a sus casas. Las mujeres ¡salvadas!

           Se la combate con la fe, apretando un crucifijo, o un rosario, y lo más sencillo: ¡No tener miedo...!

Adaptación de un relato de  Luis Borelli, Salta, Argentina.


Un Fantasma bien nuestro.

 

        Seguramente todos habrán oído hablar en nuestro pueblo de los fantasmas, o las casas “asombradas”; por lo menos alguna vez en nuestra vida, hemos oído de ello. Hay quienes afirman haberlos visto, o haber vivido alguna experiencia de este tipo. También es cierto que no hay nadie que pueda demostrar que los fantasmas existan en realidad, aunque a veces ocurren cosas que no tienen explicación. Obviamente, otros muchos solo tienen una base por películas, libros o publicaciones.

           Las leyendas sobre fantasmas – lo hemos dicho anteriormente - son tan antiguas como la vida misma; no existe ningún rincón del mundo en el que no se cuente sobre apariciones o “aparecidos”. Lo que está claro es que la racionalidad humana trata de darle una respuesta…darle una explicación lógica a ese fenómeno. Claro, están también quienes no quieren aceptar que quizás hay “algo” más junto a nosotros; cualquier cosa antes de aceptar que no estamos solos en este mundo.

            Aquí contamos – como indica el título – sobre el fantasma de la Policía, o mejor dicho, el fantasma que habita junto a nosotros en el edificio de Jefatura. No buscamos una explicación racional, solo aceptamos que nosotros percibimos su presencia cuando estamos trabajando, en algunas oficinas, sobre todo de noche o al caer la tardecita. Particularmente, no afirmo ni niego que haya un mundo paralelo, que no vemos (por lo tanto desconocemos), pero de que nuestro fantasma hace sentir su presencia, eso sí lo afirmo; y no solo yo después de convivir 26 años en este ámbito, sino también muchos camaradas, incluso algunos retirados. Todos pueden corroborar este relato.

Generalmente este tipo de casos, casi siempre extraños, sobre casas, castillos y pueblos encantados, o malditos, generan temor o inquietud, en nuestro caso, no. El fantasma nuestro (podría agregar: de cada día), no es hostil en absoluto; es más, nos deja la impresión de ser un compañero trabajando, ya escribiendo a máquina, ya limpiando, ya trotando por las escaleras…caminando por los pasillos, o por ahí, arreglando papeles. Eso sí, no todos los días tiene el mismo comportamiento; nos ha tocado en alguna oportunidad juntar papeles totalmente desordenados sobre algún escritorio, o a veces parece enfadado y arremete contra la cerradura de alguna puerta, moviendo repetidamente el picaporte o girando una llave, lo que se puede escuchar claramente en la quietud de algunos momentos.

             Otra cosa para destacar, es que su actividad es permanente, es decir, no cíclica. No necesita una noche de mal tiempo, ni un día nublado, ni una época determinada. Todos los días se manifiesta, como un trabajador incansable.

Esto generó, hace poco, que a uno de mis superiores actuales, encontrándose trabajando a altas horas de la noche, le resultaron intolerables los ruidos que provenían de la oficina contigua, y cansado después de una larga jornada, le dijo con voz firme: “¡Comisario! Déjese de jorobar! No tiene otra cosa que hacer? Recuerde que nuestra misión es la de evitar los robos, de atrapar a los delincuentes, de velar por la seguridad de las personas...!” Nos relató luego, que se hizo un silencio como de hielo, al instante. Lo asombroso: pasaron tres días sin percibir su presencia. Y no solo eso; en ese lapso, solo hubo un accidente de tránsito, sin lesionados. ¡Ni un solo hecho delictivo! Posiblemente, la nueva jerarquía con la que fue nombrado en voz alta, le haya caído muy bien; estos días, pese a que no ha dejado de trabajar, se lo escucha mas atenuado, como más… sereno.

                 Pero claro, no siempre fue así. Me contaron algunos colegas que - como suele ocurrir -  un compañero dijo en una oportunidad: “¡A mí no me asustan bultos, ni sombras que se menean..!” parafraseando el Martín Fierro. Y pasó que una noche tuvo necesidad de ir al baño; no pudo entrar. Una mano fría le aprisionaba la muñeca cada vez que intentaba abrir la puerta.

                  Otra situación ocurrió en la Radio Estación, a cuyo costado están las escaleras metálicas que llevan al altillo, a la torre donde está el reloj. El Operador de turno escuchó que alguien, posiblemente un hombre de la Guardia, subía rápidamente por dichas escaleras: Tac! tac! tac! tac! … intrigado por saber que ocurría, linterna en mano subió hasta la torre. No solo no halló a nadie, sino que sintió tanto frío que regresó casi congelado; quería prender una estufa, y estábamos en pleno verano!

                   Sabemos que muchos quieren ver con sus propios ojos, escuchar con sus propios oídos estas cosas,  y salir así definitivamente de dudas y creer en estas existencias. Y bueno… yo puedo ser buen narrador, pero les aseguro que esto no es producto de mi inventiva. Reitero que, un grupo importante de personas, pueden aseverar estos relatos. Por lo demás, lo que pido es que – aquel que sea creyente – ofrezca una oración para nuestro fantasma, como lo hacemos muchos de nosotros; incluso en una oportunidad, hace un par de años, muy confidencialmente, tuvimos la asistencia de un sacerdote, considerando que la ayuda espiritual es lo mejor que podemos darle.

Este tema de los fantasmas, fue, es, y será uno de los enigmas más grandes de la humanidad; y si todo es como aseguran algunos, que la muerte no es, precisamente, el final para algunas personas…       ¿Qué mejor que una oración? Con ello, sin dudas, llevaremos paz a quienes ambulan misteriosamente, entre el cielo y la tierra.

              Esto que acabo de contar, son solo algunas de las manifestaciones de nuestro “amigo”; hay quienes – unos pocos – aseguran haberlo visto; fugazmente se les ha aparecido, en el marco de una puerta, sentado en una silla, o trepando insospechadas escaleras, que desaparecen junto con él en apenas instantes.

               Cuando ocurren hechos que la mente no puede explicar, muchas veces la gente reacciona ocultándolos; nosotros hemos contado de la existencia de nuestro fantasma, o del “Comisario” como le llamamos. En Usted está creer, o no; pero aunque no crea, sepa que junto a nosotros, hay alguien invisible, intangible, pero audible, que trabaja también por su Seguridad.

             ¡Y quizás ya esté cansado..! Que encuentre su camino… Es hora de que descanse en Paz.

 


Los Fantasmas.

