Salí a caminar a la tardecita, como tantas veces,
para el lado del arroyo. Siempre habitó en mí la idea de
que la vida nació allí, a la orilla de sus mansos
ramplones de agua clara. Tuve – en esta ocasión, como en
otras – la sensación de que el tiempo se detenía, o
era, distinto. Fue allí que escuché, lejano,
tristón, errante… el silbo melancólico de un
pájaro. Pese a que supe enseguida de que ave provenía ese
canto ¡cuantas sensaciones, mezcla de fascinación y
encanto, se adueñaron de mí al instante! Entonces
recordé, y decidí, reeditar al
Crespín, y su antigua Leyenda popular.
Hay muchas versiones que pude ver a lo largo del
tiempo, cada cual adaptada a su zona, ambientada y caracterizada
según las costumbres y creencias de cada lugar. Yo voy a narrar
aquella que me contaron mis mayores, que aseguraban era de origen
Calchaquí, y que como ya pasaron mas de cincuenta años de
aquel relato, para muchos puede resultar nueva, o novedosa, en tanto
que la esencia de la leyenda se mantiene intacta, buscando como tal, la
reflexión profunda a tantos avatares de la vida, que siguen
siendo los mismos en un continuo e ininterrumpido: ayer, hoy,
mañana…
*
… Dicen que Crespín vivía con su esposa, Suma, en
un antiguo asentamiento nativo en la ladera de la montaña.
Pobres pero laboriosos, se mantenía dignamente con los productos
de la caza y la siembra, gozando además del afecto y
estimación de toda la tribu.
Se amaban, eran felices; pero ocurrió, en el caso de
Crespín, que su limpio cielo de dicha se oscureció con la
sombra de una duda… el temor de que su esposa le era infiel.
Tristemente para él, un día esa duda fue certeza.
Herido el corazón por la traición de
su mujer, pero a su vez incapaz de dañarla físicamente
por el gran amor que sentía, decidió vengarse
abandonando todo: mujer, casa, tierra, afectos de toda su vida. A nadie
dijo nada, y un día… desapareció.
En su interior cuando huía, los
hermosos ojos de Suma parecían perseguirlo, por lo que se
propuso que jamás la volvería a ver, para hallar su
propio consuelo, y hacerle pagar con ello el terrible mal que le
había causado.
Pasó el tiempo, con sus horas de
soles y lunas interminables para Suma; torturada por el terrible dolor
de la ausencia, y por el arrepentimiento, un día recibe la
vaga noticia de que Crespín había sido visto en otra
tribu, en una fiesta de celebración de la cosecha de trigo. Y
allá se fue, a buscarlo, dejando también todo, como
testimonio de su dolor, y de su angustia.
Caminando… caminando…
atravesó ríos, montes, serranías, pajonales;
recorrió sendas ignotas y tras agobiante andar, una y otra vez,
hallaba poblaciones y extraños pobladores. En todos los lugares
ocurría lo mismo… “está allá…
está mas allá”.
Finalmente, cansada, ya sin fuerzas para continuar
buscando a su amado, a quien tanto quería y con quien tan mal se
había comportado, cayo rendida bajo la sombra de un gigantesco
quebracho. Delirante de fiebre, acuciada por mil fantasmas,
sintiéndose morir, comenzó a gritar entrecortadamente el
nombre: Cres-pín, Cres-pín, Cres-pín..!
El desgarrador llamado de Suma trepó al
aire, y reverberando en ecos se propagó hacia todos los
ámbitos, como un ruego, como una súplica, como una
oración de dolor.
En el escalofrío final, sus ropas se
convirtieron en plumas, sus brazos en alas, su boca en pico, y un
ímpetu incontrolable de volar la llevó monte adentro,
arriba, abajo, zigzagueando, arriba, abajo…arriba.
Por eso, para la época de cosechas, en tiempos de primavera,
oculto, errabundo, triste, lúgubre, se escucha el
“Cres-pín” de un silbo que te conmueve las fibras
del alma.
*
Yo, particularmente, encontré otros
argumentos más allá de la infidelidad, más
allá de las contiendas de género.
No sé, quizás compartamos la
opinión: la raza misma, con sus amoríos de idas y
venidas, sus luchas, sus errores, pero también con el estoicismo
de un objetivo, o la prosecución de un ideal, que una vez
visualizado nos lleva hacia delante siempre, aun a costa del dolor, y
del martirio.
Al final, las leyendas son para eso, para llamarnos a reflexionar sobre temas… de la humanidad.
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Los Duendes Traviesos.
Desde muy chico estuve interesado en la
mitología, o los mundos mágicos si quieren llamarle
así; muchos me tomaron por tonto, o por excesivamente
crédulo, o soñador, pero la verdad, han pasado
muchísimos años, y aun sigo amando esos mundos.
Recuerdo, allá por mis 15 o 16 años, que solía
tener largas charlas con un Tío que nos visitaba todos los
veranos. Sabía un montón pero, también era
bastante bromista, como verán mas adelante. Lo cierto es que por
él supe de los Duendes.
Según afirmaba, son pequeños
seres de la naturaleza, generalmente muy buenos con las personas, a tal
punto que hasta ayudan en algunas tareas en el campo a cambio de
azúcar o agua fresca. Si bien tienen esa actitud
benévola, son muy sensibles y se ofenden fácilmente, y
entonces sí… se vuelven hostiles. Por lo general –
decía – son de costumbres nocturnas, y tiene enormes
habilidades tales como mimetizarse, hacerse invisibles, imitar los
sonidos de los animales y también tocar a las personas
produciéndoles escalofríos. Aseguraba el tío que
los Duendes, son mitad hombres y mitad ángeles, de allí
esos enormes poderes.
Pero Tío era un hombre bromista. Una noche
de pleno verano, todos los varones dormíamos afuera, buscando la
frescura de la noche; un grito nos despertó y la voz temblorosa
de uno de mis primos: “Me llevan las sabanas, me llevan las
sabanas!”
Efectivamente; al débil trasluz de la noche
veraniega, una sabana se desplazaba suavemente, como flotando a ras de
piso, hacia un alambrado cercano. Nos sacó del estupor la risa
del Tío, que escondido tras un árbol, había
utilizado dos líneas de pescar, reemplazando los anzuelos por
ganchillos de alambre, prendiéndolos a los extremos de la
sabana, produciendo el “fenómeno”. Pocos quedaron
afueran, la mayoría terminaron durmiendo en el comedor, incluso
algunos, bajo la enorme mesa de la antigua casa.
Pero volviendo a los Duendes de verdad, en la
mitología de cada región reciben nombres distintos,
acorde al folclore del lugar, o la religión, tratándose
en todo caso de los mismos seres elementales de la naturaleza, que se
dividen en varias clases; pueden llegar a vivir hasta 500 años
(según dicen) y son siempre traviesos, bromistas y descarados.
Casi siempre están de buen humor, aunque existen duendes de
naturaleza malvada capaces de torturar incansablemente a una persona o
a una familia entera.
Bueno… como para revalidar estos relatos, mi amigo
Alejandro, recordó y me hizo llegar esta información, de
hace cinco años atrás – publicada por varios medios
gráficos y digitales – con muchísimos testigos
(incluido el mismo Alejandro).
07/Ene/06
Curiosidad: dicen que en Entre Ríos hay duendes "patoteros"
Un pescador de Paraná
aseguró que "siete hombrecitos que estaban en árboles"
atacaron a pedradas a un móvil policial y a vecinos.
La noche del 30 de diciembre los vecinos del
barrio Antártida de Paraná fueron atacados por siete
duendes. Así lo aseguraron varias personas que estuvieron
presentes cuando ocurrió el hecho.
"Esto pasó el viernes pasado, luego
que levantáramos un árbol de Navidad en la barriada.
Allí vimos como subían y bajaban rápidamente por
los gajos tirando piedras como capullos blancos", afirmó el
pescador.
Según otro Diario, uno de los
niños del pueblo persiguió junto a sus amigos a los
supuestos duendes, "los comenzamos a correr y a tirarles piedras y
ellos, desde los árboles, respondieron la agresión con
notable rapidez. Fue con violencia y devolvieron los piedrazos
golpeando a algunos chicos y a vecinos".
Una madre dijo que "los enanitos
—tal vez— se hayan enojado porque se apagaban las luces del
árbol de Navidad. Desde ese momento comenzaron a tirar piedras
que dejaban de arrojar cuando las luces era nuevamente encendidas".
Pero esta no es la primera vez que ocurre un hecho
como este, confió un Vecino "Esto se viene repitiendo
todas las noches desde el jueves 29 de diciembre del año pasado".
Otro medio publicaba: Barrio conmocionado por extrañas apariciones de criaturas
Vecinos del barrio Antártida
Argentina testimoniaron…con emotiva credibilidad, las
extrañas apariciones de "duendes" blancos. Según dijeron
bajan y suben de los árboles rápidamente y "tiran piedras
como capullos blancos".
En el barrio paranaense de la zona noroeste de
Paraná, cercano al volcadero de basura, vecinos denunciaron ante
las cámaras, la aparición de "duendes blancos" que
comenzaron a manifestarse en horas del atardecer del jueves 29 de
diciembre de 2005.
Según expresaron extrañados, "los
chicos del barrio le tiraban piedras y ellos se las devolvían
con notable rapidez". Los "duendes" respondieron con violencia y
devolvieron los "piedrazos"; golpearon a los niños y algunos
vecinos que resultaron con golpes y magullones que no revestían
gravedad.
El fenómeno comienza como a las 8 y termina
alrededor de las 2 de la madrugada, aseguraron los vecinos. Todo
comenzó porque ellos tienen un árbol de Navidad en el
barrio - que arman todos los años - y cuando intentaron
desarmarlo, los "enanitos" hicieron su aparición y manifestaron
su disconformidad. "Cuando apagábamos las luces se enojaban y
tiraban piedras, al prenderlas se calmaban", afirmó el vecino.
En un primer momento, al ver que los
extraños "duendes blancos" habitaban los árboles, talaron
algunos pero "los enanos se enojaron y comenzaron a tirarnos piedras,
entonces llamamos a la Policía para que haga algo",
relató el vecino.
Según agregó el vecino del barrio,
el fenómeno fue presenciado por alrededor de "800 o 900 personas
que se arrimaron hasta las 2 de la mañana", entre ellos una gran
cantidad de niños. Cuando llegó la Policía, los
vecinos expresaron que un patrullero de la Comisaría, fue
agredido por los extraños seres. "Querían alumbrar con el
reflector y la luz se reflejaba como en un espejo", afirmaron.
Consultados algunos niños del barrio,
narraron que "eran chiquitos, blancos y te sacaban la lengua; eran como
una persona pero la mano era chiquitita", dijo una nena que
aseguró haberlos visto de cerca. "Eran como siete, había
uno arriba del techo y saltó al árbol", relató
asombrada, pero con una amplia sonrisa y sin manifestar miedo.
"Nosotros hicimos un desmonte total, para bajarlos
de los árboles, los rodeamos, algunos lo tuvieron al alcance de
la mano para agarrarlos", dijo otro vecino.
"Nos dio algo de escalofrío, porque a
nosotros no nos pegaron con piedras pero a la policía le
pegaron", dijo. "Los chicos los provocaban, les tiraban una piedra y
devolvían la misma, le tiraban un ladrillo y te lo
devolvían", relató el preocupado otro vecino.
Las agresiones de los "duendes blancos" con los
vecinos no fueron de consideración si bien algunos aseguraron
que los chicos salieron con "chichones” por los golpes de las
piedra. "Esto no es ninguna joda de nadie, esto es algo real, no lo
inventó nadie, y yo les digo que no se asusten porque pueden ser
angelitos", dijo el vecino y continuó "mucha gente le ha rezado".
"Pareciera que quieren jugar, porque sino - con tantas
piedras - hubiese habido sangre y nadie salió herido",
subrayó el vecino y dijo que desmalezaron toda la zona y talaron
algunos árboles cercanos para tratar precisar que era lo que se
"escondía en el lugar".
Obviamente, no se encontró nada.
Existen varias clases de duendes, como ya
dijimos, entre ellos podemos encontrar a los mas comunes que son los
“gnomos”. Estos según creo, actúan como
protectores o guardianes de la naturaleza; a lo mejor la tala de
arboles que hayan sido su hábitat por años, los puso
fuera de quicio, o querían jugar con las luces del Arbolito, y
con los gurises. ¡Vaya uno a saber! Lo que queda en claro es que,
si… de verdad, existen mas cosas de las que estamos
acostumbrados a apreciar. Yo por mi parte, prefiero contarlos como
amigos, pero no por las dudas, sino como un gesto de respeto. Si
existen, es por alguna razón superior, para alguna misión
especial… y eso ya entra al terreno de lo sagrado.
Hasta los próximos Duendes..!
Bueno… no van a pasar 500 años, ya estoy bastante
crecidito!
(Imagen: Taringa, Internet)
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La
Condesa sangrienta.

Este es
el caso de un personaje que resulta verdaderamente interesante para las
historias de asesinos seriales, partiendo en un principio del hecho
espeluznante de que sea una de las pocas mujeres que haya asesinado de una
manera tan cruel a… cerca de 650 niñas!
Además
de una perversión sádica y sexual, la Condesa Elizabeth Báthory sentía especial
atracción por la sangre, y no sólo se contentaba de beberla, como es habitual
en los llamados asesinos vampíricos, sino que se bañaba en ella con el fin de
impedir que su piel envejeciera al paso de los años.
Nace en el año 1.560, en el seno de una de las más ricas familias húngaras. Si
bien pertenecía a la más ilustre y distinguida aristocracia, siendo su primo
Primer Ministro de Hungría, y su tío Rey de Polonia, también existen
antecedentes esotéricos entre los miembros de su familia, como pueden ser un
tío adorador de Satán y otros familiares adeptos a la magia negra o la
alquimia, entre los que se puede contar a la propia Báthory, ya que desde su
infancia había sido influida por las enseñanzas de una nodriza que se dedicaba
a las prácticas brujeriles.
Cuando contaba sólo con 15
años se casa con un noble, el conde Nadasdy, gran guerrero conocido como
"El Héroe Negro", y se van a vivir en un solitario castillo en los
Cárpatos; el conde no tarda en ser reclamado para una batalla, por lo que se ve
obligado a dejar sola a Elizabeth por un largo tiempo.
Al cabo de ese tiempo en espera de su marido, ésta se aburre por el continuo
aislamiento al que estaba sometida, y se fuga para mantener una relación con un
joven noble al que las gentes del lugar denominaban "el vampiro" por
su extraño aspecto. En breve regresa de nuevo al castillo y empieza a mantener
relaciones lésbicas con dos de sus doncellas. Desde ese momento, y para
distraerse de las largas ausencias de su marido, comienza a interesarse
sobremanera por el esoterismo, rodeándose de una siniestra corte de brujos,
hechiceros y alquimistas.
A medida que pasaban los
años, la belleza que la caracterizaba se iba degradando, y preocupada por su
aspecto físico, pide consejo a la vieja nodriza. Ésta, le indica que el poder
de la sangre y los sacrificios humanos daban muy buenos resultados en los
hechizos de magia negra, y le aconseja que si se bañaba con sangre de doncella,
podría conservar su belleza indefinidamente..!
En esa época, la Condesa
tuvo su primer hijo, al que siguieron tres más, y si bien su papel maternal le
absorbía la mayor parte del tiempo, en el fondo de su mente seguían resonando
las palabras tentadoras de la nodriza: "belleza eterna". Al principio
intentó alejarlas de sí, posiblemente no por falta de deseo o valor, sino por
temor a las consecuencias de frente a la aristocracia, pero años más tarde,
cuando su marido fallece, no tarda en probar los placeres sugeridos por la
bruja.
Al poco tiempo moriría su
primera víctima: una joven sirvienta la estaba peinando, cuando accidentalmente
le dio un tirón a su cabello. Ésta, en un ataque de ira le propinó tal bofetada
que la sangre de la doncella salpicó su mano. Al mirar la mano manchada de
sangre, creyó ver que parecía más suave y blanca que el resto de la piel, llegando
a la conclusión que su vieja nodriza estaba en lo cierto, y que la sangre
rejuvenecía los tejidos. Con la certeza de que podría recuperar la belleza de
su juventud y conservarla a pesar de sus casi cuarenta años, mandó que cortasen
las venas de la aterrorizada sirvienta y que metiesen su sangre en una bañera
para que pudiera bañarse en ella.
A partir de ese momento,
los baños de sangre serían su gran obsesión, hasta el punto de recorrer los
Cárpatos en carruaje acompañada por sus doncellas en busca de jóvenes hembras a
quienes engañaban prometiéndoles un empleo como sirvientas en el castillo. Si
la mentira no resultaba, procedía al secuestro drogándolas o azotándolas hasta
que eran sometidas a la fuerza. Una vez en el castillo, las víctimas eran
encadenadas y acuchilladas en los fríos sótanos, bien por un verdugo, un
sirviente o por la propia Condesa, mientras las víctimas se desangraban y
llenaban su bañera.
Una vez dentro de la pila, hacía que derramasen la sangre por todo su cuerpo, y
al cabo de unos minutos, para que el tacto áspero de las toallas no frenase el
poder de rejuvenecimiento de la sangre, ordenaba que un grupo de sirvientas
elegidas por ella misma lamiesen su piel. Si estas mostraban repugnancia o
recelo, las mandaba torturar hasta la muerte. Si por el contrario reaccionaban
de forma favorable, la Condesa las recompensaba.
En algunas ocasiones, las
víctimas que le parecían más sanas, de mejor aspecto, eran encerradas durante
años en los sótanos para ir extrayendo pequeñas cantidades de sangre mediante
incisiones, a fin de que la dueña del castillo pudiera bebérsela.
Por otro lado, las calaveras y los huesos eran también aprovechados por los
hechiceros del castillo, convencidos que sólo un sacrificio humano podía dar
buenos resultados para realizar sus experimentos alquímicos.
Durante once años, los
campesinos aterrados veían el carruaje negro con el emblema de la Condesa
Báthory rastrear el pueblo en busca de jóvenes, que desaparecían
misteriosamente dentro del castillo y que nunca volvían a salir.
Los cuerpos sin vida eran sepultados en las inmediaciones del castillo, hasta
que finalmente, sea por pereza o descuido, tan sólo los arrojaban al campo para
que las alimañas acabasen con ellos.
Algunos aldeanos no las
tenían todas consigo, por los gritos estremecedores que se oían salir del
lugar, y se empezaron a extender rumores por todo el pueblo de que algo raro
sucedía en el castillo.
Finalmente estos pueblerinos empiezan a rondar por las inmediaciones, en dónde
se encuentran con los restos de más de una docena de cuerpos sin vida. Éstos
armaron una gran revuelta, insistiendo que el castillo estaba maldito, y era
además una residencia de vampiros, quejándose ante el propio soberano.
Atacar a una familia de
poder, en esa época, era algo verdaderamente difícil, y sobre todo si como en
este caso, el acusado además de ser una persona distinguida entre la nobleza
tenía amigos igual de poderosos por todas partes. Por ese motivo, el emperador
comienza por no prestar atención a las quejas de su pueblo, pero finalmente
envía una tropa de soldados que irrumpen en el castillo en 1.610.
Al entrar, los soldados
encuentran en el gran salón del castillo, un cuerpo pálido y desangrado de
mujer en el suelo, otro aún con vida pero terriblemente torturada, que había
sido pinchada con un objeto para extraerle la sangre, y una última ya muerta
tras ser salvajemente azotada, desangrada y parcialmente quemada. En los
alrededores del castillo, desentierran además otros cincuenta cadáveres.
En los
calabozos encuentran una gran cantidad de niñas, jóvenes y mujeres aún con vida
a pesar de que algunos de ellos tenían señales de haber sido sangrados en numerosas
ocasiones. Una vez liberadas éstas, sorprenden a la Condesa, y a algunos de sus
brujos, en una de las habitaciones del castillo, en medio de uno de estos
sangrientos rituales. Rápidamente son detenidos y conducidos a la prisión más
cercana.
Los crímenes sádicos de Báthory habían durado aproximadamente diez años.
En el juicio, sobraban pruebas para condenar culpable a Elizabeth Báthory de
los múltiples crímenes cometidos, pues no sólo se habían encontrado ochenta
cadáveres, sino que los guardias estaban de testigos para declarar que, ellos
con sus propios ojos, la habían visto matar. Ésta confesaría luego, haber
asesinado junto con sus hechiceros y verdugos, a más de 600 jóvenes y haberse
bañado en "ese fluido cálido y viscoso afín de conservar su hermosura y
lozanía".