          Los fantasmas, nombrados popularmente, aunque no muy conocidos generalmente, se los define como aquellos que han regresado; están presentes en todas las épocas y son de todos los países. ¿Pero que son exactamente? ¿Cuáles son sus motivaciones? ¿Por qué vagan por la Tierra?
Algunas definiciones dicen que un fantasma,  son apariciones sobrenaturales de los difuntos, llamado también espectros. Esa sería una definición. Si nos referimos al concepto de leyendas antiguas, un fantasma es “una entidad que vagabundea por la noche, normalmente en castillos bajo la forma de un esqueleto cubierto de una sábana  blanco y arrastrando unas cadenas”. Así se nos ha presentado muchas veces a los fantasmas.
          Ahora bien, tradiciones más modernas, nos han mostrado a los fantasmas como seres más o menos transparentes, que parecen “reales”. Son apariciones envueltas en siluetas brumosas, muertos reconocidos por sus allegados, fallecidos que tienen el mismo aspecto que tuvieron al morir. Pero ya sea en las tradiciones modernas o en las leyendas antiguas, hay unanimidad sobre un punto: los fantasmas no beben, no comen, no duermen y puede atravesar limpiamente las paredes.

                Su aparición está acompañada, a menudo, de viento helado y a veces de olores, ya sea agradable o fétidos... El contacto con un fantasma da una impresión de gran frío. Los animales pueden percibirlos,  en especial los perros. Además, éstos manifiestan un cierto temor a los fantasmas, a veces pánico, y toman una posición de defensa.
Como se ha dicho, los fantasmas están condenados a vagar. Pero, ¿por qué? Según las leyendas, un fantasma está condenado a vagar sobre la Tierra por diferentes razones. Puede ser por venganza (no podrá alcanzar el país de los muertos hasta que ejecute su venganza). Normalmente es sobre su asesino o sobre alguien que le hizo daño en su vida pasada; por necesidad de arrepentirse (si un fantasma muere sin antes haber efectuado su Buena Acción, deberá quedarse sobre la Tierra hasta efectuarla) o por temor (muchos fantasmas temen lo que van a descubrir después y prefieren errar sin fin) o porque no tienen sepultura (y así no pueden alcanzar su descanso eterno)

                Así mismo, hay lugares privilegiados para los fantasmas, y en todas partes del mundo. Muchas apariciones y leyendas existen sobre ellos. Particularmente conocida es la Abadía de Rielvaux, acosada por un fantasma desconocido. La abadía de Rielvaux está situada en el valle de Rye, en el "North Yorkshire", cerca del pueblo de Boroughbridge.
Esta abadía fue edificada en 1132. Fue la primera abadía cristiana construida al norte de Inglaterra; pero, desde el principio, en esta abadía ocurrían fenómenos extraños.

          Actualmente, hay personas que afirman haber oído el sonido de la campana de la Abadía proveniente del corazón del edifico, de lo más profundo del mismo. Esto no sería tan de extrañar, de no ser porque la campana… mucho tiempo hace que no se encuentra allí!
Otros afirman haber sido invadidos por una gran tristeza al pasear por los alrededores de la Abadía; una tristeza que nada podía atenuar. Era tanta la aflicción por este sentimiento que sólo pudieron hacer una cosa: abandonar el lugar.
           Pero aún no hemos relatado lo más inconcebible que afirman que ocurre en esa abadía: la aparición de un monje fantasma que arrastra su silueta vaporosa entre las ruinas del edificio. Su figura, acompañada de una especie de niebla o vapor, ha sido divisada muchas veces por los alrededores de la Abadía, vagando sin rumbo. Pero nadie tiene idea de quién puede ser, quién fue, qué es lo que le retiene en este mundo, o porqué está condenado a vagar por las ruinas de la Abadía. Las respuestas a estos misterios, siguen… en el misterio.

 

              Un día les contaremos de nuestro propio Fantasma, a quién respetuosamente, llamamos… “El Comisario”.


Enigmas de los Mares.

 

Dentro de los enigmas y misterios que el hombre ha vivido a lo largo de su existencia, los mares no quedan exentos; barcos malditos, lugares encantados, mitos y mística, tienen también su lugar… y vaya si encuadran en el género!  

Como el Hindemburg, el Titanic, el Mary Celeste, el Holandés Errante, y tantos otros, hoy traemos el “Great Eastern”, que es uno de esos casos de verdaderas historia de terror; y que en gran medida, reafirma la teoría de las maldiciones que recaen sobre aquellos que se envanecen de sus obras.

Esta es su Leyenda:

Proyectado en 1851, este barco a vapor, era el doble de ancho de cualquiera conocido en su época; su desplazamiento era cuatro veces superior, y el tonelaje total, cinco veces más que cualquier aparato que se atreviera a cruzar los mares. Era  un  verdadero gigante, pero destinado a ser maldecido por el Diablo.
Tendrían que pasar más de cuarenta años antes de que algún barco construido por mano humana se aproximara o igualara las dimensiones del “Great Eastern”. Ocho máquinas de vapor movían el monstruo, los pistones tenían seis pies de diámetro, y aparte de la energía a vapor, el barco llevaba seis mil  yardas de velas auxiliares. Seis mástiles, que superaban los 115 pies de altura, y cinco chimeneas que parecían pozos sin fondo. Fue considerado como el primer barco insumergible del mundo, por el sistema de sus compartimientos estancos. Sus tanques y depósitos, albergaban suficiente combustible como para nutrir a una pequeña ciudad de veinte mil habitantes por todo un año en invierno.
Los camarotes, eran iluminados por lámparas de gas, pero la cubierta superior tenía lámparas de arcos eléctricos, veinte años antes de que Tomás Edison inventara el sistema.
El barco estaba diseñado para cuatro mil pasajeros, con todas sus comodidades, y algunas que aún no se conocían! Su  gigantesco salón estaba decorado con las sofisticaciones más increíbles: Mármoles italianos, sedas y damasquinas de Persia, terciopelos árabes, metales preciosos; todo era poco para la fantasía de los decoradores que habían trabajado en aquella maravilla sin parangón.
Lo más extraordinario del “Great Eastern” estriba en los hombres que le dieron vida al proyecto: Un hombrecito genial, adusto y solitario, conocido como Kingdom Brunel y el todopoderoso millonario dueño nada menos que del diamante Hope. Coincidencia esta por demás más extraña, ya que el Diamante Hope,  es conocido en el mundo entero por su "maldición sobre los que lo poseían."