Le seducía el olor de la muerte, la tortura y las orgías lesbianas. Decía que
todo lo mencionado poseía un "siniestro perfume". Sus cómplices
fueron condenados culpables, unos decapitados y otros quemados en la hoguera.
Báthory, aún contando con el privilegio de pertenecer a la nobleza y ser amiga
personal del rey Húngaro, fue condenada por éste mismo a una muerta lenta: la
emparedaron en el dormitorio de su castillo, dejándole una pequeña ranura por
la cual le daban algunos desperdicios como comida y un poco de agua. Murió a
los cuatro años de permanecer en esa tumba, sin intentar comunicarse con nadie
ni pronunciar la mínima palabra. Fue una especie de suicidio, de repente dejó
de tocar alimento alguno y fallece en 1.614 cuando contaba con 54 años de edad.
Resulta curioso señalar un
paralelismo entre esta mujer y otro vampiro histórico, muy conocido: Gilles de
Rais, pues aunque éste cometió sus crímenes dos siglos antes, procedían de
manera muy similar: ambos pertenecían a la alta nobleza; el era homosexual, y
ella lesbiana (de ahí que sus víctimas fuesen principalmente mujeres), y lo más
sorprendente e inquietante es que, tanto los sirvientes de uno como de otro,
participaban en los macabros baños de sangre.
¿Y vió como nos aterrorizan
los sucesos trágicos de hoy? Múltiples homicidios, violaciones, accidentes
violentos con muertos… en fin; supongo que es natural que nos aterroricemos, es
lógico que no aceptemos esto en nuestro tiempo, pero… digo: Antes, en otras
latitudes, también existieron los horrores! No toda época pasada fue mejor, de
eso no caben dudas.
Nos encontramos en la
próxima, voy a dar una vuelta por la esquina, pero les aseguro que no miraré
ninguna cara bonita… ¡Por las dudas!
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“Batallas de fantasmas”
Es para no creer, pero… Todo tiene una explicación, o
debería tenerla. De cualquier forma, como siempre, somos muy
cautelosos en emitir opiniones; cada uno debe sacar sus propias
conclusiones, si le interesa el tema, claro.
En fin, yo particularmente pienso y pregunto: ¿No le ha pasado
alguna vez que, sus propias luchas parecen no tener fin? Vencemos una
vicisitud y – como fantasmas – vuelven a aparecer en el
camino, y debemos enfrentarlas y vencerlas otra vez. Recuerde
además que “arriba y abajo” son siempre lo mismo,
por lo que nuestro propio interior y el cosmos, están
íntegramente relacionados, y el uno puede ser fácilmente
espejo del otro.
Decía el General George Patton:
“LOS VIEJOS SOLDADOS NUNCA MUEREN, SOLO SE DESVANECEN EN EL TIEMPO”
Y, a lo mejor, sea una gran verdad.
Mientras tanto, le acercamos estos múltiples testimonios de “ejércitos de fantasmas”.
¿Qué ocurre en el lugar donde ha habido una gran batalla? ¿Hay alguna actividad paranormal en la zona?
Ese misterio parece tener respuesta en las llamadas “Batallas de
fantasmas”, auténticos ejércitos fantasmales
luchando en el mismo lugar donde lo hicieron en otra época, y
ante los atónitos ojos de los que son testigos de ello.
¿Realidad?, ¿visiones colectivas inducidas por las
leyendas locales?, quien sabe, aquí hay varios ejemplos de estas
paranormales batallas.
El más celebre de los campos de batalla fantasmales de Reino Unido esta en Edgehill, Warwickshire.
En la batalla que se libro en este lugar, el 23 de octubre de 1.642, la
primera batalla de la guerra civil inglesa, intervinieron más de
40.000 hombres; el choque se produjo entre las tropas del rey Carlos I,
conducidas por el príncipe Rupert del Rin, y los “Cabezas
peladas” dirigidos por Oliver Cromwell. Al terminar aquel
día, el campo estaba cubierto de cadáveres y de
moribundos, y ambos bandos se retiraron para continuar la guerra en
otras regiones. Fue entonces cuando llegaron a Londres las
informaciones de que la batalla se había vuelto a producir, pero
que esta vez los contendientes eran fantasmas! Poco más de un
mes después, varios aldeanos vieron y oyeron en el mismo lugar
lo que al principio pensaron era otra batalla. Cuando de repente todo
aquel cuadro desapareció, se asustaron y huyeron. Pero el
día de Nochebuena la batalla fantasmal se reprodujo de nuevo con
todo lujo de detalles.
Desconcertado, el rey Carlos I envió a cuatro oficiales para que
investigaran el caso. Los militares informaron sobre el relato recogido
de los pastores: Estos estaban cuidando de sus rebaños el
día de Nochebuena -un domingo-, cuando de pronto oyeron tambores
que se aproximaban, y vieron como, en un instante los dos
ejércitos aparecieron en el cielo disparando los mosquetes y los
cañones y con las banderas desplegadas. Los dos bandos lucharon
encarnizadamente durante varias horas y finalmente desaparecieron a eso
de las tres de la mañana.
A la noche siguiente, los pastores montaron guardia, pero esta vez
acompañados por ciudadanos respetables de las parroquias
vecinas. Y todos los vecinos quedaron asombrados cuando los
“ejércitos fantasmales aparecieron, con el mismo tumulto
guerrero, luchando con la misma fiereza que antes”.
Al domingo siguiente, los soldados fantasmagóricos volvieron al
campo de batalla y lucharon “con un tumulto todavía mayor
“durante cuatro horas. Al día siguiente, las tropas
volvieron a enzarzarse; y lo mismo ocurrió el domingo y lunes
siguientes. Los oficiales enviados por el rey contemplaron ellos mismos
la batalla espectral y reconocieron a algunos de los militares que
habían intervenido en la lucha original.
Pero este no es el único caso:
La batalla de Büderich.
El Gobierno de Wesfalia reunió nada menos que 50 declaraciones
de los testigos de una batalla de fantasmas que ocurrió el 22 de
enero de 1.854 en el pueblo de Büderich. Según los
observadores todo el Ejército-infantería,
caballería y numerosos carros- marcharon en procesión a
través del campo.
Los disparos de fusiles y el color de los uniformes podían
distinguirse con claridad y el batallón, al dirigirse hacia el
bosque de Schaffhausen, dejo tras su estela dos casas en llamas y un
rastro de espeso humo negro, Luego el Ejército
desapareció en el bosque.
Al atardecer toda la escena se disipó, tan repentina e inexplicablemente como había surgido.
La batalla de Puys revivida 10 años después.
A primeros de agosto de 1.951, dos cuñadas inglesas estaban de
vacaciones en Francia cuando su sueño fue turbado por unos
cañonazos. Al poco tiempo se dieron cuenta de que estaban oyendo
los ruidos de una guerra, y éstos continuaron a intervalos,
durante tres horas.
Al día siguiente, cuando las asustadas mujeres trataron de
descubrir lo que había pasado, se sorprendieron al enterarse de
que no había habido ninguna batalla. En realidad, nadie
había oído nada.
Sin embargo, siguieron investigando y se enteraron de que sus
vacaciones las habían llevado a Puys, en las playas
próximas a Dieppe, zona ocupada y fuertemente fortificada
durante la Segunda Guerra Mundial. Allí, casi exactamente nueve
años antes, los aliados habían efectuado una
invasión que fue como un ensayo del ataque del día D.
Desgraciadamente, la invasión había sido muy costosa y
cruenta. Más dela mitad de los 6.086 hombres que habían
desembarcado el 19 de Agosto de 1.942 habían resultado muertos,
heridos o hechos prisioneros.
Las mujeres comprendieron pronto que los ruidos que habían
oído eran una reproducción casi exacta de los de aquella
batalla, como si ellas hubiesen estado alojadas allí en el
momento en que aquélla tuvo lugar. Oyeron bombardeos y gritos en
la madrugada, “aproximadamente a las cuatro de la
mañana” y el ruido cesó bruscamente cincuenta
minutos más tarde. El bombardeo real había empezado a las
3,47 horas de la mañana y cesado, según los archivos
militares, a las 4,50. Oyeron los bombardeos y los gritos de los
hombres, y de nuevo el silencio, y los archivos militares confirmaron
también que el bombardeo se había interrumpido casi al
mismo tiempo, sobre las 4,50 y la hora 5,07 de la mañana.
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Todos los ruidos que habían oído concordaban con los
datos oficiales dela batalla. Es interesante observar que el combate
había terminado a las 6 de la mañana, hora en que cesaron
también los ruidos escuchados por las mujeres. Pero las dos
mujeres oyeron los gritos de dolor de los heridos y los moribundos
durante la hora siguiente, gritos que se fueron debilitando a medida
que pasaba el tiempo.
Otros casos de ejércitos fantasmas:
En 1.904 un grupo de escolares caminaba hacia la colina de Marplit,
cerca de Honiton, en Devon, cuando vieron a un hombre al que creyeron
un loco, vestido con un sombrero negro de alas anchas y una larga
chaqueta de color castaño salpicada de barro. Curiosamente, el
maestro que acompañaba a los escolares fue el único que
no vio la aparición. El aspecto aturdido y exhausto del hombre
asustó a los niños. Las investigaciones posteriores
revelaron lo siguiente: en 1.685, un hombre que vivía en una
granja de la colonia de Marplit consiguió escapar a la
carnicería que se produjo en la batalla de Sedgemoor - durante
la rebelión del duque de Montmouth contra el rey Jaime II- y
regresó a su casa. Pero en el preciso momento en que su mujer y
sus hijos sea prestaban a darle la bienvenida, una turba de soldados se
les acercó y derribaron al hombre con sus espadas.
En 1745, unas treinta personas pudieron contemplar un ejército
de fantasmas que marchaba sobre el cielo de Souter Fell, en Cumbria,
durante la época de la rebelión de los Jacobitas. En el
mismo sitio donde en 1.746 se llevo a cabo la batalla de Culloden, se
ha visto recientemente a guerreros fantasmales.
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Y, en 1932, dos asustados motociclistas vieron a dos soldados cubiertos
con capas cerca del Páramo de Marston, Yorkshire, en el lugar
donde en 1.644 se libró una importante batalla de la guerra
civil.
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También las grandes acciones de la guerra civil norteamericana
suelen ser repetidas por los fantasmas. La mas celebre es la del sitio
de Shiloh, durante el cual murieron 20.000hombres; al día
siguiente de la batalla decían los lugareños, el
río cercano bajaba rojo de sangre. Y desde entonces numerosas
personas han visto y oído reproducciones de ese feroz episodio
bélico.
Explicación científica.
La aparición de multitud de figuras fantasmales que reproducen
acontecimientos que han tenido lugar en el pasado, supone un paso
más allá de las meras creencias personales, aún
más cuando dichas apariciones son vistas simultáneamente
por un colectivo de personas.
Más allá de cualquier explicación
científica, existen numerosos casos que traspasan la barrera de
la creatividad literaria y de las leyendas, y acaban
instalándose en la más impactante duda razonable. Pero
¿qué son? Gran parte de estas apariciones grupales tienen
que ver con acciones bélicas, las cuales suelen ir
acompañadas de una actividad mental y emocional fuera de lo
normal. El doctor James McHarg sugería que los responsables de
tales fenómenos eran los recuerdos acumulados en el inconsciente
colectivo. ¿Es posible por lo tanto que el proceso sea
desencadenado por la mente de los testigos, por interacción con
la información almacenada en el entorno físico? De ser
así, tiene que haber algo en el marco físico que
desencadene el fenómeno, y que haga que el cerebro capte esos
recuerdos almacenados.
¿O verdaderamente es algo sobrenatural? Solo Dios lo sabe…
¡…Hasta la próxima!
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A lo largo y a lo ancho del mundo hay infinidad de
relatos acerca de fantasmas, o apariciones de seres indefinidos que surgen de
la nada, y que tienen su enorme importancia en el desarrollo de algún
acontecimiento.
Bueno, parece ser que si alguien no tiene que morir,
no muere, aunque todo indique que así será; ese es el momento en que estos
seres (o ser), que podríamos llamar “benévolos” hacen su irrupción en el
escenario, así se encuentre una, diez, o mil personas, y ocurre lo que
denominamos Milagro.
Yo se de algunas personas que desearon con tanta
fuerza evitar una tragedia, que sacaron fuerzas – no se sabe de donde – e
impidieron, por ejemplo, que un niñito sea atropellado por un animal enfurecido,
en loca carrera. Quizás algún testigo del supuesto hecho pueda afirmar que, a
la par del arrojado paladín se encontraba otro “ser”, mas alto y mas fuerte,
ayudándole en el propósito.
Como dijimos tantas veces ¡Cuánto misterio todavía
por develar..! ¿Cuanto de realidad, cuanto de fantasía?
El hecho es que las historias ya están escritas, y
en algunos casos son mas que llamativas, y dejan mucho para valorar y evaluar,
como esta de:
LOS ANGELES DE MONS.
A lo largo de la historia hay multitud de batallas
en las que los soldados afirman ver o tener algún tipo de experiencia
paranormal. Una de la más famosas y multitudinarias por el número de testigos y
el eco que de ella se hizo, sucedió en la Primera Guerra Mundial, en 1914 en la
región francesa de Mons.
La gran guerra que se libró entre 1914 y 1918, con una repercusión y
participación nunca vista y de la que por lo visto no se aprendió demasiado,
pues tan triste episodio se repitió años después, además de más de 10 millones
de muertos y ciudades arrasadas, también dejó multitud de historias de corte
extraño, narradas por los soldados, quizás debido al miedo o a la adrenalina,
en medio del fragor de una batalla.

Algunos de estas historias rápidamente corrieron
como la pólvora gastada en las batallas que se libraban, puede que para subir
la moral del bando que las contaba o puede que quizás los protagonistas de las
mismas vieran algo fuera de lo normal en medio de tanto horror. Una de las más
famosa, sino la más extraordinaria de estas
historias, es la ocurrida el 26 de agosto de 1914 en Mons.

El ejército británico al mando del general John
French, había desembarcado en Francia para luchar en la región de las Ardenas
contra el ejército del imperio alemán, bastante más numeroso. El 23 de agosto
French tuvo que retirarse tras una violenta batalla con la intención de
agruparse y atacar de manera contundente a los alemanes, pero esa noche sus
superiores le ordenaron replegarse hacia el sur, dejando al descubierto el
flanco de su ejército y expuesto a un ataque seguro que causaría multitud de
bajas. Los soldados acatan la orden con resignación sabiendo del peligro que
supone esa orden, y avanzan en medio del bosque perseguidos de cerca por un
batallón alemán, cuando una espesa niebla les rodea de repente impidiéndoles
ver la salida de aquel bosque. El desanimo comienza a apoderarse de los
soldados sabiendo que si no logran salir de allí en unas horas se verían
rodeados por el enemigo.
De repente, y según los testimonios de varios
soldados, aparece un haz de luz brillante de la que surge una alta figura con
dos alas largas y blancas, que hace un gesto para que los asombrados testigos
le sigan. Temerosos, se levantan y comienzan a seguir a la imponente figura por
una zona que unos minutos antes había sido explorada y donde no habían
encontrado ningún camino, es más, el amplio camino que ahora se hallaba antes
ellos no figuraba en ninguno de sus mapas. Pero los alemanes lograron
alcanzarles antes de que abandonaran el bosque y cuando los británicos se daban
por muertos, los soldados relataron que de la nada, al igual que la misteriosa
figura que los había guiado, surgió un extraño ejército cuyos pies no pisaban
la tierra, que se interpuso entre ambos bandos haciendo que los caballos
germanos salieran huyendo y que el ejercito alemán se retirara ante la fantasmal
presencia.
A pesar de prometer mantener silencio sobre los
hechos, la curiosidad de la población de querer saber como habían regresado de
una muerte segura por parte del enemigo, hizo que poco a poco, los hechos
comenzaran a ser conocidos por la población y el rumor se extendió rápidamente.
Unos decían que quien les había salvado eran los espíritus de los arqueros de
otra famosa batalla que se celebró en ese bosque de Angincourt en 1415, pero
para la mayoría no había duda, aquellos seres eran Ángeles, de ahí que a esta
leyenda se le conozca como “Los Ángeles de Mons”
En septiembre de ese mismo año, un escritor
británico llamado Arthur Machen, publicó en diario londinense “Evenig News” el
relato que había llegado a sus oídos, desatando la leyenda. En la publicación
escribió que era el mismo Arcángel San Jorge comandando a los arqueros de
Angicourt; días más tarde Machen dijo que la historia era inventada, pero el
testimonio de multitud de soldados que estaban ya de regreso, secundan la
historia en diferentes apariciones públicas. Un oficial relató como los Ángeles
les salvaron de una muerte segura al evitar que los alemanes les atacaran, y
otro incluso afirmaba como dos jinetes fantasmagóricos les escoltaban hasta
llegar sanos y salvos a territorio amigo.
Por supuesto nunca se sabrá si esta leyenda tiene algo de verdad o era solo
para levantar la moral de la gente. Tal vez esas visiones fueran causadas por el
cansancio, tal vez inventadas, pero esos Ángeles llegaron a ser tan reales para
la gente como la guerra misma.

PARA
VER VIDEO, CLICK EN EL LINK
http://www.youtube.com/watch?v=l9dT4MSsfKQ
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La Bestia.
Me decía no hace mucho Don Lauman, nuestro distinguido amigo.
“¿Se acuerda Néstor, de los hechos de Hernández, sobre lo que se comentaba de
ese extraño ser con cabeza de lobo o de perro y cuerpo de hombre que hace
un tiempito atrás se lo veía en los campos y caminos rurales? Inclusive se
formó un comisión policial para investigar el caso....No sé porque lo asocié
con La Bestia de Geuvadian....un hecho
real.”
Y bueno, los pueblos
están llenos de historias de aparecidos, fantasmas y hechos sobrenaturales. Y
ocurre que cuando una noticia trasciende, esas “apariciones” se multiplican; nos
pasó en algunos casos policiales de los fatídicos “sátiros” que aparecían
simultáneamente en dos o tres lugares a la vez… en fin.
La historia de esa
extraña aparición en Hernández -
ocurrida a mediados de marzo de este año - se transformó enseguida en noticia, de la que
se tomó conocimiento porque un poblador de la zona tuvo el valor de contar que fue
sorprendido por un “extraño ser”, que salió saltando de un arroyo, tomó el camino y
comenzó a correr a la par de su camioneta a una velocidad mayor a los 40
kilómetros por hora y que luego desapareció como por arte de magia. No pudo
definir exactamente (por la sorpresa o el susto), como era ese “ser”, indicando
en definitiva que no era ni animal, ni persona. Según el relato “era una mezcla
de hombre y de mono, tenía una cola corta, la cara negra como tiznada con
carbón y muchos pelos”.
Otros detallaron que
el extraño “ser”, en el lugar que desaparecía, se juntaban misteriosamente los perros y
aullaban.
En Hernández hay muchas historias de “aparecidos”; angelitos
que lloran, fantasmas que aparecen y desaparecen en medio del camino, pero esta
aparición cobró mayor notoriedad porque el hombre que la contó, se trataba de
una persona confiable, que no inventaría una aparición semejante. Por eso
muchos estaban asustados; y esto derivó en que se repitan “extrañas
apariciones” en varias localidades entrerrianas.
Ahora, que con el
correr del tiempo parece haber desaparecido la “aparición” – valga el juego de
palabras – podemos contar la verdadera historia de…
La Bestia
de Geuvadian.
Entre 1764 y 1767 la
provincia francesa de Geuvadian vivió aterrorizada por una bestia descomunal.
La misteriosa criatura, de aspecto similar a un lobo, atacó y mató a
entre 60 y 123 personas llegando a convertirse en una cuestión de estado
para Luis XV. Hoy en día aún continúa el debate sobre la verdadera identidad de
este animal, del que algunos llegaron a decir que eran tan “grande como un caballo”, y otros pensaron que era mitad hombre,
y mitad lobo.
El primer ataque, que
proporcionó una descripción de la criatura, sucedió el 1 de Junio de 1764. Una
pastora de Langonge vio un animal con apariencia de lobo, emerger de entre los
árboles del bosque y dirigirse hacia ella, aunque los perros huyeron,
afortunadamente el rebaño que llevaba alejó a la bestia y pudo salir ilesa. No
pasaría ni un mes, cuando el 30 de Junio Jeane Boullet, una joven de 14 años,
no correría la misma suerte y se convertiría en la primera víctima
mortal de la fiera. En los tres meses siguientes, la Bestia atacó y mató
salvajemente a 2 niñas, 2 niños y una mujer. En invierno, con el animal muy
probablemente acuciado por el hambre, el ritmo de las muertes se incrementó,
hasta el punto de que se producían una o dos víctimas por semana.
El método de matar de la criatura era un tanto inusual
para un depredador, ya que muy a menudo se centraba en la cabeza de su víctima,
no atacando las áreas que otros depredadores suelen atacar, como son el cuello
o las piernas. Como consecuencia de este modo de atacar, muchas veces la cabeza
resultaba aplastada o arrancada del cuerpo, incluso a veces el
cuerpo acababa partido en dos. Otra peculiaridad era que parecía atacar más
a los seres humanos que a los animales. En varios de los ataques estando en
el mismo campo una persona y ganado decidió atacar a la persona. La bestia
parecía no tener miedo tampoco a los perros o al fuego.
Durante esta época, los bosques de Geuvadian, acogían una
población considerable de lobos, pero los testimonios de los pocos testigos y
supervivientes rechazaron su autoría. La bestia era un criatura gigantesca
de pelo rojizo con una tamaño mucho mayor que el de un lobo, según
algunos, tan grande como un caballo. Con rayas negras en los cuartos
traseros y una cresta de pelos largos en el lomo. La cola era larga
y musculosa, las mandíbulas fuertes con dientes enormes.
Aunque es difícil establecer un número exacto de victimas,
las estimaciones basadas en documentos oficiales son de unos 198 ataques,
incluyendo 36 heridos y 99 muertos. Otras fuentes amplían esa cifra
hasta los 306 ataques: 51 heridos y hasta 123 muertos. Parece ser
que la bestia prefería atacar mujeres, especialmente jóvenes, y niños,
aunque esta preferencia podría explicarse por el hecho que mujeres y niños eran
los que acostumbraban a trabajar en las granjas y además muchas veces lo hacían
solos. Los hombres, por el contrario, solían llevar herramientas que podrían
haber usado para defenderse y acostumbraban a trabajar en grupos, como así
sucedió cuando Jacques Portefaix y seis amigos suyos, que fueron atacados por la Bestia el 12 de Enero de
1765; gracias a permanecer juntos consiguieron ahuyentarla. Las noticias de
esta lucha llegaron hasta el rey Luís XV que les recompensó con 300 libras. El rey
entonces encargó la misión de matar a la criatura a Jean Charles Marc Antoine
Vaumesle d'Enneval y su hijo Jean Francois, dos cazadores de lobos
profesionales.
Los dos cazadores de lobos llegaron a Clermont-Ferrand al mes
siguiente, Febrero, trayendo consigo ocho sabuesos entrenados para la caza de
lobos. Pese a pasar varios meses cazando lobos por la región, lobos que creían
que eran la temida bestia, los ataques continuaban. Para entonces ya
eran varios los cazadores que rastreaban la región en busca de la Bestia atraídos por las
recompensas para quien capturase al monstruo. Los rastreadores encontraron huellas
de tamaño considerable y se calculó que el animal que las hubiera producido
debía pesar unos 100kg.
La Bestia se había convertido ya en un problema nacional
para un Luis XV que acababa de salir de la Guerra de los Siete Años, y envió un
cuerpo de dragones de caballería para abatirla, al que luego se unirían
otros tres más, pero sin resultados tampoco. El asunto traspasó las fronteras y
las potencias extranjeras comentaban de manera jocosa la incapacidad del
ejército francés de capturar un "simple" lobo en su propio
país.
Otra medida un tanto desesperada fue el uso
indiscriminado de veneno, que tampoco obtuvo resultados, aparte de matar
los perros de los cazadores que rastreaban los bosques.
El nerviosismo se apoderó de la población y estallaron disturbios.
Se acusó a varios vecinos de ser hombres lobos, otros acusaron a los gitanos,
por haber criado una bestia salvaje en su circo que se habría escapado
al monte. Desde los púlpitos de las iglesias unos sacerdotes acusaban al Rey y
otros veían en la Bestia
un castigo enviado por Dios contra la lascividad de sus jóvenes víctimas.
En semejante estado de pánico, se llegó a acusar a algún noble que había
estado en África de haber cruzado alguna hiena, tigre, león o perro,
hasta dar con una bestia asesina e indestructible.
Fue el 19 de Junio del 1767 cuando según unas fuentes un
campesino de la región, Jean Chastel, y según otras un cazador profesional
enviado por el Rey llamado Francois Antoine abatieron un lobo descomunal,
de 80cm de altura, 1.7
m de largo y 60kg de peso. El lobo fue
llamado "Le Loup de Chazes" por haber sido cazado cerca
de la Abadía
de Chazes. Todo el mundo reconoció que se trataba de un ejemplar bastante
grande, mucho mayor de los que se podían encontrar en Francia, y se asumió que
se trataba de la Bestia.
El
lobo parece ser que fue disecado según unos y enviado a Versalles donde
Antoine fue recibido como un héroe y recibió gran cantidad de dinero y títulos,
otros por el contrario indican que sólo fue posible conservar su esqueleto.
De esta manera los ataques parecieron parar durante
un breve período de tiempo, aunque el 21 de Diciembre de 1767, la Bestia
volvió a atacar, hiriendo de gravedad a dos niños. Docenas más de muertes
siguieron estos ataques. Así que las partidas de caza volvieron a los
bosques de Geuvadian, acabando esta vez con la vida de otro gran lobo que se
dijo que podría ser la pareja del anterior. El esqueleto de este animal se
conservó en un museo de París hasta 1830 cuando fue destruido por un incendio.
El hecho de que se tratara de una pareja de lobos encaja más con el modo de
atacar de los lobos, en manada, pero es contrario a todos los testimonios de
quienes sobrevivieron a los ataques, que siempre hablaron de un único animal.
Pese a los elementos más fantásticos de la historia, se
acepta como cierto que la
Bestia se trataba de una criatura con características poco
comunes, motivo por el cuál los supervivientes no habrían tenido dificultad
en reconocerlo.
Richard H. Thompson en su libro "La caza del lobo
en la Francia
del Rey Luís XV: La Bestia
de Gévaudan" del 1991 admitiría que lobos comunes, eso sí grandes,
podrían ser la explicación de los ataques. Si bien es cierto que los lobos
suelen evitar el contacto con humanos en situaciones extremas en las que
sus presas habituales son escasas si que pueden atacar al ganado. Aunque esto
contrastaría con el comportamiento de la Bestia, más interesado en los pastores
que en su ganado. Algunos expertos afirmarían que los lobos del tiempo de los
ataques serían mucho más agresivos que los actuales; de hecho el lobo actual,
algo más "timido", sería el resultado de un proceso de selección
natural, que ha hecho que lo más esquivos con los humanos sean los que
hayan sobrevivido.
Siguiendo con la teoría que la Bestia sería un lobo,
algunos han identificado a partir de las descripciones de los lobos cazados,
con una sub-especie de lobo de los Alpes, extinta en el siglo XIX que
habría llegado a la región. La falta de presas grandes que estos lobos
encontraron en su nuevo entorno les habría impulsado a alimentarse de humanos.
Otra de las posibilidades que se barajó es que fuese un animal
exótico que se hubiera escapado de su cautiverio. En el siglo XVIII ya
vivían en cautividad leones, leopardos, tigres, hienas y pumas en Europa,
aunque era un "lujo" que sólo los más pudientes podían
permitirse. De hecho la descripción más habitual parecía encajar con la de una hiena
rayada. Aunque se trata de un animal que puede tener un comportamiento
agresivo puntual pero no es plausible que ataque y devore a decenas de
personas. Tal vez el animal que más encajaría por comportamiento y aspecto
sería algún ejemplar de tigre, aunque si bien es posible, se considera poco
probable.
Tal vez la explicación más creíble es la de que se tratara
de un perro asilvestrado o de un híbrido entre un lobo y
un perro de gran tamaño, tal vez de caza o de los que se usaban en
peleas. Esta es la teoría defendida por el naturalista Michel Louis en su libro
"La Bestia
de Gévaudan: La inocencia de los lobos" cuenta con varios puntos a su
favor, por un lado los híbridos entre perro y lobo presentan la peculiaridad de
no compartir el miedo de sus padres lobos hacía los hombres y en muchos casos
se trata de animales mayores que sus padres debido al fenómeno de la hesterosis.
Esta teoría tiene otro defensor, Denneval, el mayor experto en la caza del lobo
en la Francia
del siglo XVIII, que además cuenta con la ventaja de ser un testimonio de
primera mano.
Existen otras teorías provenientes de la criptozoología
, una disciplina que es considerada por muchos como una pseudo-ciencia. Según
algunos criptozoologos, la
Bestia sería en realidad un arenotelicon, animal que
aparecía en bestiarios medievales, algo así como la versión europea de
la hiena; de hecho se dice que otro arenotelicon fue capturado en los bosques
de Sajonia en 1530. Pero incluso desde el punto de vista de los criptozoologos
hay elementos que no encajan, como por ejemplo el hecho de lo puntual de su
existencia, ya que de haberse tratado de un animal "oculto"
que hubiera llegado hasta el siglo XVIII, como es que no había aparecido por el
folclore local antes? A no ser, claro, que la pareja de bestias hubiera sido
traída o hubieran llegado provenientes de otro lugar, donde pese a estar
"ocultos", si que serían más comunes.
PS: La película "El pacto de los lobos",
esta basado en la historia de esta Bestia, si bien se toma ciertas licencias
creativas.
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| Me pasó un amigo esta publicación de misteriosabuenosaires.blogspot.com,
llamada:
El Bulto
negro en la Calle.

“En aquel típico barrio de camino angosto en el que hay casitas de barro
muy antiguas y entre casa y casa hay fincas de cacao, también hay cultivos de
maíz, o algodón, es costumbre de los hombres ir al pueblo a tomar cerveza y
jugar al billar, regresando a muy altas horas de la noche, borrachos, casi
siempre en grupos. Una de esas noches un muchacho, decidió regresar solo a su
casa, aprovechando que había comprado una bicicleta, la noche estaba muy oscura
porque no había luna y los postes de alumbrado tenían los faros rotos. Justo a
mitad de camino, iba pedaleando lento, cuando de pronto vio algo que le pareció
como un borracho tendido en mitad del camino. Se preocupó por el posible estado
de aquel hombre, así que se bajó de su bicicleta y le gritó: "¡Despiértate!".
Como no pasó nada, se acercó más y le dio una ligera patada, cuál no sería su
sorpresa cuando sintió que no era el cuerpo de un hombre, era como un bulto, de
consistencia gelatinosa, que al ser pateado salió flotando hacia la finca; los
pelos del muchacho embriagado se erizaron y un escalofrío recorrió su cuerpo.
La borrachera se le fue inmediatamente y como pudo, agarró su bicicleta e
intentó pedalear pero la cadena se había salido, así que la arrojó y salió
corriendo como alma que lleva el diablo y gritando por todo el camino. Al
llegar a casa, su mamá le abrió las puertas y él cayó desmayado. Nunca más
volvió a regresar tarde del pueblo.
Muchas historias acerca de los bultos negros
se cuentan, y parece que es cierto, pero no sólo hay bultos negros, también se
sabe de brujas y duendes, pero eso…”
… Y esto me trajo el recuerdo de un Tío abuelo
– Don Felipe Acevedo – que contó en una de esas interminables noches de fogón,
lo que le había pasado a un Encargado de estancia. El hecho era que a éste
hombre le estaban faltando ovejas del campo del que era responsable, y se lo
atribuía a algún malviviente de la zona que, con el mal oficio de “carneador”,
le estaba diezmando los lanares; entonces decidió un día – sábado a la
tardecita – ir hasta el Pueblo, y a la vuelta, ya caída la noche, quedarse en
un Puesto abandonado, próximo al camino, y esperar allí por el malhechor, a ver
si podía descubrirlo y denunciarlo, o reducirlo en todo caso. Y pasó que
volviendo ya noche cerrada, con una luna débil de cuarto menguante, justo más o
menos en el lugar donde iba a entrar hacia el Puesto, sintió un golpe como si algo
cayera de un árbol. Sorprendido, detuvo el caballo – que no dio ninguna señal
de alarma – y observo un bulto negro en la orilla del alambrado; pese a que le
llamó poderosamente la atención, no sintió miedo, según relataba el Tío.
El tema fue que, si el marchaba, el “bulto”
marchaba por el piso en la misma dirección y a la misma distancia; si se
detenía, el bulto se detenía. Indeciso ante la situación, optó por seguir su
camino, y así llegó a su casa sin ningún inconveniente (salvo claro, el raro bulto
negro acompañándolo). Cuando pasó la tranquera, dio toda la vuelta al caballo,
y lo miró… una vez más, allí estaba, en el alambrado de enfrente, oscuro,
tenue, inmóvil.
Dicen que al otro día, en el Puesto
abandonado, estaban los rastros de una gran fiesta; cenizas de un fogón grande,
vestigios de dos borregos faenados, e indicios de que al menos diez o quince personas
habrían estado “chupando” y comiéndose los ovinos asados.
Es fácil imaginar que le hubiera pasado al
pobre hombre si aparecía por el Puesto, los bandidos lo hubieran “achurado”
vivo!
Y bien… ¡creer o no creer! Parece ser que esas
formas, esos seres mitológicos, toman distintas actitudes. ¡Vaya uno a saber! Ángeles,
brujas, duendes, espíritus parece que transitan la vida con nosotros, al menos
algún tramo, al menos algún tiempo; por las dudas… me quedo con una afirmación
de Don José Larralde, que en el cierre de un poema, dice: … “¡sigo creyendo en
mi Dios!”. Amén.
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“El Entierro”
(Tesoros
enterrados.)

Recuerdos que guardo muy claro de mi niñez y
adolescencia, son los llamados “entierros”. En aquella zona de campo donde me
crié, era una creencia popular la existencia de inmensas fortunas enterradas en
algún lugar, por ciertas personas muy ricas, que al esconderlas de esta forma, las preservaban
de ciertas amenazas. Decían que si el propietario de ese Tesoro moría sin
revelar su secreto, la Tierra, o alguna fuerza Primordial del universo se
hacían dueñas del mismo.
Esas historias –
contadas por los mayores – y las claves para “desenterrar” las riquezas,
ejercían una gran fascinación (en algunos casos obsesión) en los criollos de
aquel entorno. No pude estar exento de esa atracción, más que
nada por lo mítico del tema, y andaba de día y de noche, en el campo limpio o
en la espesura del monte, siempre atento a cualquier señal que pudiera
indicarme el lugar del entierro de alguno de estos Tesoros. Se decía que por
aquellas zonas había “entierros” de grandes fortunas, adquiridas por hacendados
españoles, o por los ejércitos de las antiguas batallas, que fueron ocultados
así, para resguardarlos de las persecuciones y el asedio del enemigo.
Mi abuelo contaba
que, para tratar de sacar un entierro
no hay que llevar nada bendito, porque entonces el tesoro desaparece; cuando se
logra desenterrarlo no hay que nombrar a Dios ni a ningún santo, por que el tesoro se cambia de lugar. También
contaba (por eso mi atención permanente), que cada tesoro escondido tiene un
Guardián, que puede mostrarse de distintas formas; a veces es un pequeño y hermoso perrito blanco, en otras
puede ser solo una luminosidad, un breve destello. Hay ocasiones - decía – en
que se ha visto una luciérnaga girando alrededor de un árbol, y bueno… ahí se dice
que hay un tesoro escondido. Estas afirmaciones, y el mundo de inocencia y
fantasías que vivíamos entonces, me llevaban a estar siempre pendiente de alguna
señal, como dije.
Así fue que durante
la noche de San Juan y San Pedro (en el campo se hacían luminarias para la buena cosecha y los animales), en mitad del montecito
cercano, vi unas llamas que se encendían y se apagaban; enseguida un fulgor
amarillo, verde, rojizo… Sentí estallar la alegría en mi interior, pero
guardando reservas, solo se las señalé a mi abuelo y a mi padre. Nada dijeron,
pero a mi me quedó la idea de que allí… había un tesoro sepultado!
“Al saber de la existencia de un entierro,
se recomienda llevar una vela encendida, y al dejarla en el suelo, la vela
comenzará a hundirse en la tierra, lo que indicará el lugar donde se encuentra”…
esta, y otras indicaciones, me daban vueltas en la cabeza cuando por fin logré
dormirme aquella noche.
Al día siguiente,
fue como si empezara a poner en la balanza los pro y los contra sobre el
hallazgo de un tesoro enterrado: “Hay visiones de animales monstruosos,
culebras, esqueletos, ruidos de cadenas, llantos y lamentos de almas penando”, recordaba;
“si con el susto que provocan las visiones se nombra a Dios, el hoyo del
entierro se llena de excrementos”, me
decía otro recuerdo. ¡Por Dios!
Pasaron unos días,
y aun no había decidido por si o por no el tema (creo que me faltaba coraje),
cuando me encuentro a un joven vecino, que apenas me vio, dijo: ¿¡Viste la luminaria el otro día, en el montecito, cerca de tu casa!? Estuvo genial, luces
de todos colores!!! – agregó. Cuando comencé a reírme, enseguida me espetó:
¡He…! ¿Qué te pasa?
¡Nada… nada! – me
apresuré a responderle - ¿Y a qué le prendieron fuego? pregunté.
¡A una goma de
tractor! – respondió - ¡Si vieras como ardía! Le echamos kerosén y la subimos a
un árbol seco; salían llamaradas de amarillo, verde, rojo..!
¡Ahí está tu
tesoro! Dije para mis adentros, y me despedí del vecino.
…..
Y bueno… aunque me
fallara la experiencia de desenterrar un tesoro
(me falló la señal),
hay historias ciertas de personas que han encontrado estas riquezas. Algunas de
esas historias señalan a unos Colonos que, por su trabajo de mover la tierra,
prácticamente “tropezaron” con esas
riquezas ocultas. El hecho es que desaparecieron, dejando todos sus bienes
abandonados, para volver – muchos años después – como verdaderos potentados.
El asunto puede estar
fundamentado en lo siguiente: “Al abrir la caja de hierro o el caldero de barro
cocido, se debe evitar respirar el vahó de la plata y los gases venenosos de
las monedas y joyas enterradas; para no sufrir el efecto, hay que tirar un gato
negro, o un perro negro al hoyo, y luego de logrado el Tesoro poner mucha
distancia del lugar, por que de lo contrario,
el celoso guardián de los metales, lo alcanzará con la muerte a corto plazo”.
…..
En las oscuras y
tranquilas noches de abril, o en cualquier solsticio, trate de estar atento
a toda señal, en
una de esas tiene mas suerte que yo, y descubre algunos de los grandes Tesoros que oculta el subsuelo de
nuestra tierra, vulgarmente conocidos como:
" El Entierro".
¡Buena suerte..!
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Recuerdo que allá por abril de 2.008, apareció un vacuno muerto en un
campo del El Solar, localidad de nuestro departamento La Paz. Las
características de la muerte de animal fueron, y siguen siendo un misterio. Lo
primero que pensé fue en el “Chupacabras” quizás por ser la criatura mítica mas
aproximada a la forma de la muerte del bobino y porque ocupa un lugar destacado
en nuestra cultura Mitológica, ya que no presentaba heridas de ningún tipo de
las que habitualmente presentan los animales muertos por los “carneadores”, que
son el disparo de arma de fuego, o la puñalada certera directo al corazón;
tampoco tenía mordedura o picadura que indicara el ataque de alguna víbora
venenosa.
De allí es que se me ocurrió el relato de:
LA MISTERIOSA
MUERTE DE UNA VACA.
(“Chupacabras”,
ratones hocicudos, extraterrestres o… terrestres extras?)