Extraña pareja en verdad; aparte, Brunel, el diseñador, jamás en su vida había diseñado un barco. Era un genio en la construcción de ferrocarriles, tenía una habilidad especial para jugar en la bolsa, era un genio en el diseño de túneles y puentes y antes de cumplir los veinte años, construyó nada menos que el Túnel que cruzaba el río Támesis. Entre los ayudantes había figuras extrañas. Un astrónomo, un profesor de piramidología, y hasta un mago profesional. ¿Qué representaban estos personajes en la construcción de una maravilla naval? Misterio. ¿El Destino ligaba la maldición del diamante con el barco a construirse?

Y  empezó la construcción: El astillero se había situado en la isla de los Perros, a un costado del Támesis. Día y noche retumbaban los martillos de trescientos operarios colocando los clavos, de una pulgada de grueso, a fin de unir las descomunales planchas de acero. Entonces la maldición del Diamante Hope comenzó a funcionar…

… Un joven trabajador de apenas quince años se cayó por uno de los costados que ya se alzaban a peligrosa altura, falleciendo instantáneamente. Otro trabajador le siguió a la misma fatídica suerte en menos de una semana. Dos más cayeron de un andamio falleciendo al momento. Los periódicos de la época, se apresuraban a proclamar que el Diablo maldecía a todos aquellos que se acercaran a la construcción mediante el Diamante Hope. La construcción disminuyó en su ritmo vital, pero no en su impulso. El barco tenía que ser construido en el tiempo marcado, y así sería. Y continuaban las fatalidades.
Uno de los ejecutivos de la compañía encargado de vender acciones de la misma, moría de repente sin causa de por medio, en plena sesión comercial. Un visitante que se encontraba demasiado cerca de la construcción, caía al suelo con la cabeza reducida a pulpa por una de las grúas, ante la aterrada mirada de los trabajadores, que nada podían hacer. Y para colmo de desgracias una tarde a la hora del cobro se notaba la pérdida de dos trabajadores que colocaban remaches en las Bodegas interiores. El capataz mandaba a buscarlos pensando que, simplemente, se habían retrasado. Nada más lejos de la verdad. Los dos trabajadores se habían esfumado; no volvieron a verse. De allí en adelante la atmósfera era de pánico en el “Great Eastern”, que ya tomaba forma. Comenzó a correr el rumor que, debido a la urgencia de la construcción ambos trabajadores habían sido sellados vivos en uno de aquellos paneles estancos. La compañía se apresuró a desmentir este rumor, catalogándolo de "infundado y malicioso." Pero lo cierto era que los trabajadores habían desaparecido sin dejar rastros.

Y por fin llegaba el ansiado día de la botadura oficial. Noviembre 3 de 1857. La hija del millonario banquero Hope estaba elegida para amadrinar el barco, con la clásica botella de champagne. La señorita Hope alzó la botella sobre la borda y,  antes de que tuviera el tiempo de estrellarla bautizando el barco, éste se desplazó ominosamente de las sólida cadenas que lo sujetaban. Ante el griterío de la inmensa multitud que se congregaba en el lugar, el coloso de acero se doblaba hacia un costado aplastando vidas humanas. Dos hombres se ahogaban en las sucias aguas del Támesis tratando de escapar a la ominosa masa que se inclinaba. Una veintena más era reducida a pulpa. El cuadro no podía ser más espantoso,  aullidos de terror agónico, borbotones de sangre que escapaban bajo el costado del monstruo. Ese fue el bautizo que recibió el barco más grande del mundo; el bautizo de la sangre humana.  Los periódicos volvían a la carga con renovados bríos, mostrando a la hija del banquero Hope con una mirada de consternación y la botella de champagne alzada en su mano derecha,  mientras que el barco se inclinaba. Después, la lista inacabable de los muertos.
Al mes exacto se realizaba un nuevo intento de botadura en el Támesis. La multitud acudía en cantidades aún mayores que la primera vez, todos querían ver la siguiente etapa de la maldición Hope sobre el “Great Eastern”. Poco tardarían en saciar su curiosidad. Evidentemente, bajo el excesivo peso de la multitud, uno de los muelles cedía, sepultando en el agua a cientos de espectadores. Entre los gritos de auxilio, olvidaron la botadura del inmenso monstruo.  De allí en adelante, todo el que pasaba por la isla de los Perros, se hacía la señal de la cruz. Este golpe fue demasiado para el hombrecillo responsable indirecto de tanta sangre. El corazón de Brunel falló, y tuvo que ser internado. Casi dos meses más tarde se lograba al fin, lanzar el hosco barco al agua grasienta y aún sangrante del Támesis. Era el 31 de Enero de 1858.

Para entonces, la Compañía se había declarado en bancarrota y una nueva compañía era formada con urgencia; la nueva poseedora del “Eastern”.

Pero siguieron las inexplicables desgracias: Una noche completamente calma, el “Great Eastern”, sin motivo aparente, rompía dos de sus numerosas amarras y se balanceaba peligrosamente en el centro del Támesis. Los aterrados barcos menores escapaban a toda máquina, mientras que la inmensa mole giraba en redondo como un perro sediento de sangre. Finalmente, tras un par de accidentes menores, se lograba dominar al barco.

El gigante homicida permanecería en sus amarras, casi dos años, antes de que se lograra reunir el suficiente capital como para iniciar sus viajes. Ya para entonces, era parte de la leyenda londinense, tal como podrían serlo los fantasmas en las viejas casonas embrujadas.
El 9 de Septiembre de 1859. Un enfermo, moralmente destruido y melancólico Brunel, subía al inmenso barco para su prueba final, antes de dedicarlo al transporte de pasajeros. Brunel apoyaba sus manos en el puente de mando. Todo estaba listo. Sus ojos miraban la gigantesca estructura, elevaba el brazo para dar la señal de partida, y caía muerto de una embolia. Tras de este último presagio, ya nadie guardaba la menor duda: la maldición de los infiernos había caído sobre el barco.
El sacerdote daba los últimos toques a la ceremonia en el cementerio. El ataúd de Brunel era alzado para después bajarle a la tumba, cuando una terrible explosión se dejaba sentir en todo Londres. Una de las ocho pantagruélicas calderas del “Great Eastern” había reventado en mil pedazos. Nueve hombres que trabajaban en el barco, eran reducidos a llamas vivientes y se cocinaban vivo. Catorce más pasaban a los hospitales a punto de morir; y todo esto en pleno entierro de Brunel.
Los periódicos pedían a voz en cuello que se libraran de aquel "diabólico monstruo".

Pero se realizó igualmente un viaje de prueba, allí, el primer maquinista perdía la mano en una caldera. Durante días los tripulantes se habían venido quejando de unos extraños martilleos que se escuchaban en los pasillos. El mismo capitán los había oído en noches insomnes, y nadie sabía a ciencia cierta de donde procedían los mismos. Los más espantosos rumores comenzaron a escucharse entre la marinería. Una parte de ellos decía que los mismos se debían a que las paredes estancas de acero estaban cediendo. Que era una cuestión de días el hundimiento. La mayor parte decía que se trataba de aquella pareja de obreros, supuestamente empalada viva en las entrañas del barco. Lo cierto es que el martilleo seguía incesante, terrorífico.
El 21 de enero de 1860, el capitán Harrison, varios de sus más fieles oficiales y un niño de nueve años, abandonaban el barco en una misión rutinaria; aún no se habían separado media milla del mismo cuando, de forma inexplicable el bote en que viajaban era presa de un remolino, volcándose. El capitán Harrison, dos de sus oficiales y el niño perdían la vida en las turbias aguas del Támesis. Era el primer caso en la historia, en el cual un capitán, no podía tomar posesión de su barco, aún cuando llevaba más de un año y medio a bordo del mismo. El 17 de junio de 1860 el “Great Eastern”, lograba el permiso para abandonar el puerto. Era el primer viaje con pasajeros del monstruo siniestro y criminal. Para esta travesía solo pudieron encontrarse 36 pasajeros a pesar de los precios de liquidación que ofrecía la compañía propietaria. Viajar en el “Great Eastern” era sinónimo de muerte. Los pasajeros eran despedidos por familiares y amigos como si marcharan al infierno.

En el primer día se decidió probar el inmenso velamen, sólo para encontrarse que la mayor parte estaba inutilizado. Definitivamente no se podía contar con el velamen. Esta perspectiva no era nada agradable para el nuevo capitán John Vine Hall, porque su experiencia le decía que podían necesitarlas en cualquier momento. Y sucedió…

 Las máquinas fallaron al siguiente día de la prueba con el velamen. El presagio del capitán se había cumplido. Por tres días la increíble mole viajó al garete, de un lado al otro, a merced de las fuertes corrientes del lugar. En aquellos momentos, si se hubiesen cruzado con otro barco hubiese sido imposible evitar la colisión. Tres días de angustias vivió el capitán Vine Hall, pero en ellos se dio maña en distraer a sus escasos pasajeros con conciertos de violín y piano, mientras la negra mole viajaba, sin rumbo, entre una espesa neblina.
El gran salón principal, orgullo del “Great Eastern”, se descubrió al quinto día,  que no podía ser usado. Dos de las chimeneas principales corrían por él, cubiertas por una espesa capa de decoración, pero cuando las chimeneas funcionaban, el calor era tan insoportable que aquello se convertía en un horno. El 25 de Junio un tripulante se volvió loco de repente. Saltó sobre los pasajeros y miembros de la tripulación hiriendo a varios de ellos con un filoso cuchillo y profería  obscenidades, proclamando que "respondía a órdenes divinas." Tuvo que ser reducido, tras dejar un mar de sangre en la cubierta,  y encerrado a cal y canto por el resto del viaje. El “Great Eastern” se encontró envuelto por la niebla y  enormes icebergs glaciales que cruzaban el océano. El piloto descubrió,  para su horror,  que el enorme armatoste no respondía al timón, y que sus movimientos apenas podían ser controlados. Cuando finalmente llegó a Nueva York,  era el último día de junio. La pesadilla del viaje tenía que tener un final de acuerdo a las circunstancias. El barco fuera de control se precipitaba contra los muelles y la multitud que le aguardaba. Los gritos de bienvenida y las risas de los americanos se transformaban en chillidos de espanto y aves de dolor, mientras que la descomunal proa partía cuerpos humanos como la guadaña de la muerte.
Sin embargo el pueblo americano que, desconocía o ignoraba la reputación de "maldecido por el Diablo" que seguía al barco, organizaba todo tipo de fiestas, expendios populares y hasta ferias. En el centro de este tumulto que ya duraba una semana sucedió lo que podía esperarse de su fama. Mientras que la multitud bailaba y se divertía sobre el aserrín fresco puesto en los lugares embestidos por el barco, para cubrir las manchas de sangre, estallaba un incendio en el muelle principal.
De nuevo las risas y las fiestas se convertían en un "sálvese el que pueda." Lo que es más, la conflagración amenazaba con llegar a las cavernosas fuentes de suministros del “Great Eastern”. Esto hubiese significado una explosión como jamás se conociera en la historia de la Humanidad. Tras una enconada lucha por el departamento de bomberos, se lograba dominar el siniestro, no sin que antes nueve bomberos pasaran al hospital materialmente achicharrados vivos.
Tras de la infortunada gira, el “Great Eastern” estaba dispuesto para volver a Londres. Esta vez cien pasajeros que viajaban a bordo. El viaje de vuelta no transcurrió sin incidentes. Hubo un par de muertes. El barco embistió un pequeño remolcador mandándolo al fondo del mar y uno de los directores de la compañía, que estaba a bordo, murió de un ataque al corazón.
Y así prosiguieron las desgracias, sin que los empresarios desistieran definitivamente de este monstruo maldito.

En el verano de 1861, el gobierno inglés decidió usar el “Great Eastern” como transporte de tropas.  Viajaron, junto al ejército de casi tres mil soldados, 473 mujeres y niños,  400 en la tripulación y 122 caballos. El primer día del viaje se caracterizó por un inesperado motín que no parecía tener motivo (aparentemente la tropa deseaba a las mujeres) Lo cierto es que hubo más de diez muertos y de nuevo la sangre corrió como agua por la cubierta superior del monstruo. Para completar las desgracias, el armazón del “Great Eastern” fue incapaz de evitar un glaciar, que abrió un amplio hueco en sus costados,  y que de paso mató una gran parte de los caballos en la segunda cubierta. El ejército inglés se dio prisa a cancelar su contrato para transportar tropas en el barco, destruyendo las esperanzas de ganancias de la compañía,  al borde de la quiebra.