El informe de un conocido Medico Veterinario de nuestra ciudad, decía:
En fecha… siendo la hora… procedo a examinar un animal vacuno hembra,
raza Aberdeen Angus, pelaje negro, de 10 meses de edad, que ante la observación
se presenta:
-Vacuno de aproximadamente 150 kilos en pié…
-Sin vida, caído sobre su lado izquierdo, con los cuatro miembros,
cuello y cabeza estirados; se destaca la ausencia total de músculos maseteros,
ojo derecho, lengua, primera porción de esófago, dejando totalmente descubiertos
los huesos de esa zona, que se aprecian blancos y limpios.
-En región posterior, un orificio circular de unos (25) veinticinco
centímetros que abarca ano y genital, los que faltan completamente, dejado al
descubierto la protuberancia del hueso de la cadera.
-En ambas zonas descriptas, los cortes de piel son netos y limpios,
sin restos de hemorragia ni lesiones secundarias.
-Abierto el cadáver, las masas musculares se aprecian con importante
sequedad (acartonado), sin señas de hemorragia; tanto músculos como órganos,
corazón, intestino, librillo e hígado, presentan aspectos de haber sido
sometidos a cocción por hervor ligero.
-Llama la atención que, con mas de un día de muerto - aun considerando
la temperatura ambiente – el cadáver no presenta el grado de putrefacción
correspondiente, ni se advierte la presencia de moscas, ni se nota que fuera
atacada por animales carroñeros como es habitual en estos casos (caranchos,
perros, etc.).
……….
El ataque de animales, de varias especies, ha estado ocurriendo en
nuestro país, en zonas rurales, pero también abarca gran parte de América del Sur, hasta
Estados Unidos, con focos más intensos en México y en Puerto Rico.
Esto, según recuerdo, fue allá por 1992 cuando apareció por primera
vez la noticia en los periódicos que reseñaban las inexplicables matanzas de
diversos animales como: aves, caballos, cabras, etc. Se le conocía como “El
Vampiro de Moca”, debido a que algunas de las primeras matanzas ocurrieron en
la pequeña ciudad de Moca (Puerto Rico).
En una primera instancia, las sospechas recayeron en grupos satánicos
que se creía realizaban las matanzas en forma aleatoria. Luego se extendieron a
toda la isla. El patrón común de las víctimas era uno o dos pinchazos en la
zona del cuello.
Los testimonios de supuestos testigos, hablaban de una pequeña figura de
color verde oscuro en la zona. Estas declaraciones condujeron a la creencia que
podría tratarse de un extraterrestre, la cual se arraigó en la comunidad.
La noticia trascendió a nivel mundial, y otras muertes se reportaron
en países como República Dominicana, nuestro País, Bolivia, Chile, Colombia,
Perú, Brasil, Estados Unidos, México.
En Puerto Rico y México, el “Chupacabras” ganó estatus de leyenda.
Se lo describe como una criatura pequeña, de aproximadamente (1) un metro
de estatura, de piel verdosa y escamosa,
ojos grandes y saltones, cabeza ovalada. Con esta descripción es fácil ver por
qué se lo identifica con los extraterrestres.
Se le atribuye también un rostro canino, con grandes ojos, y colmillos
largos, y con los tobillos largos como los de un canguro. Su aspecto corporal
sería similar a la de los humanos, pero algo encorvado, con espinas dorsales.
En ocasiones se le adjudican alas como de murciélago. Se dice que succiona la
sangre de sus víctimas y en ocasiones sus órganos. En las extremidades tendría
garras.
Sus características del ataque son:
-Los animales atacados por esta criatura han perdido la sangre de su cuerpo, y
la única herida que presentan es un agujero.
-Los animales no parecen detectar su presencia, pues no se ha reportado
disturbios durante los ataques.
-No existen huellas en las zonas de ataque, y si aparecen, son similares a las
de un gran cánido, pero con el talón alargado, y la distancia entre las mismas
parecería sugerir que salta a grandes distancias.
-No hay testigos presenciales de los ataques.
Algunas de las teorías sobre su origen, dicen:
Animal no clasificado por la ciencia; criatura extraterrestre; entidad
demoníaca, que llegó para castigar los pecados humanos; experimento fallido humano,
de manipulación genética; mutación natural, como otros caprichos de la
naturaleza; mutación originada por causa de la contaminación ambiental; y Oxymycterus akodontius, o ratón hocicudo.
La verdad es que una vez mas debemos preguntarnos ¿verdadero o falso?
¿Mito o Leyenda?
Lo cierto es que, quienes estuvimos en el lugar de mi narración
inicial, sentimos estar parados en un escenario donde flotaba algo misterioso.
Sugestión? No sé… pero el hecho, ocurrió. También en otros lugares,
como se sabe.
Entonces?
Como dicen ahora… Y… nada!
Solo que, el “Chupacabras” le está errando a las cabras; se la pegó a
las gallinas, a los chanchos, a los caballos, a las vacas…!
¿Y si está ampliando el espectro de las especies..?
Hummm…
Nos vemos en la próxima..!
Adaptación,
Fuente: Leyendas Urbanas.net |
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Los Negros del Agua.

Una de las costumbres en el campo, allá por mi niñez y
adolescencia, eran los cuentos al amparo del fogón después de la cena. Salvo
alguna circunstancia especial, o que se comiera muy tarde, esto de los cuentos
era todo un ritual noche tras noche.
El actor principal solia ser mi Abuelo, aunque también se
destacaba don “Pelayo” Ruiz Díaz, antiguo compañero de trabajos en las
estancias con mi viejo; una noche quedé sorprendido con Juan – hijo
mayor de don “Pelayo” - que imprevistamente tomó la parada, y comenzó narrando:
“El otro día, me fui a dar un bañito en el arroyo, en el
ramplón de “las toscas”; habíamos pasado un día de una calor muy “ juerte” y
el agua estaba demás linda! Así que me quedé un rato largo, boca arriba en el
agua, que me hamacaba suavemente con su abrazo refrescante, cuando sentí un
“cuchicheo” como de gurises, pa’l la’o
de la derecha, medio encima de la
barranca. ¿Quién podrá andar por acá?
pensé… y le pegué el grito: ¡Hola, quien
anda ahí?? Silencio. Así que me eché de nuevo
en el agua para disfrutar ese momento, y en eso sentí que algo me tocaba en el
hombro… miré pa’l costa’o y… me quedé
helado! Una carita chiquita, bien negra, con medio cuerpito afuera me miraba!
Nunca vi’á olvidarme el salto que
pegué! Hasta pensé que estaba soñando! Pero no… ahí estaba el enano negro, con
una mirada bastante rara, que nunca he visto.
Asombra’o y
sorprendido por esa aparición, que parecía querer saltarme a la cara, reculé
buscando la orilla donde estaba mi ropa y mi cuchillo, cuando me caí senta’o en
el piso; al tanteo, sin mirar busque
agarrar el “caronero”, y ahí… se me acabaron las “juerzas”…¡un montón de manos pequeñitas me rodearon todo el cuerpo,
dejándome casi estaquiao!!! En un
momento, medio de refilón, alcancé a
ver que en la barranca se habría una cueva, y un montón de negritos se me
venían como hormigas!
Me desperté bien de tardecita, con el chasquido del agua y
el balido de las ovejas que llegaban a saciar su sed antes de que las arriaran pa'
los corrales”.
Los dos viejos estaban serios, los mas chico, ni qué
hablar! Ambos mayores se miraron un par
de veces, y después el Abuelo dijo muy
quedamente: Los Negros del Agua!
Yo no dormí esa noche, tenía por costumbre bañarme en ese
mismo lugar, todos los días a la tardecita!
Los Negros del Agua se tratarían de una leyenda originaria de
Brasil; se dice que son enteramente negros y calvos, y al parecer de menor
tamaño del Y-Póra – otro mitológico - por eso también los llaman Negritos del
Agua; sus manos y pies tienen membranas interdigitales, como las palmípedas.
Según algunas versiones, poseerían un solo ojo grande, aunque en el relato de
mi amigo Juan, tienen dos ojos normales, de mirar raro, como fosforescente.
Dicen que suelen andar en grupos, lo que es bastante raro entre estos seres sobrenaturales, generalmente solitarios.
En las siestas de verano se dice que ahogan a los gurises que se acercan al agua, y
al atardecer, o en las noches de luna, a los navegantes, tumbando sus canoas.
Algunos aseguran que se los ve con frecuencia emerger del
agua de una laguna o algún arroyo, pero que si se dan cuenta que los observan, se
ocultan de inmediatamente.
Su posible hábitat serían, el Noroeste Argentino, Paraguay y
Sur de Brasil.
Posiblemente sean trashumantes, así que por las dudas… ¡ojo
con lagunas y arroyos!
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Para presentar en esta oportunidad un raro y feroz ser acuático,
proveniente de la mitología Mapuche, conocido como:
El cuero.

Esta leyenda, muy conocida en el
sur de Chile y gran parte de la zona suroeste de Argentina,
cuenta que a este animal se lo conoce también como “cuero
del agua” o “manta del diablo”; su apariencia es
similar al de un cuero de vacuno (la piel extendida de un
vacuno), de gran tamaño, que en sus bordes posee unos
apéndices como garfios, afiladísimos.
En uno de los extremos de su cuerpo, donde se
supone que está la cabeza, sobresalen dos tentáculos,
cada uno de los cuales terminan en un ojo desorbitado, de color rojizo.
En el centro de la parte de debajo de su cuerpo,
estaría su boca, muy parecida a una enorme ventosa, con la cual
absorbe completamente la sangre o fluidos de su presa, hasta dejarla
seca, y… muerta.
Se dice que estas criaturas habitarían, aun hoy,
en lagos, laguna y ríos, tanto de Chile como de Argentina, con
algunas apariciones también en el mar; del lado chileno cuentan
que atacan principalmente a animales como presas, y en menor medida a
seres humanos y embarcaciones pequeñas.
Su forma de atacar – generalmente al
atardecer – sería acercándose de manera sigilosa a
su presa cuando está en la costa, ya sea bebiendo o
bañándose, y con poderes hipnóticos la paraliza,
atrapándola con esos afilados garfios, y la arrastra hasta
el fondo donde la envuelve rápidamente matándola por
sofocamiento, para luego succionarle toda la sangre y demás
fluidos.
Debido a estas características de ataque se lo confunde a veces
con el Guirivilo, un ser también acuático, pero con
formas de culebra, y cola de zorro con garfios o espinas afiladas;
también en alguna oportunidad se lo asocia o confunde al
“Cuero” con la Mantarraya.
Hay quienes dicen que es un animal
prehistórico, que ha logrado subsistir hasta nuestro tiempo. Y
dice la leyenda que la única protección posible contra
“El Cuero”, es la muerte de la criatura; aunque para ello
es necesario la ayuda de una Machi, hechicera o experta en lo
sobrenatural, que con sus habilidades lo atrae a la orilla, y lo
engaña arrojándole una rama de Calafate (Arbusto de
durísimas espinas y de frutos exquisitos)
haciéndole creer que es una presa; al atacar y apretar con
fuerza la rama, el “Cuero” se desgarra su zona ventral, y
sangra hasta morir su cuerpo material.
He aquí el mito dentro de la leyenda ¿hasta morir su cuerpo material?
Significa que, de alguna forma, este extraño Ser sigue vivo?
Vaya uno a saber.
Yo recuerdo, siendo gurí, en el arroyo Los
Paraísos que atraviesa gran parte del Ejido donde me
crié, un extraño “bicho” acuático. Se
alojaba en una cueva casi a flor de agua de uno de los
“ramblones” más profundos; atraía a las
mojarras y como si fuera una aspiradora, las chupaba hacia adentro. Se
oía un pequeño chapoteo, y luego… silencio.
Finalmente logré pescarlo un día; salió prendido
del anzuelo, envolviéndolo, atrapando la carnada. Parecía
una babosa, aunque mucho mas grande.
Cuando sucumbió fuera del agua, se
fue soltando de la carnada, y quedó el vientre hacia arriba;
pude ver en los bordes unos filamentos, pero en forma de gancho.
Lo di vuelta con un palito, y su lomo
parecía como la caparazón de una tortuga, duro, con
figuras hexagonales.
No tuve entonces el tino, la buena
disposición de haberlo conservado, para saber en definitiva que
era aquello.
Hoy pienso que perdí la gran oportunidad de
haber criado guacho una extraña y diminuta variante de “El
Cuero”!!!
De Wikipedia, la enciclopedia libre – adaptación.
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Mitología Griega.
Haciendo un paréntesis en nuestros Mitos y
Leyendas contemporáneos, y tradicionales, y con el objetivo de enriquecer
culturalmente esta página, nos enfocamos ahora en la Mitología Griega,
para presentar de ella a dioses, semidioses, o héroes mitológicos que nos
resulten más conocidos, o más significativos.
De esa antigua civilización del Mediterráneo,
de su antigua cultura, se rescatan un conjunto de Mitos y Leyendas que
conforman, en parte su religión, su historia, en fin, su acervo cultural.
Estos seres de la Mitología Griega, que
personificaban a las fuerzas del Universo, se presentaban con figuras humanas,
pero no solo figuras, sino también con características propias del humano, ya
que eran totalmente impredecibles; igual que los hombres, a veces tenían un
estricto sentido de la justicia, y en otras ocasiones eran crueles, capaces de
las más atroces venganzas.
Esta Mitología en una panorámica general, es
muy compleja debido a la enorme cantidad de seres que componen su espectro;
dicen algunos estudiosos que cuentan con aproximadamente 30.000 divinidades.
También es cierto que presenta una gran
similitud con la
mitología Romana, ya que comparten el nombre de varios dioses
y seres importantes, y se relacionan
estrechamente en la religión, en las creencias, y en algunas tradiciones.
Para tener una base sólida de la pura Mitología de la Antigua Grecia nos
referimos a sus dioses Principales, que representan el origen del mundo, su
naturaleza y significados, que fueron transmitidos a través de la tradición
oral (generalmente poética), y que han ejercido una amplia influencia sobre la
cultura, el arte y la literatura del mundo.
Principales dioses
Residentes del Olimpo, formaban una sociedad
organizada, constituida por tres grupos,
que controlaban cada uno, el cielo, el
mar y la tierra respectivamente.
En términos de autoridad y poderes, se movían con total libertad en los
distintos escenarios del mundo, y hasta podían convivir con los seres humanos.
Estos principales eran doce (llamados Olímpicos):
Zeus, Hera, Hefestos, Atenea, Apolo, Artemisa, Ares, Afrodita, Hestia, Hermes,
Deméter y Poseidón.
Zeus, de quien nos referiremos en esta primera
entrega, era el dios del cielo y soberano de los dioses olímpicos.
Según Homero, se consideraba a Zeus padre de
los dioses y de los mortales. No como el creador de los dioses y de los
hombres; era su padre, en el sentido de protector y soberano, tanto de la
familia olímpica como de la raza humana.
Señor del cielo, dios de la lluvia y
acumulador de nubes, blandía el terrible rayo. Su arma principal era la égida, escudo
de piel de la cabra Amaltea,
y adornada con la cabeza de Medusa; su ave, el águila, su árbol, el roble. Su templo
más antiguo, famoso por su oráculo, era Olimpia, donde se celebraban los juegos
olímpicos, en su honor, cada cuatro años.
Zeus era el hijo menor del titán Cronos y de la titánica Rea, y
hermano de las divinidades Poseidón, Hades, Hestia, Deméter y Hera.
De acuerdo con uno de los relatos antiguos
sobre el nacimiento de Zeus, Cronos, temiendo ser destronado por uno de sus
hijos, los devoraba cuando nacían. Al nacer Zeus, Rea, la madre, envolvió una
piedra en los pañales para engañar a Cronos y ocultó al dios niño en Creta,
donde se alimentó con la leche de la cabra Amaltea y lo criaron unas ninfas. Cuando
Zeus llegó a la madurez, obligó a Cronos a vomitar a los otros hijos, que
estaban deseosos de vengarse de su padre. Durante la guerra que sobrevino, los demás
titanes lucharon del lado de Cronos, pero los dioses lograron la victoria y los
titanes fueron enviados a los abismos del Tártaro. A partir de ese momento,
Zeus gobernó el cielo, y sus hermanos Poseidón y Hades recibieron el poder
sobre el mar y el submundo, respectivamente. Los tres gobernaron en común la
tierra.
En la obra del poeta Homero, Zeus aparece
representado de dos maneras muy diferentes: como dios de la justicia y la
clemencia, y como responsable del castigo a la maldad.
Casado con su hermana Hera, es padre de Ares,
dios de la guerra; de Hebe, diosa de la juventud; de Hefestos, dios del fuego,
y de Ilitía, diosa del parto. Al mismo tiempo, se describen innumerables aventuras
amorosas de Zeus; en los relatos antiguos,
son numerosas sus relaciones con diosas y mujeres mortales, de quienes ha
obtenido descendencia. También sus metamorfosis en diversos animales para
sorprender a sus víctimas, como su transformación en toro para raptar a Europa.
En leyendas posteriores, en las que se introducen otros valores morales, se
pretende mostrar al padre de los dioses a salvo de esta imagen libertina y
lasciva. Sus amoríos con mortales se explican a veces por el deseo de los
antiguos griegos de vanagloriarse de su linaje divino.
En la escultura, se representa a Zeus como una
figura barbada y de apariencia espléndida. La más famosa de todas fue la
colosal estatua de marfil y oro, del escultor Fidias, que se encontraba en
Olimpia.
Los amoríos de Zeus:
El rapto de Europa.
Europa era la hermosa hija del rey Agenor;
Zeus, el rey de los dioses, la vio mientras
ella recogía flores, cerca del mar, e inmediatamente se enamoró de ella.
Zeus se transformó en un magnífico toro blanco
y apareció en la orilla del mar donde estaba jugando Europa. El gran toro
caminó suavemente hacia donde estaba Europa y se arrodilló a sus pies. El
aspecto y los movimientos del soberbio animal eran tan apacibles que Europa puso
flores en su cuello, y se atrevió a montar sobre su lomo; de repente, el toro
se fue corriendo hacia el mar, raptando a Europa, y se la llevó a la isla
mediterránea de Creta.
Allí, Zeus se despojó de la forma de toro, y
regresó a su forma humana, haciéndola su
amante debajo de un simple árbol de Ciprés. Europa fue la primera reina de
Creta y tuvo tres hijos con Zeus. Finalmente, Zeus reprodujo la forma del toro
blanco, usada por él para seducir a Europa, en las estrellas.
Aún hoy podemos reconocer su forma en la constelación Tauro.