En Septiembre de 1861 se logró completar un nuevo viaje hacia Nueva York. Cuatrocientos pasajeros decidieron correr el riesgo de viajar en aquella masa de muerte y destrucción. Sólo para encontrarse que habían cometido el peor error de su vida.
A merced de una tempestad fuera de temporada (los dos viajes del “Great Eastern” habían tropezado con tempestades no previstas) el barco perdió sus paletas impulsoras. Una chimenea explotó. El Gran Salón quedó a merced de los pesados pianos que se movían de un lado al otro como toros enfurecidos, destruyendo toneladas de cristalería y tapicería. Los pasajeros sufrieron más de cien bajas entre lesiones físicas y enfermedades. Aterrados, se amontonaban como cadáveres en un rincón del segundo salón, mientras que la carga libre de sus ataduras corría por los inmensos pasillos destruyendo y aplastando todo lo que encontraba a su paso. Las vacas vivas que se guardaban bajo cubierta para ser sacrificadas, se soltaron y arremetieron contra todo aquel que se le cruzaba en su camino. El cuadro era dantesco, las luces fallaron; los quejidos de los heridos, la sangre corriendo por los mármoles, la carga destrozando todo a su paso,  los animales embistiendo con los hocicos llenos de espuma sanguinolenta a la luz de los relámpagos, y  podía oírse el martilleo de los fantasmas en las bodegas sumergidas. En verdad,  podía compararse fácilmente con el Infierno del Dante.
 La pesadilla finalizó cuando el barco arribó a Nueva York. Los pasajeros lo abandonaron, sólo para buscar abogados inmediatamente y poner pleitos por decenas. Y una cosa para destacar: al entrar en Nueva York, el coloso marítimo sufrió la rajadura de su fondo de acero, al chocar con una roca sumergida en la bahía de Long Island; una roca que nadie había visto nunca hasta aquel momento y que jamás había causado problemas en la navegación.
El gigantesco barco fue remolcado a un astillero. Los obreros que trabajaban en el casco apenas duraron un día, hasta que los martillazos misteriosos se dejaron sentir en los recónditos paneles sellados. El capitán se rió de esto, hasta que los oyó por él mismo. Irónicamente, el “Great Eastern”, que representaba un paso en el futuro, un avance de cincuenta a setenta años a su época, también fue el iniciador de la ciencia ficción.
Julio Verne, tomó el barco como modelo para describir el superbarco que utilizaría en su novela La Ciudad Flotante.
All
í no terminó todo, una vez reparado, de nuevo el barco extraño, enigmático, criminal y maldecido, se veía envuelto en una aventura fuera de su época cuando se le destinaba para llevar el primer cable telegráfico bajo el océano entre Londres y Nueva York. Tras mil doscientas millas de cable lanzado al fondo del océano, éste se rompió en pedazos perdiéndose en el mar una fortuna en metal y las esperanzas de comunicar los dos continentes.

Pero en la vida de aquella maravilla flotante, que jamás llegó a serlo, habría de suceder algo positivo. Un año después, tras un viaje accidentado, llegaba orgullosamente a Nueva York. Había tirado el cable submarino que unía los dos continentes, al precio de otras varias vidas en accidentes durante la travesía.

De allí en adelante, entró en un proceso de humillación progresiva. Su primer triunfo fue el último. Terminó rodeado de chatarra en el Támesis. Sus ciclópeos costados se tomaron como vallas para pintar letreros propagandistas, mientras que el óxido y la corrosión le mellaban su desgraciada vida.

Por fin, se decidió convertirlo en chatarra.
Durante la demolición del barco, los misteriosos martillazos que habían causado tres motines e incontables vidas, volvieron a dejarse sentir, más fuerte que antes. La demolición comenzada en 1888,  no terminó hasta 1890,  ya que las diversas cuadrillas de obreros constantemente estaban en huelga por los martillazos que los aterrorizaban. Llegó el día en que la tapa final que separaba el fondo de la sala de maquinaria fue removida. Dos esqueletos humanos yacían en el piso de metal. Dos bolsas de herramientas en sus manos de hueso y en una de ellas un martillo…

… El misterio de los golpes había sido descubierto, sólo para hacerse aún más impenetrable; porque, a los ojos de la realidad, era imposible que un hombre empalado vivo,  y muerto en menos de una semana, continuara durante casi diez años martillando al mundo,  el horror de su muerte..!

Modelo a escala del Great Eastern

Fuente: www.planetaoculto.com

FANTASMAS POPULARES.

 

                         Un joven Belga, de veintidós años de edad, se disponía a regresar al hotel donde estaba alojado, en una localidad de España. Había pasado el día en una playa, disfrutado del sol y del mar, y luego de una suculenta paella de pescado en un restaurante. Llegada la tardecita creyó oportuno marcharse para reunirse con su familia, que estaban alojados en otro lugar.

                      Su automóvil estaba estacionado a la entrada de la playa, cerca de la carretera que conducía a la ciudad. Caminó hasta llegar al auto, y salió lentamente por la carretera.  A la salida del pueblo divisó a lo lejos a un mochilero. El joven no tenía por costumbre parar en aquellos casos, pero aquel día iba solo y tenía ganas de conversar con alguien, por lo que decidió detenerse.

                          El mochilero subió al automóvil con una amplia sonrisa, y resultó ser una joven muy linda, que iba vestida con un atuendo un tanto extraño, como de principios de siglo. El conductor no se sorprendió excesivamente: "Cosas de la moda", pensó; pero este detalle se le quedó grabado en la memoria. La joven hablaba algo de francés, y el muchacho también, porque era su idioma materno. Comenzaron hablando del tiempo, del mar, del contrabando, de las curvas de la carretera, y la joven, que parecía conocerla muy bien, puso en guardia al conductor sobre la extrema peligrosidad de la ruta. El coche iba a más de 120 km/h, y ella consideraba que era una velocidad demasiado alta. Acababa de explicarle que hacía muchos años había sido víctima de un accidente en una de las curvas más peligrosas de aquel mismo recorrido, cuando, de repente, se calló. André estaba concentrado en la carretera y tardó unos segundos en observar que la mochilera ya no se hallaba en el coche. Se detuvo y bajó. La estuvo buscando, pero no logró encontrar ni rastro de la misteriosa joven. No había oído que la puerta se abriera, y cuando paró el coche se dio cuenta de que estaba bien cerrada. Inquieto y nervioso, regresó por el camino recorrido y encontró un puesto de la Guardia Civil; allí contó  lo ocurrido, pero el sargento que lo atendió, le restó importancia, y le dijo que era innecesario radicar una denuncia. Con una sonrisa, el hombre de la Guardia le dijo al menos una vez a la semana, sobre todo durante la temporada turística, aparecía la misteriosa mochilera para advertir a los conductores que no corrieran demasiado. Y muy serio agregó que, dicho fantasma, les estaba resultando mucho más efectiva que el disco indicativo de límites de velocidad.

                           Pocas historias están tan extendidas como ésta del mochilero fantasma; se cuenta en España, Gran Bretaña, Suecia, Sicilia, Corea, Canadá, Malaysia, Pakistán y Sudáfrica. En su forma más frecuente, el mochilero, es una mujer joven que antes de desvanecerse misteriosamente proporciona al conductor una dirección a la que éste después acude, enterándose, con estupor, que la chica ha muerto hace días, meses o años.

                          Las creencias culturales influyen en la interpretación de los fantasmas, así se dice que son el espíritu de una persona muerta, generalmente víctima de un accidente trágico, de un ángel, un demonio, una diosa, una bruja, un hada, etc., pero hay pruebas de que se reproducen exactamente igual en lugares y épocas muy apartados. ¿Puede considerarse un pequeño número de ellos como un fenómeno real? Porqué no? Quién no ha oído el caso de esa chica, a la que conoció un muchacho en un baile y que al salir le pidió prestado un abrigo, y que luego encontraron sobre la tumba de una joven que responde a las características de la chica del baile? Yo no creo en aparecidos, pero que los hay… los hay!!!

                       Tal vez, mientras usted lee esto, desde alguna parte de su casa, alguien lo está observando!

 

 

Fuente:/www.lo-inexplicable.com.ar


El Quirquincho músico.

                Aquel quirquincho viejo, nacido en un arenal en el Norte de Jujuy, Argentina, acostumbraba pasar horas y horas echado junto a una grieta de la peña donde el viento cantaba eternamente. El animalito tenía una afición musical innegable. ¡Cómo se deleitaba cuando oía cantar a las ranas en las noches de lluvia! Los pequeños ojos se le ponían húmedos de emoción y se acercaba, arrastrando su caparazón, hasta el charco, donde las cantantes ofrecían su concierto.
-¡Oh, si yo pudiera cantar así, sería el animal más feliz del altiplano! – decía el quirquincho, mientras las escuchaba extasiado.
             Las ranas no se conmovían por la admiración que les tenía el pobre animalito, sino que, más bien, se burlaban de él.
           -Aunque nos vengas a escuchar todas las noches hasta el fin de tu vida, jamás aprenderás nuestro canto, porque eres muy tonto.
                El pobre quirquincho, que era humilde y resignado, no se ofendía por tales palabras, dichas en un lenguaje tan musical, como suele ser el de las ranas. El sólo se deleitaba con la armonía de la voz y no comprendía el insulto que ella encerraba.
                Un día creyó enloquecer de alegría, cuando unos canarios pasaron cantando en una jaula que conducía un hombre. ¡Qué deliciosos sonidos! Aquellos pajaritos amarillos y luminosos, como caídos del Sol, lo conmovieron hasta lo más hondo... Sin que el jaulero se diera cuenta, lo siguió, arrastrándose por la arena, durante leguas y leguas.
                Las ranas que habían escuchado, embelesadas, el canto, salieron a orilla de la laguna y vieron pasar a los divinos prisioneros que revoloteaban en las jaulas.
-Estos cantores son de nuestra familia, pues los canarios son sólo sapos con alas -dijeron las muy vanidosas y agregaron- : Pero nosotras cantamos mucho mejor. -Y reanudaron su concierto interrumpido.
             -¡Chist... esperen! -dijo una de ellas-. Miren al tonto del quirquincho. Se va tras las jaulas. Ahora pensará aprender a trinar como un canario... ja... ja... ja..!
El quirquincho siguió corriendo y corriendo tras el hombre de las jaulas, hasta que las patitas se le iban acabando, de tanto rasparlas en la arena.
               -¡Qué desgracia! ¡No puedo caminar más y los músicos se van! -Allí se quedó tirado hasta que el último trino mágico se perdió a lo lejos. Ya era de noche cuando regresaba a su casa y al pasar cerca de la choza de un hechicero, tuvo la idea de visitarlo, para hacerle un extraño pedido: Compadre, tú que todo lo puedes, enséñame a cantar como los canarios -le dijo.
               Cualquier persona que no fuera el hechicero se hubiera reído a carcajadas, pero éste puso la cara seria y repuso: Yo puedo enseñarte a cantar mejor que los canarios, que las ranas y que los grillos, pero tienes que pagar la enseñanza... con tu vida.
                  -Acepto todo, pero enséñame a cantar.
                 -Convenido. Cantarás desde mañana, pero esta noche perderás la vida.
                 -¡Cómo!... ¿Cantaré después de muerto? -Así es, afirmó el hechicero.
             Al día siguiente, el quirquincho amaneció cantando, con voz maravillosa, en las manos del mago. Cuando éste pasaba poco más tarde, por el charco de las ranas, se quedaron mudas de asombro.                   -¡Vengan todas! ¡Qué milagro! ¡El quirquincho aprendió a cantar!...
                -¡Canta mejor que nosotras!... -¡Y mejor que los pájaros!...
                -¡Y mejor que los grillos!... -¡Es el mejor del mundo!...
                Y…  muertas de envidia, siguieron a saltos tras del quirquincho que, convertido en charango se desgranaba en sonidos musicales. Lo que ellas ignoraban era que nuestro pobre amigo, como todo gran artista, había dado la vida por el arte.

FUENTE: Marcelo R. Mirabal, Jujuy, Argentina


La Solapa.

                      El mito, según la definición de algunos autores, es una forma del conocimiento.

                      El ser humano, más que un ser racional, es un ser simbólico, y ciertos hechos, sustraídos de la realidad, han dado lugar al nacimiento de ciertos personajes o figuras que cobran trascendencia en el entorno sentimental que rodea todo lo humano, pero que en definitiva, tan solo son el fruto de sus sueños y deseos. Como el arte, todo lo mítico apela a la máscara y a la polisemia, para mostrar el lado oculto de las cosas, porque en realidad, es el único ámbito en el que pueden subsistir. 

                     

                     La “Solapa”, es otro de los seres mitológicos, no sé si totalmente de origen criollo, pero que en Entre Ríos adquiere su máxima caracterización; proviene, según creo, como tantos otros seres, de una cosmovisión antigua, es decir, una fantasía o simbolismo, adaptada a una realidad, y con marcada prolongación en el tiempo.                   