Zeus

Zeus
Fuente: Ventanas al Universo.
http://windows2universe.org
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Hera, la diosa.
La de mayor rango en el Olimpo, esposa y hermana
de Zeus, el dios de los dioses, es como se ha dicho hija de Cronos
y Rea, y al igual que sus hermanos, fue tragada por su padre, hasta que Zeus
fue salvado de las terribles fauces paternas y pudo entonces liberar a
todos sus hermanos.
Durante la lucha de Zeus contra los Titanes, fue
protegida por Océano y Tetis, de
quienes quedó muy agradecida, protegiéndolos
siempre y actuando como reconciliadora cuando estos reñían por alguna causa.
Una vez que Zeus ganó la batalla y estableció su
poder en el Olimpo, contrajo matrimonio con él.
Hay algunas versiones que la refieren como la tercera esposa de Zeus, siendo
las anteriores Metis y Tetis, no obstante el amor entre Hera y
Zeus era anterior incluso a la batalla con los Titanes.
De esta unión de divinidades descienden,
legítimamente reconocidos, Ares (dios de la guerra), Hebe (diosa de la
juventud), Ilitía (diosa del parto), Hefesto (dios del fuego), y se agrega
también a Eris (diosa de la discordia).
En cuanto a Hefesto, algunas versiones aseguran
que Hera estaba celosa de que Zeus tuviese a Atenea (con Metis), así que
lo engendró sin él; pero disgustada luego con la fealdad de Hefesto, lo expulsó
del Olimpo. Según otra versión alternativa, Hera dio a luz sola a todos los
hijos, atribuidos normalmente a su unión con Zeus, y lo hizo golpeando su mano
contra el suelo, un acto que es solemne para los griegos.
Hera representa la protección de todas las mujeres
casadas y es el arquetipo de la unión en el lecho nupcial, aunque no se destaca
como madre. Tampoco se destacaría mucho como esposa hoy en día, porque era celosa,
vengativa y violenta, aunque teniendo en cuenta lo que era Zeus, constantemente
infiel, a cualquier mujer - diosa o mortal – le provocaría ira; así es que la
“pobre” Hera hacía sus víctimas no sólo a las amantes de Zeus, sino también a
los hijos producto de los amores esos prohibidos.
El drama con Hefesto.
Desterrado del Olimpo por su madre, Hefesto
se vengó de Hera haciéndole un trono mágico para ella; cuando se sentó, no pudo
levantarse más de él.
Los demás dioses rogaron a Hefesto que volviese al Olimpo para liberarla,
pero éste se negó una y otra vez. Dionisio lo emborrachó un día y le
llevó de vuelta al Olimpo, a lomo de una mula. Hefesto liberó a Hera tras
recibir a Afrodita por esposa.
Las intervenciones de Hera en la mitología son
muchas, sin embargo, no siempre se relacionan con los celos, a
veces también luchaba por poder. Así castigaba a sus enemigos dejándolos
ciegos, convirtiéndolos en vaca o produciéndoles otras calamidades.
Una de las más conocidas es el concurso de las manzanas, realizado en el
Olimpo para designar a la diosa más bella; allí le tocó a París actuar
de árbitro, y como eligiera a Afrodita, se ganó la cólera de Hera. El
enojo de Hera también recayó sobre Troya, inclinando la balanza de la
guerra a favor de los griegos, hecho confirmado por cuanto Hera, naturalmente,
estaba designada como protectora de Aquiles, héroe griego hijo de Tetis;
incluso extendió su protección a Menelao, haciéndolo inmortal.
Otro relato interesante, y que tiene connotación en nuestro tiempo, es el
siguiente:
Eco.
Durante mucho tiempo una ninfa llamada Eco,
tuvo el trabajo de distraer a Hera de las aventuras de Zeus hablándole
incesantemente. Esta versión afirma que Hera, estaba siempre entretenida por la
charla de Eco o que la engañaba contándole que Zeus estaba esperándola en el
Olimpo. Cuando Hera descubrió el engaño, maldijo a Eco a pronunciar sólo las
palabras de los demás (de ahí nuestra palabra moderna «eco»).
Por otro lado, se sabe que la diosa participó en la lucha contra los
Gigantes y que fue perseguida y atacada por Porfirión, que se había
enamorado de ella.; éste intentó hacerla suya por la fuerza, pero mientras le
arrancaba los vestidos, llegó Zeus en su auxilio, y atacó al Gigante hiriéndolo
con un rayo, y que fue asesinado completamente por un flechazo de Heracles.
Para culminar este abreviado relato de Hera, referimos que sus atributos
comunes eran el pavo real, cuyo plumaje pasaba por ser los ojos de Argos,
el guardián, y queriendo dar un buen ejemplo a dioses
y mortales, eligió la vaca como uno de sus emblemas, porque son los animales
maternales; mas, no queriendo ser vista simplemente como una vaca, eligió
también al león. Sus plantas eran el helícido, la granada y el lirio.
Según algunos relatos sería el origen de la Vía Láctea
Se representa a Hera, majestuosa y solemne, en el
trono, coronada con el polos (una alta corona cilíndrica usada por las
grandes diosas), llevando en su mano la granada, símbolo de la fértil sangre y
de la muerte, y sustituto de la narcótica amapola.
Y por las dudas, un dato no menor, y muy pocas
veces contado:
Hera renovaba su virginidad anualmente, en ritos
de los que no se podía hablar...!

Fuente: wikipedia.org
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Hefesto
Dios del fuego y la fragua en la mitología griega, era
herrero, artesano y escultor, que por su trabajo en metalurgia fue
adorado en todos los centros industriales y manufactureros de Grecia.
Era feo, jorobado y rengo; incluso como se dijo, al nacer,
Hera lo arrojó del Olimpo.
Según una versión, Hera lo engendró sola, celosa porque Zeus
había tenido a Atenea, y en otra – la de Homero – afirma que Zeus era el padre. Más
allá de la tensión entre ambas versiones, donde no queda en claro quien nació
primero, el pensamiento de los griegos los mantiene unidos, o al menos
relacionados: Hefesto (dios del fuego y la forja) y Atenea (diosa de la
sabiduría y la guerra), eran honrados en una fiesta llamada Calceia en una
fecha del calendario griego. Por otra parte, muchos relatos afirman que los
pertrechos de guerra de Atenea, fueron fabricados por Hefesto.
Hay un tercero en discordia, Prometeo, pero eso lo veremos
más adelante.
Al caer del Olimpo este dios griego, fue auxiliado por dos
diosas del mar, Tetis y Eurínome, quienes lo cuidaron en la isla Lemnos, donde
creció hasta convertirse en un maestro artesano; finalmente, tras la estrategia
de regalar un trono mágico a Hera, que la dejó atrapada e incapaz de levantarse
de él, reapareció en el Olimpo, y tras liberarla, obtuvo - a su requerimiento -
nada menos que a Afrodita por esposa.
La Historia con Afrodita.
En el monte Olimpo, Hefesto estaba formalmente casado con
Afrodita, pero a esta, como se dice, nadie podía poseerla; de cualquier manera,
contentísimo de estar emparejado con la diosa de la belleza, forjó para ella la
más hermosa joyería imaginable, incluso el famoso cinturón que la hacía más
irresistible para los hombres.
Y claro, conociendo el temperamento de estos seres
mitológicos, no podía faltarle la nota negra al pobre Hefesto, y apareció…
Ares, dios de la guerra.
Según las versiones, Afrodita tenía sus encuentros secretos
con Ares, y cuando Hefesto se enteró de estos amoríos por Helios (el sol),
planeó su trampa: tejió una red de plata irrompible, y prácticamente
invisible, y con ella atrapó en la cama a los amantes en uno de sus
encuentros. Para completar su venganza, llamó a todos los dioses para que los
vieran en esa situación y así burlarse de ellos. Las carcajadas fueron
generales, pero Hermes, el mensajero de los dioses, exclamó: “No me habría
importado sufrir… esa vergüenza...!” Tonto Hermes ¿no?
Finalmente, Hefesto los liberó tras hacerles prometer que
terminarían su romance, pero ambos escaparon tan pronto como levantó la red y
no mantuvieron su promesa.
Su matrimonio con Afrodita, según muchos autores, fue
bastante desgraciado.
No obstante, la tradición le atribuye innumerables hijos a
Hefesto, al contrario de Afrodita que, según Virgilio, fue la madre sólo
de Eros.
En la Ilíada, Homero afirma que su esposa fue Caris, una de
las tres Gracias, en tanto Hesíodo afirma que era la más joven, Aglaya “la
gloriosa”.
Entre esos incontables hijos – diosas, dioses, mortales y
“creaciones” (como Pandora), podemos citar a: Eukleia (diosa de la buena
reputación y la gloria), Eupheme (diosa del discurso), Euthenia (de la
prosperidad y plenitud), y Philophosvne (de la amabilidad y la bienvenida); el
Argonauta Palemón, Árdalo, Perifete, Crecops, Erictonio (creador de los
carro para ocultar la deformidad de las piernas del dios), el bandido Caco y Radamantis
( uno de los jueces de los muertos).
Sobre el nacimiento de Erictonio hay una referencia bastante
llamativa, aunque a esta altura, ya no nos sorprende mucho.
Según Apolodoro, Hefesto intentó violar a Atenea, no
habiéndolo logrado; y en la misma línea, aunque otra versión, dice que Hefesto
se casó con Atenea, pero que ésta desapareció a la noche, del lecho nupcial. De
esta situación, desde el mismo suelo del lugar donde ocurrió, se engendró
Erictonio, que fue finalmente criado por Atenea como madre adoptiva, siendo
luego uno de los Reyes de Atenas.
Hay una etimología interesante, propuesta por Higino, según la cual Erictonio procede
de ‘conflicto’ (Eri) y ‘de la Tierra’ (ctonio) acorde a lo ocurrido entre
Atenea y Hefesto.
Culminamos así con Hefesto, un dios bastante perseguido por
la injusticia, que representa a los volcanes, en donde trabaja ayudado por los
inmortales cíclopes, aprendices, y algunos de sus hijos, pero no sin
antes referir también que contribuyó al castigo de Zeus a Prometeo, clavándolo
en el Cáucaso, como presa ofrecida al águila que le devoraba el hígado.
Creador de muchísimos accesorios mágicos que lucieron dioses
y mortales, como el citado cinturón de Afrodita, el casco y las sandalias
aladas de Hermes, la referida égida de Zeus, la armadura de Aquiles, las
castañuelas de bronce de Heracles, el carro de Helios, el hombro de Pélope, el
arco y las flechas de Eros, el casco de invisibilidad de Hades, el cetro
de Agamenón, fue también el forjador de los rayos de Zeus.
En el arte pictórico se le representa cojo, sudoroso, con la
barba desaliñada y el pecho descubierto, inclinado sobre su yunque, a menudo
trabajando en su fragua.
Fuente: http://es.wikipedia.org
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El Universo de las Almas.
En este mundo, llega el instante en
que nuestra vida termina. Punto.
Una y mil historias desde ese punto hacia atrás;
todos los interrogantes e incógnitas desde ese punto en adelante. ¿Quién sabe,
de verdad, si sobrevivimos a la muerte?
Enigma.
A la luz de la fe, estamos salvados… o mejor
dicho, creemos que existe un Cielo, donde el Juez Supremo dictaminará tu
salvación, o tu condena. Primera noticia alentadora: por lo menos algún tiempo
tendremos cierto tipo de vida después de muertos, al menos hasta el fallo.
Porque si ya no existimos… para qué nos van a juzgar?
Bien, dejemos lo dogmático de lado, que por otra
parte, nadie regresó para asegurarnos nada salvo el Hijo de Dios, claro, que al
tercer día resucitó, pero… eso ya es otro cantar.
Dentro de lo que tenemos hasta ese punto final, y
relativamente próximas en el tiempo algunas y antiguas otras, existen historias
que hacen referencia a esto, y de las cuales podemos sacar - cada uno de
nosotros - sus propias conclusiones. Particularmente significativa para mí, es
la de una señora bastante mayor, que me contó de una experiencia mística,
vivida no hace mucho, y que al relatarla con tanta naturalidad, me dejó una luz
en algún lugar de mi ser interior.
Cuenta ella que le es común asistir a la Iglesia,
y que en aquella oportunidad, integraba el coro de la Parroquia. Precisamente
entonando un canto, fue cuando vio, asombrada, como todo cambiaba a su
alrededor; el recinto era similar, pero muy antiguo, y el camino central que
lleva al altar se fue llenando de hombres de blanco, como en una procesión, que
entonaban la misma canción que se cantaba en el recinto, al menos, la misma
melodía. En ese momento se dio cuenta, sintió, que formaba parte de ese grupo
de Almas que marchaban unidas por un halo misterioso, y que por gracia de Dios
habían aparecido en esa ceremonia religiosa. Nunca lo contó a otra persona – me
confió – y nunca nadie de los conocidos presentes le hizo referencia a
nada fuera de lo común en aquella misa. Obviamente, el mensaje era solo para
ella.
Ahora, yo les aseguro, es encantador charlar con
esta persona, no solo por lo inteligente y culta, sino por la inmensa paz que
transmite al hablar.
Otros de los atisbos del futuro, después de la
muerte, es los que proporcionan los médiums; pero es un camino muy trillado, y
desacreditado por reiterados fraudes, que lo hacen poco confiable. En realidad,
existen el mentalista, el sensitivo, el vidente, pero… ¿Cómo acertar con aquel
que es un investigador sincero, estudioso, y desechar al que está en la vereda
opuesta? En la actualidad (antaño también), están los cínicos que juegan con
las necesidades de las gentes, y encuentran en este campo una notable fuente de
ingresos.
Podrá objetarse o no la existencia de estas
personas capaces de generar esos fenómenos, pero de que existe, existen; solo
que los verdaderos, siendo tan delicados sus mecanismos internos, casi
desconocidos por ellos mismos, apenas se los pone bajo la lupa de la
investigación, cesan su actividad, o desaparecen.
De todas formas, han existido grupos de médiums,
unidos en sociedad, que han encarado seriamente el tema de la vida después de
la muerte; sus resultados no probaron nada, bueno… lo que no es poco, probaron
el extraordinario poder de la mente humana, pero solo en vida, de allí al otro
mundo, nada.
Una teoría que propone una explicación alternativa
a esta problemática, es la que sostiene que la muerte de una persona, que en
vida tuvo como principal preocupación el misterio de la muerte, pueda contar, a
través de mensajes, la supervivencia de su alma.
El contenido
del mensaje llegaría, de forma natural, a través de una poesía, de alguna
alusión clásica erudita, o de una pintura.
Pero bueno,
hay indicios de otro universo donde viven las almas luego de la muerte,
aunque nos dicen poco. Sólo que algo de nosotros permanece, algún hábito
mental, algún rasgo de nuestra personalidad, pero… nada mas, con lo que el
eterno interrogante reaparece.
¿Será real…
será fantasía?
Lo que no parece fantasía son las Almas que dan la
bienvenida a los que fallecen.
Particularmente he sido testigo en la agonía de
algunas personas muy queridas y que, coincidentemente, momentos antes de su
muerte, referían la presencia de tal o cual pariente o amigo que venían a
buscarlos de lo que parecía ser el “otro lado” de la vida. Lo que más me
impresionó fue en la muerte de uno de mis viejos queridos, que nombró a un muy
amigo suyo y que no sin tristeza y estupor, supimos al otro día, que había
fallecido hacía poco tiempo. Tanto nuestro viejo como nosotros, ignorábamos la
muerte de esa persona.
Otro detalle saliente es el de quienes viven la
llamada “muerte clínica”. Desde 1.960 o 70, más o menos, recuerdo que
comenzó a divulgarse algunas experiencias de personas que “murieron”
clínicamente, y que milagrosamente volvieron a la vida. Son coincidentes
las narraciones sobre el particular - más allá de sus diferentes creencias – ya
que todas pintan el mismo cuadro: Abandonan su cuerpo, pasan por un túnel
oscuro que termina en una luz casi cegadora al final, y allí una figura que los
recibe, a la que no pueden identificar claramente, pero que les habla
dulcemente indicándole que su momento no ha llegado, que deben regresar; y ven
la presencia también de familiares y amigos ya desaparecidos, y se sienten en
un lugar que les proporciona una inmensa paz, un jubilo indescriptible.
Regresan a la vida de mala gana, y nunca más le temen a la muerte.
Hay otras experiencias, aunque no tan frecuentes,
de personas que han sufrido algún tipo de crisis, o accidentes, u operaciones
quirúrgicas, e incluso torturas, que cuentan haberse encontrado flotando sobre
sus propios cuerpos, plenamente conscientes, lo que indicaría que algo interior
nuestro existe independientemente del cuerpo y que sobreviviría a la muerte física.
Otro de los recuerdos de mi infancia, es el cuento
de un veterano peón de campo. Decía que había pactado con un amigo, de esos
llamados “amigos del alma”, de que el primero en morir debía aparecerse al
otro, contándole como era el “más allá”; al tercer día de haber muerto su
amigo, y por al menos un mes, todas las noches se le aparecía en sueños, y
siempre con la misma y clara definición: “Como abajo es arriba, como arriba es
abajo”. Con el correr del tiempo supe que era una cita del semidiós griego Hermes,
pero, ¿Cómo podía un hombre iletrado como aquel peón, en un ambiente tosco, sin
radio, sin televisión, sin gente de gran cultura a su alrededor, conocer la
célebre cita Hermética? Sin dudas, no lo inventó.
Aun así, hay quienes suponen que este hecho es
producto natural de la pena, del dolor del duelo, que activa ciertos mecanismos
internos para actuar como consuelo, y bien… pero todo hombre responde a los
avatares de la vida con lo que es, con lo que tiene, nada más; aquel viejo
campero no tenía posibilidad alguna de una respuesta de ese nivel cultural, lo
que indica una participación ajena e independiente de su interioridad.
La reencarnación es otro tema que acerca
indicativos que sobrevivimos a la muerte; como teoría, asegura que volvemos a
nacer, quizás varias veces, hasta lograr un crecimiento espiritual que nos
permite quedar al lado de Dios, o en un plano espiritual completamente distinto
al de la vida terrena. Quizás Ud. haya pasado por esa experiencia que llaman
“déja vu”, donde uno parece recordar haber estado en un lugar que jamás visitó,
o simplemente “siente” haber sido otra persona; esto supone regresiones a
“vidas pasadas” – según la reencarnación – pero demarcan sólo una posibilidad,
sin dejar pistas sobre la razón por la que hemos nacido, o hacia adónde vamos,
o como es el otro universo después del punto final.
Un fenómeno más que puede agregarse a estas
reflexiones es la psicofonía, la grabación de voces que - según dicen –
corresponden a las almas de quiénes han muerto. Hay países en los que se ha
transformado en una especie de culto, pero tampoco agregan mucho a nuestro gran
interrogante acerca de la “otra vida”.
Bien, para ir cerrando, hay quienes creen en la
supervivencia del alma; para la mayoría, esta creencia es una cuestión de fe. Y
es lo más sensato desde todo punto de vista, porque la fe, es una cuestión muy
antigua, que viene desde el mismo hombre primitivo, que ya presentía y confiaba
en algo superior a él: Un hacedor, un dueño del misterio y la sabiduría. Desde
los enterramientos más remotos hay pruebas de ello.
Todo ha evolucionado en el mundo con el correr de
los tiempos, lo que parece haber quedado estancada es la concepción real del
fin último del hombre; hebreos, griegos, egipcios, romanos, todos creían que el
alma partía hacia otra existencia, pero la verdad, nos separa un “infinito” de la “Verdad”!
Creo que no habría que perder de vista el concepto
de la “resurrección de los justos”; cielo, purgatorio e infierno parecen ser
los tres portales que nos esperan en el otro universo de las Almas. Creyente o
ateo, filósofo o materialista, todos moriremos; estaría bien portarse bien, por
las dudas.
Por lo demás, no hay que preocuparse, tarde o
temprano llegará el momento en que conoceremos la verdad.
Claro, los que todavía
queden antes del punto… seguirán con la incógnita..!
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La Luz mala.
Nuestro interior
provinciano es muy rico en paisajes y bellezas naturales; más
bondadosa aún ha sido la naturaleza con el hombre que habita en
la soledad de los montes y campos, bajo una aparentemente eterna
quietud y paz. Esa soledad se convierte en compañía para
el espíritu, que le infunde melancolía, pero que le
fortifica el alma. Ahora, no siempre hay tranquilidad en esos parajes:
Las carreras cuadreras, los velorios,
los bailes, las fiestas religiosas y las supersticiones, mantienen
inquieto al hombre de monte y de campo, y le tornan divertida su
monótona vida.
La riqueza cultural de nuestra gente es inimaginable, resultado de la
fusión de las antiguas culturas aborígenes, del
cristianismo, de las soledades y desventuras que en el marco
geográfico se desarrollaron a través de años y
años; un tesoro que el hombre de la ciudad, por su vida
agitada y sofocante muchas veces no conoce, y que forman parte de
nuestra tradición.
Entre las
supersticiones y leyendas de la gente del campo, está la de la
"luz mala" o "Farol de Mandinga", mito con trascendencia religiosa que
se extiende por casi todo el Noroeste Argentino.
En algunas épocas del año (generalmente las más
secas), se suelen ver a la oración – al caer la tardecita
- cuando los últimos rayos del sol iluminan, y el frío de
la noche va instalándose en los lugares sombreados, una luz
especial, un fuego fatuo, producto de gases exhalados por cosas
que se hallan enterradas, conjugados con los factores
climáticos; a ella - con terror y morbosidad - los
lugareños denominan "luz mala" o el "farol del diablo".
El
día de San Bartolomé (24 de agosto) es el más
propicio para verlos, ya que es cuando parece estar más
brillante el haz de luz que se levanta del suelo y que, por creencia
general, se debe a la influencia maligna, ya que popularmente estiman
que es el único día en que Lucifer se ve libre de los
detectives celestiales y puede hacer impunemente de las suyas
(Ambrosetti, "Supersticiones y leyendas").
La luz es temida también por que imaginan ver en ella el
alma de algún difunto que no ha purgado sus penas y que, por
ello, sigue de esa forma deambulando en la tierra.
Generalmente nadie cava donde sale la luz por el miedo que ésta
superstición les ha producido, los pocos que se han aventurado a
ver que hay abajo de la luz siempre han encontrado objetos
metálicos o alfarería indígena, muchas veces
urnas funerarias con restos humanos, lo que aumentó el
terror, que al ser destapada despide un gas a veces mortal para
el hombre, por lo que los lugareños aconsejan tomar mucho aire
antes de abrir o sino hacerlo con una manta gruesa de lana, o con un
poncho, de suerte que el tufo no llegue a ser respirado.
Nos cuenta don Hipólito Marcial que: "La luz blanca es buena,
donde se la ve, hay que clavar un puñal y al otro día ir
a cavar... va a encontrar oro y plata. De la luz roja huyan o recen el
Rosario, se dice que es luz mala, tentación del diablo".
Debido a la continua migración a las ciudades y centros
poblados, y por constante progreso, estas leyendas van quedando
reservadas solo para los mayores; la juventud se preocupa por otras
cosas que estiman más importantes.-
Fuente:
www.folkloredelnorte.com.ar |
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La Viuda
Hay un fantasma o
aparecido, cuya descripción coincide siempre con la figura de una mujer,
que yo conocí como “La Viuda”, al menos acá en nuestra zona; aunque como
ocurre con este tipo de relatos, son disímiles de acuerdo a las distintas
geografías.
Se la describen como una
mujer algo joven, de unos cuarenta años, alta, y aparentemente bella, aunque
nunca nadie le pudo ver el rostro. En otros lugares la descripción es distinta.
Se trataría de una anciana, bajita, y a la cual, tampoco se le puede ver el
rostro. Ambas usan, como buenas viudas que son, ropa y mantón de color
negro, con el cual se cubren de pies a cabeza.
Recuerdo cuando era
jovencito, un relato en de fogón, que hacia un hombre de campo, y que
contó más o menos así: "Una noche tormentosa y muy oscura,
cuando yo era muchacho, el patrón me mandó al poblado, con un recado
urgente para don González. El pueblo quedaba como a cinco leguas y media de la
estancia, y tenía que pasar el arroyo los Arenales. Yo conocía bien el camino, que
no era de autos, como ahora, sino una senda angosta que atravesaba pequeños
montecitos de algarrobos, muy tupidos en partes. El terreno era bajo y
pantanoso en las costas del arroyo, y en algunas partes había que ser
baqueano para no hundirse en los fangales.
Aunque nunca he sido flojo para las cosas de este mundo, no me
sentía
entonado para el “otro” aquella noche, lo confieso.
Así que a mitad del viaje,
y en un punto en que más cerrado estaba el rnonte, al caer la
senda en un
bajío, puse el caballo al tranco y empuñé el
cuchillo que lo llevaba en el
guardamonte, colgado de la
vaina. Al acercarme a unos sauces llorones de un costado del
camino, donde principiaba la bajada, se me atravesó como la sombra un perro
negro. El caballo se avispó, bufó, y se pegó una tendida que casi me
larga de hocico. Para serenarme mordí la hoja del cuchillo, la hice trincar en
los dientes y me afirmé en el apero, tiritando. . . En esto ya sentí un bulto
que me saltaba en las ancas y me echaba los brazos al cuello. El caballo
entonces, mandó un par de patadas, se estremeció enterito y se echó a la furia
como alma que se la lleva el diablo. Así salvé el pantano. Y apenas gané la
costa opuesta, un alarido fiero y triste como llanto de mujer, rajó la noche y
se apagó en el monte. . . Y fui a sujetar en la casa de don Pedro Barrios, un
amigo tropero. Tuvieron que bajarme del caballo. Me manaba sangre de las
narices. . ."
He encontrado varios relatos
similares, todos definidos como “Leyendas”, y cada una asegura ser originaria
de tal zona o tal región. Pero yo les aseguro que en esta zona existen varios
relatos de distintas personas, que aseguran haber sufrido los embates de
“La Viuda”.
Para mí, particularmente es un mito,
y he leído que también es conocido en las provincias andinas, como
Catamarca, La Rioja, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba, donde se ha
popularizado tanto que ha motivado el dicho: "Te va a salir la viuda, o
cuidado, no te vaya a salir la viuda". Los que han vivido esta dura
experiencia, asegura que tiene como patas de gallina, y que si la golpean,
suena como si estuvieran golpeando un cuero seco.
Los antiguos troperos, curtidos en
miles de vivencias, nos aconsejaban no mirarla nunca a la cara, es decir, jamás
girar la cabeza hacia atrás. Parece ser que el gran drama venía si uno le
miraba… los ojos!
Se dice que es el alma de una señora
que murió al enterarse de que su marido le era infiel y firmó un contrato con
el diablo para vivir eternamente y poder vengarse.
Por lo general sale de noche y sube
a las ancas de los caballos de los hombres que vuelven a sus casas. Las mujeres
¡salvadas!
Se la combate con
la fe, apretando un crucifijo, o un rosario, y lo más sencillo: ¡No tener
miedo...!
Adaptación de un relato de Luis
Borelli, Salta, Argentina.