                      

                 De ella se dice que es una vieja muy fea y muy alta - semi oculta la cara por la solapas de un sacón viejo -  que en las tardes de verano  cuando el sol quema con su rayos de de fuego, sale por los senderos del campo o por las calles aledañas a un pueblo,  acechando a los “gurises” que no quieren dormir la siesta y que, desobedeciendo a sus padres,  salen de sus casas. Si encuentra a algunos de ellos a esas horas, les produce un hechizo, y los hace caminar y caminar, para alejarlos de sus hogares, y los atrapa envolviéndolo en los quince volados que tiene su vestido (blanco), y se los lleva. Algunos dicen que vuela y deja caer a los gurises desde las alturas; otros,  que se mete en los montes y abandona allí a los niños, dejándolos a merced de animales feroces y alimañas. Aseguran que los chicos que son atrapados, nunca  más vuelven a ser los mismos, y sufren toda la vida de pesadillas, porque jamás olvidan el terror que les ha hecho vivir.                                                                

                  Para algunos, no es más que un invento de los padres;  la sentencia materna “si no dormís la siesta, te va a agarrar la solapa” que se ha escuchado tantas veces en las casas de nuestro propio pueblo, es una prueba de ello.  Pero, convengamos algo: ¿No son horas mágicas la de la siesta para un niño?  ¿No ha sido tentador, incluso para uno, adueñarse por un momento del mundo real y convertirlo en su propio mundo de fantasía?

                    Yo la verdad, no sé si la Solapa existe. No sé si es una vieja como la que describí, o un águila, o un asno, o un señor si cabeza. Pero dígame: hoy que las cosas han cambiado, que hay cremas humectantes para evitar los riesgos del sol, que los chicos tienen otros entretenimientos como la computadora, el ciber, los jueguitos electrónicos, etc... ¿morirá la “Solapa”..?

                    Bueno, si muere no importa, pero… ¿y si mueren los Mundos de fantasías de los niños?

                 Si existe en serio, mis Duendes de Fantasía me salvaron de su hechizo, como a tantos otros chicos.

                  ¿Será mentira, será verdad lo de la “Solapa”?

                  Hay muchísima bibliografía al respecto si te interesa saber más, si tenés ganas, solo que… ¡no lo hagas a la siesta!!!


EL LOBIZÓN: MITO O LEYENDA?

 

                    Muy arraigado entre nosotros, el mito o leyenda del Lobizón, es de origen Europeo, aunque nos ha llegado desde Brasil. Lo que se dice es que, el séptimo hijo varón, seguido, y de un mismo matrimonio, o concubinato (mismo padre y misma madre), se transforma en un animal parecido al perro (o chancho), todos los viernes a la media noche, para andar por los caminos, arrimarse a los cementerios, buscar los corrales y gallineros para revolcarse en los excrementos, y comer restos de animales muertos.

                       Su pelaje es de color entre bayo y negro, y tiene dos grandes orejas que le caen a los costados tapándole la cara; dicen que produce un extraño ruido que causa terror, a tal punto que incluso los perros más bravos le temen.

                         Se asegura de que es un maleficio, y que si una persona lo hiere, cesa al instante tal situación y se redime el desdichado, pero si esto ocurre, le queda fija en el subconsciente, la idea de terminar para siempre con quien lo haya herido.

Se asegura que se lo puede reconocer al hombre que es Lobizón,  por su palidez, su olor desagradable, su flacura; se dice que es alto, huesudo, que vive con problemas estomacales, y que los sábados no se levanta nunca, debe guardar cama.

                          Para librar al niño que nace séptimo hijo varón de transformarse en Lobizón, se le debe bautizar con el nombre de Benito, apadrinándolo el hermano mayor, aunque lo más recomendable es que lo haga el Presidente de la Nación, o un representante del Gobierno, quien hace entrega de una medalla de oro en el acto de bautismo.

                         Si del séptimo nacimiento seguido resultara una niña, se asegura que ésta será bruja, y que está condenada a quedar soltera por lo que ello implica; rigen las mismas leyes para el bautismo.

                      En nuestra zona mesopotámica existen varias Medallas de Oro otorgadas por Presidentes, y que fueran entregadas oportunamente por algún Comisario, Intendente o Legislador del momento.

                      Lobizón se escribe también: Lobisome, lobisonte, lobisón, luisón.

                   Al norte de nuestro País se le llama capiango y uturunco, en el litoral: chancho gente, y en guaraní  yaguareté avá.

 

Es un mito Universal, actúa durante la noche, por lo cual simboliza la sombra.

 

Nosotros seguimos preguntando: ¿Mito o Leyenda?

 

Ref.: ANIBAL EXPEDITO MÉNDEZ- 27 DE JULIO DE 2004


Mitos: "DOMINGO SIETE"

Erase una vez dos compadres, uno rico llamado Cosme y otro pobre llamado Beto; el pobre era tan pobre que a veces tenía que recurrir a la ayuda de su compadre; pero éste era bastante avaro y siempre le ponía miles de "peros" para no aflojarle ni un centavo.

Un día el pobre salió en busca de trabajo pues las necesidades eran muchas y los dinerillos pocos... pero esta vez salió con un rumbo distinto al de siempre.

- "Puede que me cambie la suerte" - pensó y se puso en marcha.

Anduvo hasta casi la oración (crepúsculo) y ya perdía las esperanzas cuando a lo lejos divisó un rancho....

Al llegar comprobó que estaba abandonado y decidió volverse antes de que anocheciera. De pronto sintió que venía gente. El susto lo hizo dar un salto y se escondió en un tirante del techo.

Eran unos paisanos que él nunca vio. Entraron en la casa, prendieron un fueguito y entre vino y vino comenzaron a cantar:

- Lunes y martes, y miércoles tres,
jueves y viernes, y sábado seis...

La reunión se iba animando cada vez más y se largaron a bailar, siempre con los mismos versos. El pobre Beto se divertía de lo lindo pero con el pasar de las horas y siempre la misma canción se comenzó a aburrir entonces cuando los cantores llegaron a "sábado seis", el gritó:

- A las cuatro semanas, se ajusta el mes....!

Los hombres pararon de cantar; miraron al lugar desde donde salió la voz y dijeron: - Baje, amigo, ¿qué hace allí?...

- Los oí llegar y me asusté.

- No se preocupe compadre, le estamos muy agradecido porque nos ayudó a alargar un poco nuestra canción - y en recompensa le dieron una gran cantidad de dinero en oro.

Al llegar a su casa pasao de contento, Beto le dijo a su mujer que fuera a los de Cosme a pedirle prestado una balanza para medir las onzas regaladas.

Cosme, intrigado por el pedido, untó un plato de la balanza con grasa con la intención de que un poco de lo que fuera pesado quedara en el plato. Al regresar el aparato, notó que en la grasa había polvo de oro y fue inmediatamente a lo de Beto y le preguntó:

- ¿De dónde has sacado oro?

Mientras Beto le contaba, Cosme planeaba hacer lo mismo para ampliar sus arcas; y así lo hizo... fue al mismo rancho, se trepó en la misma viga y llegaron los gauchos cantores que prendieron fuego y descorcharon los vinitos y entonaron:

- Lunes y martes, y miércoles tres,
jueves y viernes, y sábado seis,
a las cuatro semanas
se ajusta el mes...

La repetición del canto empezó a impacientarlo y cuando llegaron a "sábado seis" pegó el grito:

-¡Falta domingo siete!

Los paisanos enardecidos bajaron a Cosme de la viga y en cuanto empezaron a propinarle una paliza, éste logro zafar y salió como alma que lleva el diablo.

La historia se propagó como un secreto a gritos y así cuando alguien dice algo inoportuno se exclama: "¡ya salió con un Domingo Siete!".


 


Lázaro Blanco, una Leyenda Entrerriana.


Lázaro Blanco era un joven veinteañero, que se ganaba la vida como chasque (portaba los correos a caballo). Un  7 de septiembre de 1886, el Comisario de Feliciano le encarga viajar a La Paz, para llevar un mensaje de urgencia; se avecinaba una gran tormenta, pero esto no amedrentó al gauchito Felicianero, que ya conocía de estas contiendas con la Naturaleza. Partió a cumplir el encargue, montando un caballo tordillo blanco que le prestó el mismo Comisario, y a unos 15 kilómetros de su partida, cayó la tormenta. Lázaro buscó  refugio bajo un algarrobo gigante, y allí un rayo termina con su vida y su cabalgadura.

Pasado tres días, una partida policial, encuentra el cadáver del gaucho y de su caballo;  lo enterraron en ese mismo lugar, como era costumbre antiguamente, y clavan una cruz de palo con su nombre.

Dicen que, pasado algunos años, hubo una gran sequía en Feliciano. Un criollo del lugar tenía vacas a pastaje en un terreno arrendado, y  como las aguadas se secaban, le pidieron que saque sus animales del campo. Triste iba el hombre con su tropa, condenada a la muerte o a malvenderlas,  para salvar algo, cuando pasó por delante de la cruz que marca el lugar de la muerte de Lázaro Blanco. Desde lo profundo de su corazón le nace una oración: “Lazarito, si haces llover te hago un monolito en el cementerio”. A la noche cayó un gran aguacero, que salvó a todos de la trágica situación. El hombre cumplió su palabra y en el cementerio de la ciudad, se levanta el mausoleo del chasque, erigido en cumplimiento de la promesa. Hay aun otra historia, que también habla de una gran sequía, pero el personaje es otro, era dueño de un campo, y tuvo un extraño sueño: llegaba a visitarlo alguien que jamás había visto y le decía: “Mañana lloverá en abundancia” y le indicó que se dirigiera al monte, a un lugar que no conocía; al despertar y siguiendo las indicaciones que recibiera del desconocido, llegó precisamente al lugar donde una rústica cruz de palo marcaba el lugar donde cayera para siempre el chasque, y así descubre el nombre del personaje que se le apareció en la noche. Poco después se largó a llover y se salvaron, el ganado y las cosechas.

Hasta aquí la historia; de aquí en más, la leyenda, la fama milagrosa del chasque Felicianero. Si bien sus restos descansan en el cementerio local, el pedazo de campo que recibiera su cuerpo sin vida,  tiene ahora un Escenario para conmemorarlo, una Capillita, y una Cripta con paredes totalmente cubiertas de placas traídas de distintos lugares del país.
Este lugar se ha convertido en centro de peregrinación de quienes, van y vienen, a pedir determinados favores, a formular promesas, a dejar donativos; se encuentran desde coronas de flores, cintas y restos de velas encendidas, hasta manubrios de autos y trofeos deportivos.

Uno se pregunta: donde comienza la leyenda? donde el mito popular, en la historia de Lázaro Blanco? Hay hechos irrefutables: Una capillita en el campo, colmada de recuerdos, al costado del antiguo camino de tierra que unía Feliciano con La Paz; una tumba, llena de plaquetas con agradecimientos, en el monolito del cementerio de Feliciano.

La leyenda del “gaucho milagrero” sigue ganando corazones, las ofrendas por las gracias concedidas se siguen multiplicando y aun hoy, se puede escuchar decir a los lugareños: “Gracias a Dios y a Lazarito Blanco”.

 ------------------------------------------------------------------------

UN CHASQUE PARA TU ALMA...


A la orilla de un camino, tan viejo como los sueños,

se encuentra un lugar sagrado, a propios y forasteros;

allí crecen las historias sobre una historia, que el tiempo,

va perpetuando en murmullos de plegarias y de rezos.

 

Allí cerca de San Víctor,  poco antes de Feliciano,

está el sitial venerado del “Chasqui” Lázaro Blanco.

Alzan paredes las placas que fulgen como relámpagos,

y resplandecen las velas en mas de cien candelabros.

 

Allá atrás, el viejo tronco,  que feneció con el rayo,

se conserva como signo, pese al paso de los años.

El Monolito, la Cruz, y el Museo de Don Lázaro,

si prefiere: ¡Lazarito! El “Chasqui” de los Milagros..!

 

Novia, Madre, Estanciero, Deportista, Agropecuario;

gente rica y de la otra, gente de aquí...  y de allá,

gente de antes,  de ahora, todos a Lázaro van...

... y un ¡Gracias! que se repite por lo que Lázaro da..!

 

Partió en noche tormentosa, regresó en limpia alborada,

trajo en alforjas de cielo, bendición como “gauchada”,

y en esa humilde Capilla con sus paredes que hablan

está el milagro latente de un “Chasqui” para tu Alma..!

 

Néstor R. Iriberry – La paz – Entre Ríos

 

Nota del Autor:

Aún cuando falta el contenido Cristiano, la Fe no se pierde, sino que se transforma; aún cuando parece de índole pagano, el creyente popular, común, reconoce al Hijo de Dios como su Salvador,  y único mediador entre Dios y los hombres: JESÚS. 

Recordemos que aquél que nos amó y murió por nosotros en la Cruz, dijo: “¡Lázaro, levántate...!”

Quizá el Chasque Felicianero, noble como buen gaucho de esta tierra, recibió la orden de quién tiene todo el poder y la Gloria:

“¡Lázaro, levántate y galopa, lleva este mensaje de Fe a mi Pueblo..!

 

---------------------------------------------------------------------------



















Más Noticias

image

Debido a la constante actualización de esta página web, hemos decidido transferir las noticias anteriores hacia un archivo de noticias; el cual se encuentra disponible a continuación haciendo clic en LEER MÁS justo aquí abajo o haciendo clic en el menú principal en Archivo