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Un Fantasma bien nuestro.
Seguramente todos habrán oído hablar en
nuestro pueblo de los fantasmas, o las casas “asombradas”; por lo menos alguna
vez en nuestra vida, hemos oído de ello. Hay quienes afirman haberlos visto, o
haber vivido alguna experiencia de este tipo. También es cierto que no hay
nadie que pueda demostrar que los fantasmas existan en realidad, aunque a veces
ocurren cosas que no tienen explicación. Obviamente, otros muchos solo tienen
una base por películas, libros o publicaciones.
Las leyendas sobre fantasmas – lo hemos
dicho anteriormente - son tan antiguas como la vida misma; no existe ningún rincón
del mundo en el que no se cuente sobre apariciones o “aparecidos”. Lo que está
claro es que la racionalidad humana trata de darle una respuesta…darle una
explicación lógica a ese fenómeno. Claro, están también quienes no quieren
aceptar que quizás hay “algo” más junto a nosotros; cualquier cosa antes de
aceptar que no estamos solos en este mundo.
Aquí contamos – como indica el título –
sobre el fantasma de la Policía, o mejor dicho, el fantasma que habita junto a
nosotros en el edificio de Jefatura. No buscamos una explicación racional, solo
aceptamos que nosotros percibimos su presencia cuando estamos trabajando, en
algunas oficinas, sobre todo de noche o al caer la tardecita. Particularmente,
no afirmo ni niego que haya un mundo paralelo, que no vemos (por lo tanto
desconocemos), pero de que nuestro fantasma hace sentir su presencia, eso sí lo
afirmo; y no solo yo después de convivir 26 años en este ámbito, sino también
muchos camaradas, incluso algunos retirados. Todos pueden corroborar este
relato.
Generalmente este tipo de casos, casi
siempre extraños, sobre casas, castillos y pueblos encantados, o malditos, generan
temor o inquietud, en nuestro caso, no. El fantasma nuestro (podría agregar: de
cada día), no es hostil en absoluto; es más, nos deja la impresión de ser un
compañero trabajando, ya escribiendo a máquina, ya limpiando, ya trotando por
las escaleras…caminando por los pasillos, o por ahí, arreglando papeles. Eso
sí, no todos los días tiene el mismo comportamiento; nos ha tocado en alguna
oportunidad juntar papeles totalmente desordenados sobre algún escritorio, o a
veces parece enfadado y arremete contra la cerradura de alguna puerta, moviendo
repetidamente el picaporte o girando una llave, lo que se puede escuchar
claramente en la quietud de algunos momentos.
Otra cosa para destacar, es que su
actividad es permanente, es decir, no cíclica. No necesita una noche de mal
tiempo, ni un día nublado, ni una época determinada. Todos los días se
manifiesta, como un trabajador incansable.
Esto generó, hace poco, que a uno de mis
superiores actuales, encontrándose trabajando a altas horas de la noche, le
resultaron intolerables los ruidos que provenían de la oficina contigua, y
cansado después de una larga jornada, le dijo con voz firme: “¡Comisario!
Déjese de jorobar! No tiene otra cosa que hacer? Recuerde que nuestra misión es
la de evitar los robos, de atrapar a los delincuentes, de velar por la
seguridad de las personas...!” Nos relató luego, que se hizo un silencio como
de hielo, al instante. Lo asombroso: pasaron tres días sin percibir su
presencia. Y no solo eso; en ese lapso, solo hubo un accidente de tránsito, sin
lesionados. ¡Ni un solo hecho delictivo! Posiblemente, la nueva jerarquía con
la que fue nombrado en voz alta, le haya caído muy bien; estos días, pese a que
no ha dejado de trabajar, se lo escucha mas atenuado, como más… sereno.
Pero claro, no siempre fue así. Me
contaron algunos colegas que - como suele ocurrir - un compañero dijo en una oportunidad: “¡A mí
no me asustan bultos, ni sombras que se menean..!” parafraseando el Martín
Fierro. Y pasó que una noche tuvo necesidad de ir al baño; no pudo entrar. Una
mano fría le aprisionaba la muñeca cada vez que intentaba abrir la puerta.
Otra situación ocurrió en la Radio
Estación, a cuyo costado están las escaleras metálicas que llevan al altillo, a
la torre donde está el reloj. El Operador de turno escuchó que alguien, posiblemente
un hombre de la Guardia, subía rápidamente por dichas escaleras: Tac! tac! tac!
tac! … intrigado por saber que ocurría, linterna en mano subió hasta la torre.
No solo no halló a nadie, sino que sintió tanto frío que regresó casi
congelado; quería prender una estufa, y estábamos en pleno verano!
Sabemos que muchos quieren ver con sus
propios ojos, escuchar con sus propios oídos estas cosas, y salir así definitivamente de dudas y creer
en estas existencias. Y bueno… yo puedo ser buen narrador, pero les aseguro que
esto no es producto de mi inventiva. Reitero que, un grupo importante de
personas, pueden aseverar estos relatos. Por lo demás, lo que pido es que –
aquel que sea creyente – ofrezca una oración para nuestro fantasma, como lo
hacemos muchos de nosotros; incluso en una oportunidad, hace un par de años,
muy confidencialmente, tuvimos la asistencia de un sacerdote, considerando que
la ayuda espiritual es lo mejor que podemos darle.
Este tema de los fantasmas, fue, es, y
será uno de los enigmas más grandes de la humanidad; y si todo es como aseguran
algunos, que la muerte no es, precisamente, el final para algunas personas…
¿Qué mejor que una oración? Con ello, sin dudas, llevaremos paz a quienes
ambulan misteriosamente, entre el cielo y la tierra.
Esto que acabo de contar, son solo
algunas de las manifestaciones de nuestro “amigo”; hay quienes – unos pocos –
aseguran haberlo visto; fugazmente se les ha aparecido, en el marco de una
puerta, sentado en una silla, o trepando insospechadas escaleras, que
desaparecen junto con él en apenas instantes.
Cuando ocurren hechos que la mente no
puede explicar, muchas veces la gente reacciona ocultándolos; nosotros hemos
contado de la existencia de nuestro fantasma, o del “Comisario” como le
llamamos. En Usted está creer, o no; pero aunque no crea, sepa que junto a
nosotros, hay alguien invisible, intangible, pero audible, que trabaja también
por su Seguridad.
¡Y quizás ya esté cansado..! Que
encuentre su camino… Es hora de que descanse en Paz.

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Los Fantasmas.
Los fantasmas, nombrados popularmente, aunque
no muy conocidos generalmente, se los define como aquellos que han regresado;
están presentes en todas las épocas y son de todos los países. ¿Pero que son
exactamente? ¿Cuáles son sus motivaciones? ¿Por qué vagan por la Tierra?
Algunas definiciones dicen que un fantasma,
son apariciones sobrenaturales de los difuntos, llamado también espectros.
Esa sería una definición. Si nos referimos al concepto de leyendas antiguas, un
fantasma es “una entidad que vagabundea por la noche, normalmente en castillos
bajo la forma de un esqueleto cubierto de una sábana blanco y arrastrando
unas cadenas”. Así se nos ha presentado muchas veces a los fantasmas.
Ahora bien, tradiciones más modernas, nos han mostrado a los fantasmas como
seres más o menos transparentes, que parecen “reales”. Son apariciones
envueltas en siluetas brumosas, muertos reconocidos por sus allegados,
fallecidos que tienen el mismo aspecto que tuvieron al morir. Pero ya sea en
las tradiciones modernas o en las leyendas antiguas, hay unanimidad sobre un
punto: los fantasmas no beben, no comen, no duermen y puede atravesar limpiamente
las paredes.
Su aparición está acompañada, a menudo, de
viento helado y a veces de olores, ya sea agradable o fétidos... El contacto
con un fantasma da una impresión de gran frío. Los animales pueden percibirlos,
en especial los perros. Además, éstos
manifiestan un cierto temor a los fantasmas, a veces pánico, y toman una
posición de defensa.
Como se ha dicho, los fantasmas están condenados a vagar. Pero, ¿por qué? Según
las leyendas, un fantasma está condenado a vagar sobre la Tierra por diferentes
razones. Puede ser por venganza (no podrá alcanzar el país de los muertos hasta
que ejecute su venganza). Normalmente es sobre su asesino o sobre alguien que
le hizo daño en su vida pasada; por necesidad de arrepentirse (si un fantasma
muere sin antes haber efectuado su Buena Acción, deberá quedarse sobre la Tierra hasta efectuarla) o
por temor (muchos fantasmas temen lo que van a descubrir después y prefieren
errar sin fin) o porque no tienen sepultura (y así no pueden alcanzar su
descanso eterno)
Así mismo, hay lugares privilegiados para los
fantasmas, y en todas partes del mundo. Muchas apariciones y leyendas existen sobre
ellos. Particularmente conocida es la
Abadía de Rielvaux, acosada por un fantasma desconocido. La
abadía de Rielvaux está situada en el valle de Rye, en el "North
Yorkshire", cerca del pueblo de Boroughbridge.
Esta abadía fue edificada en 1132. Fue la primera abadía cristiana construida
al norte de Inglaterra; pero, desde el principio, en esta abadía ocurrían
fenómenos extraños.
Actualmente, hay personas que afirman haber
oído el sonido de la campana de la
Abadía proveniente del corazón del edifico, de lo más
profundo del mismo. Esto no sería tan de extrañar, de no ser porque la campana…
mucho tiempo hace que no se encuentra allí!
Otros afirman haber sido invadidos por una gran tristeza al pasear por los
alrededores de la Abadía;
una tristeza que nada podía atenuar. Era tanta la aflicción por este
sentimiento que sólo pudieron hacer una cosa: abandonar el lugar.
Pero aún no hemos
relatado lo más inconcebible que afirman que ocurre en esa
abadía: la aparición de un monje fantasma que arrastra su
silueta vaporosa
entre las ruinas del edificio. Su figura, acompañada de una
especie de niebla o
vapor, ha sido divisada muchas veces por los alrededores de la Abadía, vagando sin rumbo.
Pero nadie tiene idea de quién puede ser, quién fue, qué es lo que le retiene en
este mundo, o porqué está condenado a vagar por las ruinas de la Abadía. Las respuestas
a estos misterios, siguen… en el misterio.
Un día les contaremos de nuestro propio Fantasma,
a quién respetuosamente, llamamos… “El Comisario”.

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Enigmas de los Mares.
Dentro de los
enigmas y misterios que el hombre ha vivido a lo largo de su existencia, los
mares no quedan exentos; barcos malditos, lugares encantados, mitos y mística,
tienen también su lugar… y vaya si encuadran en el género!
Como el Hindemburg,
el Titanic, el Mary Celeste, el Holandés Errante, y tantos otros, hoy traemos el
“Great Eastern”, que es uno de esos
casos de verdaderas historia de terror; y que en gran medida, reafirma la
teoría de las maldiciones que recaen sobre aquellos que se envanecen de sus obras.
Esta es su Leyenda:
Proyectado en 1851, este barco a vapor, era el doble de
ancho de cualquiera conocido en su época; su desplazamiento era cuatro veces
superior, y el tonelaje total, cinco veces más que cualquier aparato que se
atreviera a cruzar los mares. Era un verdadero gigante, pero destinado a ser
maldecido por el Diablo.
Tendrían que pasar más de cuarenta años antes de que algún barco construido por
mano humana se aproximara o igualara las dimensiones del “Great Eastern”. Ocho máquinas de vapor movían el monstruo, los
pistones tenían seis pies de diámetro, y aparte de la energía a vapor, el barco
llevaba seis mil yardas de velas
auxiliares. Seis mástiles, que superaban los 115 pies de altura, y
cinco chimeneas que parecían pozos sin fondo. Fue considerado como el primer
barco insumergible del mundo, por el sistema de sus compartimientos estancos.
Sus tanques y depósitos, albergaban suficiente combustible como para nutrir a
una pequeña ciudad de veinte mil habitantes por todo un año en invierno.
Los camarotes, eran iluminados por lámparas de gas, pero la cubierta superior
tenía lámparas de arcos eléctricos, veinte años antes de que Tomás Edison
inventara el sistema.
El barco estaba diseñado para cuatro mil pasajeros, con todas sus comodidades,
y algunas que aún no se conocían! Su gigantesco salón estaba decorado con las
sofisticaciones más increíbles: Mármoles italianos, sedas y damasquinas de
Persia, terciopelos árabes, metales preciosos; todo era poco para la fantasía
de los decoradores que habían trabajado en aquella maravilla sin parangón.
Lo más extraordinario del “Great Eastern” estriba en los hombres que le dieron
vida al proyecto: Un hombrecito genial, adusto y solitario, conocido como
Kingdom Brunel y el todopoderoso millonario dueño nada menos que del diamante Hope.
Coincidencia esta por demás más extraña, ya que el Diamante Hope, es conocido en el mundo entero por su
"maldición sobre los que lo poseían."
Extraña pareja en verdad; aparte, Brunel, el
diseñador, jamás en su vida había diseñado un barco. Era un genio en la
construcción de ferrocarriles, tenía una habilidad especial para jugar en la
bolsa, era un genio en el diseño de túneles y puentes y antes de cumplir los
veinte años, construyó nada menos que el Túnel que cruzaba el río Támesis.
Entre los ayudantes había figuras extrañas. Un astrónomo, un profesor de piramidología,
y hasta un mago profesional. ¿Qué representaban estos personajes en la
construcción de una maravilla naval? Misterio. ¿El Destino ligaba la maldición
del diamante con el barco a construirse?
Y
empezó la construcción: El astillero se había situado en la isla de los
Perros, a un costado del Támesis. Día y noche retumbaban los martillos de
trescientos operarios colocando los clavos, de una pulgada de grueso, a fin de
unir las descomunales planchas de acero. Entonces la maldición del Diamante
Hope comenzó a funcionar…
… Un joven trabajador de apenas quince años se cayó por uno de los costados que
ya se alzaban a peligrosa altura, falleciendo instantáneamente. Otro trabajador
le siguió a la misma fatídica suerte en menos de una semana. Dos más cayeron de
un andamio falleciendo al momento. Los periódicos de la época, se apresuraban a
proclamar que el Diablo maldecía a todos aquellos que se acercaran a la
construcción mediante el Diamante Hope. La construcción disminuyó en su ritmo
vital, pero no en su impulso. El barco tenía que ser construido en el tiempo
marcado, y así sería. Y continuaban las fatalidades.
Uno de los ejecutivos de la compañía encargado de vender acciones de la misma,
moría de repente sin causa de por medio, en plena sesión comercial. Un
visitante que se encontraba demasiado cerca de la construcción, caía al suelo
con la cabeza reducida a pulpa por una de las grúas, ante la aterrada mirada de
los trabajadores, que nada podían hacer. Y para colmo de desgracias una tarde a
la hora del cobro se notaba la pérdida de dos trabajadores que colocaban
remaches en las Bodegas interiores. El capataz mandaba a buscarlos pensando que,
simplemente, se habían retrasado. Nada más lejos de la verdad. Los dos trabajadores
se habían esfumado; no volvieron a
verse. De allí en adelante la atmósfera era de pánico en el “Great Eastern”,
que ya tomaba forma. Comenzó a correr el rumor que, debido a la urgencia de la
construcción ambos trabajadores habían sido sellados vivos en uno de aquellos
paneles estancos. La compañía se apresuró a desmentir este rumor, catalogándolo
de "infundado y malicioso." Pero lo cierto era que los trabajadores
habían desaparecido sin dejar rastros.
Y por fin llegaba el ansiado día de la botadura oficial. Noviembre 3 de 1857. La
hija del millonario banquero Hope estaba elegida para amadrinar el barco, con
la clásica botella de champagne. La señorita Hope alzó la botella sobre la
borda y, antes de que tuviera el tiempo
de estrellarla bautizando el barco, éste se desplazó ominosamente de las sólida
cadenas que lo sujetaban. Ante el griterío de la inmensa multitud que se
congregaba en el lugar, el coloso de acero se doblaba hacia un costado
aplastando vidas humanas. Dos hombres se ahogaban en las sucias aguas del
Támesis tratando de escapar a la ominosa masa que se inclinaba. Una veintena
más era reducida a pulpa. El cuadro no podía ser más espantoso, aullidos de terror agónico, borbotones de
sangre que escapaban bajo el costado del monstruo. Ese fue el bautizo que
recibió el barco más grande del mundo; el bautizo de la sangre humana. Los periódicos volvían a la carga con renovados
bríos, mostrando a la hija del banquero Hope con una mirada de consternación y
la botella de champagne alzada en su mano derecha, mientras que el barco se inclinaba. Después, la
lista inacabable de los muertos.
Al mes exacto se realizaba un nuevo intento de botadura en el Támesis. La multitud
acudía en cantidades aún mayores que la primera vez, todos querían ver la
siguiente etapa de la maldición Hope sobre el “Great Eastern”. Poco tardarían
en saciar su curiosidad. Evidentemente, bajo el excesivo peso de la multitud,
uno de los muelles cedía, sepultando en el agua a cientos de espectadores.
Entre los gritos de auxilio, olvidaron la botadura del inmenso monstruo. De allí en adelante, todo el que pasaba por la
isla de los Perros, se hacía la señal de la cruz. Este golpe fue demasiado para
el hombrecillo responsable indirecto de tanta sangre. El corazón de Brunel
falló, y tuvo que ser internado. Casi dos meses más tarde se lograba al fin,
lanzar el hosco barco al agua grasienta y aún sangrante del Támesis. Era el 31
de Enero de 1858.
Para entonces, la Compañía se había
declarado en bancarrota y una nueva compañía era formada con urgencia; la nueva
poseedora del “Eastern”.
Pero siguieron las inexplicables desgracias:
Una noche completamente calma, el “Great Eastern”, sin motivo aparente, rompía
dos de sus numerosas amarras y se balanceaba peligrosamente en el centro del
Támesis. Los aterrados barcos menores escapaban a toda máquina, mientras que la
inmensa mole giraba en redondo como un perro sediento de sangre. Finalmente,
tras un par de accidentes menores, se lograba dominar al barco.
El gigante homicida permanecería en sus
amarras, casi dos años, antes de que se lograra reunir el suficiente capital
como para iniciar sus viajes. Ya para entonces, era parte de la leyenda
londinense, tal como podrían serlo los fantasmas en las viejas casonas
embrujadas.
El 9 de Septiembre de 1859. Un enfermo, moralmente destruido y melancólico
Brunel, subía al inmenso barco para su prueba final, antes de dedicarlo al
transporte de pasajeros. Brunel apoyaba sus manos en el puente de mando. Todo
estaba listo. Sus ojos miraban la gigantesca estructura, elevaba el brazo para
dar la señal de partida, y caía muerto de una embolia. Tras de este último
presagio, ya nadie guardaba la menor duda: la maldición de los infiernos había
caído sobre el barco.
El sacerdote daba los últimos toques a la ceremonia en el cementerio. El ataúd
de Brunel era alzado para después bajarle a la tumba, cuando una terrible
explosión se dejaba sentir en todo Londres. Una de las ocho pantagruélicas
calderas del “Great Eastern” había reventado en mil pedazos. Nueve hombres que
trabajaban en el barco, eran reducidos a llamas vivientes y se cocinaban vivo.
Catorce más pasaban a los hospitales a punto de morir; y todo esto en pleno
entierro de Brunel.
Los periódicos pedían a voz en cuello que se libraran de aquel "diabólico
monstruo".
Pero se realizó igualmente un viaje de prueba,
allí, el primer maquinista perdía la mano en una caldera. Durante días los
tripulantes se habían venido quejando de unos extraños martilleos que se
escuchaban en los pasillos. El mismo capitán los había oído en noches insomnes,
y nadie sabía a ciencia cierta de donde procedían los mismos. Los más
espantosos rumores comenzaron a escucharse entre la marinería. Una parte de ellos
decía que los mismos se debían a que las paredes estancas de acero estaban
cediendo. Que era una cuestión de días el hundimiento. La mayor parte decía que
se trataba de aquella pareja de obreros, supuestamente empalada viva en las
entrañas del barco. Lo cierto es que el martilleo seguía incesante,
terrorífico.
El 21 de enero de 1860, el capitán Harrison, varios de sus más fieles oficiales
y un niño de nueve años, abandonaban el barco en una misión rutinaria; aún no
se habían separado media milla del mismo cuando, de forma inexplicable el bote
en que viajaban era presa de un remolino, volcándose. El capitán Harrison, dos
de sus oficiales y el niño perdían la vida en las turbias aguas del Támesis.
Era el primer caso en la historia, en el cual un capitán, no podía tomar
posesión de su barco, aún cuando llevaba más de un año y medio a bordo del
mismo. El 17 de junio de 1860 el “Great Eastern”, lograba el permiso para
abandonar el puerto. Era el primer viaje con pasajeros del monstruo siniestro y
criminal. Para esta travesía solo pudieron encontrarse 36 pasajeros a pesar de
los precios de liquidación que ofrecía la compañía propietaria. Viajar en el “Great
Eastern” era sinónimo de muerte. Los pasajeros eran despedidos por familiares y
amigos como si marcharan al infierno.
En el primer día se decidió probar el inmenso
velamen, sólo para encontrarse que la mayor parte estaba inutilizado.
Definitivamente no se podía contar con el velamen. Esta perspectiva no era nada
agradable para el nuevo capitán John Vine Hall, porque su experiencia le decía
que podían necesitarlas en cualquier momento. Y sucedió…
… Las
máquinas fallaron al siguiente día de la prueba con el velamen. El presagio del
capitán se había cumplido. Por tres días la increíble mole viajó al garete, de
un lado al otro, a merced de las fuertes corrientes del lugar. En aquellos
momentos, si se hubiesen cruzado con otro barco hubiese sido imposible evitar
la colisión. Tres días de angustias vivió el capitán Vine Hall, pero en ellos
se dio maña en distraer a sus escasos pasajeros con conciertos de violín y
piano, mientras la negra mole viajaba, sin rumbo, entre una espesa neblina.
El gran salón principal, orgullo del “Great Eastern”, se descubrió al quinto
día, que no podía ser usado. Dos de las
chimeneas principales corrían por él, cubiertas por una espesa capa de
decoración, pero cuando las chimeneas funcionaban, el calor era tan
insoportable que aquello se convertía en un horno. El 25 de Junio un tripulante
se volvió loco de repente. Saltó sobre los pasajeros y miembros de la
tripulación hiriendo a varios de ellos con un filoso cuchillo y profería obscenidades, proclamando que "respondía
a órdenes divinas." Tuvo que ser reducido, tras dejar un mar de sangre en
la cubierta, y encerrado a cal y canto
por el resto del viaje. El “Great Eastern” se encontró envuelto por la niebla y
enormes icebergs glaciales que cruzaban
el océano. El piloto descubrió, para su
horror, que el enorme armatoste no
respondía al timón, y que sus movimientos apenas podían ser controlados. Cuando
finalmente llegó a Nueva York, era el
último día de junio. La pesadilla del viaje tenía que tener un final de acuerdo
a las circunstancias. El barco fuera de control se precipitaba contra los
muelles y la multitud que le aguardaba. Los gritos de bienvenida y las risas de
los americanos se transformaban en chillidos de espanto y aves de dolor,
mientras que la descomunal proa partía cuerpos humanos como la guadaña de la
muerte.
Sin embargo el pueblo americano que, desconocía o ignoraba la reputación de
"maldecido por el Diablo" que seguía al barco, organizaba todo tipo
de fiestas, expendios populares y hasta ferias. En el centro de este tumulto
que ya duraba una semana sucedió lo que podía esperarse de su fama. Mientras
que la multitud bailaba y se divertía sobre el aserrín fresco puesto en los
lugares embestidos por el barco, para cubrir las manchas de sangre, estallaba
un incendio en el muelle principal.
De nuevo las risas y las fiestas se convertían en un "sálvese el que
pueda." Lo que es más, la conflagración amenazaba con llegar a las
cavernosas fuentes de suministros del “Great Eastern”. Esto hubiese significado
una explosión como jamás se conociera en la historia de la Humanidad. Tras
una enconada lucha por el departamento de bomberos, se lograba dominar el
siniestro, no sin que antes nueve bomberos pasaran al hospital materialmente
achicharrados vivos.
Tras de la infortunada gira, el “Great Eastern” estaba dispuesto para volver a
Londres. Esta vez cien pasajeros que viajaban a bordo. El viaje de vuelta no
transcurrió sin incidentes. Hubo un par de muertes. El barco embistió un
pequeño remolcador mandándolo al fondo del mar y uno de los directores de la
compañía, que estaba a bordo, murió de un ataque al corazón.
Y así prosiguieron las desgracias, sin que los empresarios desistieran
definitivamente de este monstruo maldito.
En el verano de 1861, el gobierno inglés
decidió usar el “Great Eastern” como transporte de tropas. Viajaron, junto al ejército de casi tres mil
soldados, 473 mujeres y niños, 400 en la
tripulación y 122 caballos. El primer día del viaje se caracterizó por un
inesperado motín que no parecía tener motivo (aparentemente la tropa deseaba a
las mujeres) Lo cierto es que hubo más de diez muertos y de nuevo la sangre corrió
como agua por la cubierta superior del monstruo. Para completar las desgracias,
el armazón del “Great Eastern” fue incapaz de evitar un glaciar, que abrió un
amplio hueco en sus costados, y que de
paso mató una gran parte de los caballos en la segunda cubierta. El ejército
inglés se dio prisa a cancelar su contrato para transportar tropas en el barco,
destruyendo las esperanzas de ganancias de la compañía, al borde de la quiebra.
En Septiembre de 1861 se logró completar un nuevo viaje hacia Nueva York.
Cuatrocientos pasajeros decidieron correr el riesgo de viajar en aquella masa
de muerte y destrucción. Sólo para encontrarse que habían cometido el peor
error de su vida.
A merced de una tempestad fuera de temporada (los dos viajes del “Great Eastern”
habían tropezado con tempestades no previstas) el barco perdió sus paletas
impulsoras. Una chimenea explotó. El Gran Salón quedó a merced de los pesados
pianos que se movían de un lado al otro como toros enfurecidos, destruyendo
toneladas de cristalería y tapicería. Los pasajeros sufrieron más de cien bajas
entre lesiones físicas y enfermedades. Aterrados, se amontonaban como cadáveres
en un rincón del segundo salón, mientras que la carga libre de sus ataduras
corría por los inmensos pasillos destruyendo y aplastando todo lo que
encontraba a su paso. Las vacas vivas que se guardaban bajo cubierta para ser
sacrificadas, se soltaron y arremetieron contra todo aquel que se le cruzaba en
su camino. El cuadro era dantesco, las luces fallaron; los quejidos de los
heridos, la sangre corriendo por los mármoles, la carga destrozando todo a su
paso, los animales embistiendo con los
hocicos llenos de espuma sanguinolenta a la luz de los relámpagos, y podía oírse el martilleo de los fantasmas en
las bodegas sumergidas. En verdad, podía
compararse fácilmente con el Infierno del Dante.
La pesadilla finalizó cuando el barco
arribó a Nueva York. Los pasajeros lo abandonaron, sólo para buscar abogados
inmediatamente y poner pleitos por decenas. Y una cosa para destacar: al entrar
en Nueva York, el coloso marítimo sufrió la rajadura de su fondo de acero, al chocar
con una roca sumergida en la bahía de Long Island; una roca que nadie había
visto nunca hasta aquel momento y que jamás había causado problemas en la
navegación.
El gigantesco barco fue remolcado a un astillero. Los obreros que trabajaban en
el casco apenas duraron un día, hasta que los martillazos misteriosos se
dejaron sentir en los recónditos paneles sellados. El capitán se rió de esto,
hasta que los oyó por él mismo. Irónicamente, el “Great Eastern”, que representaba un paso en el futuro, un avance
de cincuenta a setenta años a su época, también fue el iniciador de la ciencia
ficción.
Julio Verne, tomó el barco como modelo para describir el superbarco que utilizaría
en su novela La
Ciudad Flotante.
Allí no terminó todo, una vez reparado, de nuevo el barco
extraño, enigmático, criminal y maldecido, se veía envuelto en una aventura
fuera de su época cuando se le destinaba para llevar el primer cable
telegráfico bajo el océano entre Londres y Nueva York. Tras mil doscientas
millas de cable lanzado al fondo del océano, éste se rompió en pedazos
perdiéndose en el mar una fortuna en metal y las esperanzas de comunicar los
dos continentes.
Pero en la vida de aquella maravilla flotante, que jamás llegó a serlo, habría
de suceder algo positivo. Un año después, tras un viaje accidentado, llegaba
orgullosamente a Nueva York. Había tirado el cable submarino que unía los dos
continentes, al precio de otras varias vidas en accidentes durante la travesía.
De allí en adelante, entró en un proceso de humillación progresiva. Su primer
triunfo fue el último. Terminó rodeado de chatarra en el Támesis. Sus ciclópeos
costados se tomaron como vallas para pintar letreros propagandistas, mientras
que el óxido y la corrosión le mellaban su desgraciada vida.
Por fin, se decidió convertirlo en chatarra.
Durante la demolición del barco, los misteriosos martillazos que habían causado
tres motines e incontables vidas, volvieron a dejarse sentir, más fuerte que
antes. La demolición comenzada en 1888, no terminó hasta 1890, ya que las diversas cuadrillas de obreros
constantemente estaban en huelga por los martillazos que los aterrorizaban.
Llegó el día en que la tapa final que separaba el fondo de la sala de
maquinaria fue removida. Dos esqueletos
humanos yacían en el piso de metal. Dos bolsas de herramientas en sus manos
de hueso y en una de ellas un martillo…
… El misterio de los golpes había sido descubierto, sólo para hacerse aún más impenetrable;
porque, a los ojos de la realidad, era imposible que un hombre empalado vivo, y muerto en menos de una semana, continuara
durante casi diez años martillando al mundo, el horror de su muerte..!


Modelo a escala del Great Eastern
Fuente: www.planetaoculto.com |
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FANTASMAS
POPULARES.
Un joven Belga, de
veintidós años de edad, se disponía a regresar al hotel donde estaba alojado,
en una localidad de España. Había pasado el día en una playa, disfrutado del
sol y del mar, y luego de una suculenta paella de pescado en un restaurante.
Llegada la tardecita creyó oportuno marcharse para reunirse con su familia, que
estaban alojados en otro lugar.
Su automóvil estaba estacionado a la entrada de la playa, cerca
de
la carretera que conducía a la ciudad. Caminó hasta
llegar al auto, y salió
lentamente por la carretera. A la salida
del pueblo divisó a lo lejos a un mochilero. El joven no tenía por costumbre
parar en aquellos casos, pero aquel día iba solo y tenía ganas de conversar con
alguien, por lo que decidió detenerse.
El mochilero subió al automóvil con una
amplia sonrisa, y resultó
ser una joven muy linda, que iba vestida con un atuendo un tanto
extraño, como
de principios de siglo. El conductor no se sorprendió excesivamente: "Cosas
de la moda", pensó; pero este detalle se le quedó grabado en la
memoria. La joven hablaba algo de francés, y el muchacho también, porque era su
idioma materno. Comenzaron hablando del tiempo, del mar, del contrabando, de
las curvas de la carretera, y la joven, que parecía conocerla muy bien, puso en
guardia al conductor sobre la extrema peligrosidad de la ruta. El coche iba a
más de 120 km/h,
y ella consideraba que era una velocidad demasiado alta. Acababa de explicarle
que hacía muchos años había sido víctima de un accidente en una de las curvas
más peligrosas de aquel mismo recorrido, cuando, de repente, se calló. André
estaba concentrado en la carretera y tardó unos segundos en observar que la
mochilera ya no se hallaba en el coche. Se detuvo y bajó. La estuvo
buscando, pero no logró encontrar ni rastro de la misteriosa joven. No había
oído que la puerta se abriera, y cuando paró el coche se dio cuenta de que
estaba bien cerrada. Inquieto y nervioso, regresó por el camino recorrido y
encontró un puesto de la
Guardia Civil; allí contó
lo ocurrido, pero el sargento que lo atendió, le restó importancia, y le
dijo que era innecesario radicar una denuncia. Con una sonrisa, el hombre de la Guardia le dijo al menos
una vez a la semana, sobre todo durante la temporada turística, aparecía la
misteriosa mochilera para advertir a los conductores que no corrieran
demasiado. Y muy serio agregó que, dicho fantasma, les estaba resultando mucho
más efectiva que el disco indicativo de límites de velocidad.
Pocas historias están tan extendidas como
ésta del mochilero
fantasma; se cuenta en España, Gran Bretaña, Suecia,
Sicilia, Corea, Canadá,
Malaysia, Pakistán y Sudáfrica. En su forma más
frecuente, el mochilero, es una
mujer joven que antes de desvanecerse misteriosamente proporciona al
conductor
una dirección a la que éste después acude,
enterándose, con estupor, que la
chica ha muerto hace días, meses o años.
Las creencias culturales influyen en la
interpretación de los
fantasmas, así se dice que son el espíritu de una persona
muerta, generalmente
víctima de un accidente trágico, de un ángel, un
demonio, una diosa, una bruja,
un hada, etc., pero hay pruebas de que se reproducen exactamente igual
en
lugares y épocas muy apartados. ¿Puede considerarse un
pequeño número de ellos
como un fenómeno real? Porqué no? Quién no ha
oído el caso de esa chica, a la
que conoció un muchacho en un baile y que al salir le
pidió prestado un abrigo,
y que luego encontraron sobre la tumba de una joven que responde a las
características de la chica del baile? Yo no creo en aparecidos,
pero que los
hay… los hay!!!
Tal vez, mientras
usted lee esto, desde alguna parte de su casa, alguien lo está observando!

Fuente:/www.lo-inexplicable.com.ar
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El Quirquincho
músico.
Aquel quirquincho
viejo, nacido en un arenal en el Norte de Jujuy, Argentina,
acostumbraba pasar horas
y horas echado junto a una grieta de la peña donde el viento
cantaba
eternamente. El animalito tenía una afición
musical innegable. ¡Cómo se
deleitaba cuando oía cantar a las ranas en las noches de
lluvia! Los pequeños
ojos se le ponían húmedos de emoción y
se acercaba, arrastrando su caparazón,
hasta el charco, donde las cantantes ofrecían su concierto.
-¡Oh, si yo pudiera cantar así, sería
el animal más feliz del altiplano! –
decía
el quirquincho, mientras las escuchaba extasiado.
Las ranas no se
conmovían por la admiración que les
tenía el pobre
animalito,
sino que, más bien, se burlaban de él.
-Aunque nos vengas a escuchar todas las noches hasta el fin
de tu vida, jamás
aprenderás nuestro canto, porque eres muy tonto.
El pobre
quirquincho, que era humilde y resignado, no se ofendía por
tales
palabras, dichas en un lenguaje tan musical, como suele ser el de las
ranas. El
sólo se deleitaba con la armonía de la voz y no
comprendía el insulto que ella
encerraba.
Un día
creyó enloquecer de alegría, cuando unos canarios
pasaron
cantando en
una jaula que conducía un hombre. ¡Qué
deliciosos
sonidos! Aquellos pajaritos
amarillos y luminosos, como caídos del Sol, lo conmovieron
hasta
lo más
hondo... Sin que el jaulero se diera cuenta, lo siguió,
arrastrándose por la
arena, durante leguas y leguas.
Las ranas que
habían escuchado, embelesadas, el canto, salieron a orilla
de la
laguna y vieron pasar a los divinos prisioneros que revoloteaban en las
jaulas.
-Estos cantores son de nuestra familia, pues los canarios son
sólo sapos con
alas -dijeron las muy vanidosas y agregaron- : Pero nosotras cantamos
mucho
mejor. -Y reanudaron su concierto interrumpido.
-¡Chist...
esperen! -dijo una de ellas-. Miren al tonto del quirquincho. Se va
tras las jaulas. Ahora pensará aprender a trinar como un
canario... ja... ja...
ja..!
El quirquincho siguió corriendo y corriendo tras el hombre
de las jaulas, hasta
que las patitas se le iban acabando, de tanto rasparlas en la arena.
-¡Qué desgracia! ¡No puedo
caminar más
y los músicos se van! -Allí se quedó
tirado hasta que el último trino mágico se
perdió
a lo lejos. Ya era de noche
cuando regresaba a su casa y al pasar cerca de la choza de un
hechicero, tuvo
la idea de visitarlo, para hacerle un extraño pedido:
Compadre,
tú que todo lo
puedes, enséñame a cantar como los canarios -le
dijo.
Cualquier
persona que no fuera el hechicero se hubiera reído a
carcajadas,
pero
éste puso la cara seria y repuso: Yo puedo
enseñarte a
cantar mejor que los
canarios, que las ranas y que los grillos, pero tienes que pagar la
enseñanza... con tu vida.
-Acepto todo, pero
enséñame a cantar.
-Convenido. Cantarás desde mañana, pero
esta noche
perderás la vida.
-¡Cómo!...
¿Cantaré después de
muerto? -Así es, afirmó el hechicero.
Al día
siguiente, el quirquincho amaneció cantando, con voz
maravillosa, en las
manos del mago. Cuando éste pasaba poco más
tarde, por el
charco de las ranas,
se quedaron mudas de asombro.
-¡Vengan todas!
¡Qué milagro!
¡El quirquincho
aprendió a cantar!...
-¡Canta
mejor que nosotras!... -¡Y mejor que los
pájaros!...
-¡Y mejor que los grillos!...
-¡Es el mejor del mundo!...
Y… muertas
de envidia, siguieron a
saltos tras del quirquincho que, convertido en charango se desgranaba
en
sonidos musicales. Lo que ellas ignoraban era que nuestro pobre amigo,
como
todo gran artista, había dado la vida por el arte.

FUENTE: Marcelo R. Mirabal, Jujuy,
Argentina
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La Solapa.
El mito, según la definición de algunos
autores, es una forma del conocimiento.
El ser humano,
más que un ser racional, es
un ser simbólico, y ciertos hechos, sustraídos de
la realidad, han dado lugar
al nacimiento de ciertos personajes o figuras que cobran trascendencia
en el
entorno sentimental que rodea todo lo humano, pero que en definitiva,
tan solo
son el fruto de sus sueños y deseos. Como el arte, todo lo
mítico apela a la
máscara y a la polisemia, para mostrar el lado oculto de las
cosas, porque en
realidad, es el único ámbito en el que pueden
subsistir.
La “Solapa”,
es otro de los seres mitológicos, no sé si
totalmente de origen criollo, pero
que en Entre Ríos adquiere su máxima
caracterización; proviene, según creo, como
tantos otros seres, de una cosmovisión antigua, es decir,
una fantasía o
simbolismo, adaptada a una realidad, y con marcada
prolongación en el tiempo.
De ella se dice que es una vieja muy fea y muy
alta - semi
oculta la cara por la solapas de un sacón viejo - que en las tardes de
verano cuando el
sol quema con su rayos de de fuego,
sale por los senderos del campo o por las calles aledañas a
un pueblo, acechando
a los “gurises” que no quieren
dormir la siesta y que, desobedeciendo a sus padres,
salen de sus casas. Si encuentra a algunos de
ellos a esas horas, les produce un hechizo, y los hace caminar y
caminar, para
alejarlos de sus hogares, y los atrapa envolviéndolo en los
quince volados que
tiene su vestido (blanco), y se los lleva. Algunos dicen que vuela y
deja caer
a los gurises desde las alturas; otros, que
se mete en los montes y abandona allí a
los niños, dejándolos a merced de animales
feroces y alimañas. Aseguran que los
chicos que son atrapados, nunca más
vuelven
a ser los mismos, y sufren toda la vida de pesadillas, porque
jamás olvidan el
terror que les ha hecho vivir.
Para algunos, no es más que un invento
de los padres; la
sentencia materna “si no
dormís la siesta, te va a agarrar la solapa”
que se ha
escuchado tantas veces en las casas de nuestro propio pueblo, es una
prueba de
ello. Pero,
convengamos algo: ¿No son
horas mágicas la de la siesta para un niño? ¿No ha sido
tentador, incluso para uno, adueñarse
por un momento del mundo real y convertirlo en su propio mundo de
fantasía?
Yo la
verdad, no sé si la Solapa existe. No sé si es
una vieja
como la
que describí, o un águila, o un asno, o un
señor
si cabeza. Pero dígame: hoy
que las cosas han cambiado, que hay cremas humectantes para evitar los
riesgos
del sol, que los chicos tienen otros entretenimientos como la
computadora, el
ciber, los jueguitos electrónicos, etc...
¿morirá
la “Solapa”..?
Bueno,
si muere no importa, pero… ¿y si mueren los
Mundos de
fantasías
de los niños?
Si existe en
serio, mis Duendes de Fantasía me salvaron de su hechizo,
como a tantos otros chicos.
¿Será mentira, será verdad lo de la
“Solapa”?
Hay
muchísima bibliografía al respecto si te interesa
saber
más, si
tenés ganas, solo que… ¡no lo hagas a
la siesta!!!
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EL LOBIZÓN: MITO O
LEYENDA?
Muy
arraigado entre
nosotros, el mito o leyenda del Lobizón, es de origen
Europeo, aunque nos ha
llegado desde Brasil. Lo que se dice es que, el séptimo hijo
varón, seguido, y
de un mismo matrimonio, o concubinato (mismo padre y misma madre), se
transforma en un animal parecido al perro (o chancho), todos los
viernes a la
media noche, para andar por los caminos, arrimarse a los cementerios,
buscar los
corrales y gallineros para revolcarse en los excrementos, y comer
restos de
animales muertos.
Su pelaje es de
color entre bayo y negro, y tiene dos grandes orejas que le caen a los
costados
tapándole la cara; dicen que produce un extraño
ruido que causa terror, a tal punto
que incluso los perros más bravos le temen.
Se asegura de que es
un maleficio, y que si una persona lo hiere, cesa al instante tal
situación y
se redime el desdichado, pero si esto ocurre, le queda fija en el
subconsciente, la idea de terminar para siempre con quien lo haya
herido.
Se asegura que se lo
puede reconocer al hombre que es Lobizón, por
su palidez, su olor desagradable, su flacura;
se dice que es alto, huesudo, que vive con problemas estomacales, y que
los sábados
no se levanta nunca, debe guardar cama.
Para librar al niño
que nace séptimo hijo varón de transformarse en
Lobizón, se le debe bautizar con
el nombre de Benito,
apadrinándolo el hermano mayor, aunque lo más
recomendable
es que lo haga el Presidente de la Nación, o un
representante del Gobierno,
quien hace entrega de una medalla de oro en el acto de bautismo.
Si del séptimo nacimiento
seguido resultara una niña, se asegura que ésta
será bruja, y que está
condenada a quedar soltera por lo que ello implica; rigen las mismas
leyes para
el bautismo.
En nuestra zona mesopotámica existen
varias Medallas de Oro otorgadas por Presidentes, y que fueran
entregadas
oportunamente por algún Comisario, Intendente o Legislador
del momento.
Lobizón se escribe también: Lobisome,
lobisonte, lobisón, luisón.
Al
norte de nuestro País se le llama capiango
y uturunco,
en el litoral: chancho
gente, y en guaraní yaguareté
avá.
Es un mito Universal, actúa durante
la noche, por lo cual simboliza la sombra.
Nosotros seguimos preguntando: ¿Mito
o Leyenda?
Ref.: ANIBAL
EXPEDITO
MÉNDEZ- 27 DE JULIO DE 2004

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Mitos: "DOMINGO
SIETE"
Erase
una vez dos compadres, uno rico llamado
Cosme y otro pobre llamado Beto; el pobre era tan pobre que a veces
tenía que
recurrir a la ayuda de su compadre; pero éste era bastante
avaro y siempre le
ponía miles de "peros" para no aflojarle ni un centavo.
Un
día el pobre salió en busca de trabajo pues
las necesidades eran muchas y los dinerillos pocos... pero esta vez
salió con
un rumbo distinto al de siempre.
-
"Puede que me cambie la suerte" -
pensó y se puso en marcha.
Anduvo
hasta casi la oración (crepúsculo) y ya
perdía las esperanzas cuando a lo lejos divisó un
rancho....
Al
llegar comprobó que estaba abandonado y
decidió volverse antes de que anocheciera. De pronto
sintió que venía gente. El
susto lo hizo dar un salto y se escondió en un tirante del
techo.
Eran
unos paisanos que él nunca vio. Entraron
en la casa, prendieron un fueguito y entre vino y vino comenzaron a
cantar:
- Lunes
y martes, y miércoles tres,
jueves y viernes, y sábado seis...
La
reunión se iba animando cada vez más y se
largaron a bailar, siempre con los mismos versos. El pobre Beto se
divertía de
lo lindo pero con el pasar de las horas y siempre la misma
canción se comenzó a
aburrir entonces cuando los cantores llegaron a "sábado
seis", el
gritó:
- A las
cuatro semanas, se ajusta el mes....!
Los
hombres pararon de cantar; miraron al
lugar desde donde salió la voz y dijeron: - Baje, amigo,
¿qué hace allí?...
-
Los oí llegar y me asusté.
-
No se preocupe compadre, le estamos muy
agradecido porque nos ayudó a alargar un poco nuestra
canción - y en recompensa
le dieron una gran cantidad de dinero en oro.
Al
llegar a su casa pasao de contento, Beto le
dijo a su mujer que fuera a los de Cosme a pedirle prestado una balanza
para
medir las onzas regaladas.
Cosme,
intrigado por el pedido, untó un plato
de la balanza con grasa con la intención de que un poco de
lo que fuera pesado
quedara en el plato. Al regresar el aparato, notó que en la
grasa había polvo
de oro y fue inmediatamente a lo de Beto y le preguntó:
-
¿De dónde has sacado oro?
Mientras
Beto le contaba, Cosme planeaba hacer
lo mismo para ampliar sus arcas; y así lo hizo... fue al
mismo rancho, se trepó
en la misma viga y llegaron los gauchos cantores que prendieron fuego y
descorcharon los vinitos y entonaron:
- Lunes y martes, y
miércoles tres,
jueves y viernes, y sábado seis,
a las cuatro semanas se
ajusta el mes...
La
repetición del canto empezó a impacientarlo
y cuando llegaron a "sábado seis" pegó el grito:
-¡Falta
domingo siete!
Los
paisanos enardecidos bajaron a Cosme de la
viga y en cuanto empezaron a propinarle una paliza, éste
logro zafar y salió
como alma que lleva el diablo.
La
historia se propagó como un secreto a
gritos y así cuando alguien dice algo inoportuno se exclama:
"¡ya salió
con un Domingo Siete!".

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Lázaro
Blanco, una Leyenda Entrerriana.

Lázaro Blanco era
un joven veinteañero, que se ganaba la vida como chasque
(portaba los correos a
caballo). Un 7 de
septiembre de 1886, el
Comisario de Feliciano le encarga viajar a La Paz, para llevar un
mensaje de
urgencia; se avecinaba una gran tormenta, pero esto no
amedrentó al gauchito
Felicianero, que ya conocía de estas contiendas con la
Naturaleza. Partió a
cumplir el encargue, montando un caballo tordillo blanco que le
prestó el mismo
Comisario, y a unos 15 kilómetros de su partida,
cayó la tormenta. Lázaro buscó refugio bajo un algarrobo
gigante, y
allí un rayo termina con su vida y su cabalgadura.
Pasado
tres días, una partida policial,
encuentra el cadáver del gaucho y de su caballo; lo enterraron en ese mismo
lugar, como era
costumbre antiguamente, y clavan una cruz de palo con su nombre.
Dicen
que, pasado algunos años, hubo una
gran sequía en Feliciano. Un criollo del lugar
tenía vacas a pastaje en un
terreno arrendado, y como
las aguadas se
secaban, le pidieron que saque sus animales del campo. Triste iba el
hombre con
su tropa, condenada a la muerte o a malvenderlas,
para salvar algo, cuando pasó por delante
de
la cruz que marca el lugar de la muerte de Lázaro Blanco.
Desde lo profundo de
su corazón le nace una oración:
“Lazarito, si haces llover te hago un monolito
en el cementerio”. A la noche cayó un gran
aguacero, que salvó a todos de la
trágica situación. El hombre cumplió
su palabra y en el cementerio de la
ciudad, se levanta el mausoleo del chasque, erigido en cumplimiento de
la
promesa. Hay aun otra historia, que también habla de una
gran sequía, pero el
personaje es otro, era dueño de un campo, y tuvo un
extraño sueño: llegaba a
visitarlo alguien que jamás había visto y le
decía: “Mañana lloverá en
abundancia” y le indicó que se dirigiera al monte,
a un lugar que no conocía;
al despertar y siguiendo las indicaciones que recibiera del
desconocido, llegó
precisamente al lugar donde una rústica cruz de palo marcaba
el lugar donde
cayera para siempre el chasque, y así descubre el nombre del
personaje que se
le apareció en la noche. Poco después se
largó a llover y se salvaron, el
ganado y las cosechas.
Hasta
aquí la historia; de aquí en más, la
leyenda, la fama milagrosa del chasque Felicianero. Si bien sus restos
descansan en el cementerio local, el pedazo de campo que recibiera su
cuerpo
sin vida, tiene
ahora un Escenario para
conmemorarlo, una Capillita, y una Cripta con paredes totalmente
cubiertas de
placas traídas de distintos lugares del país.
Este lugar se ha convertido en centro de peregrinación de
quienes, van y vienen,
a pedir determinados favores, a formular promesas, a dejar donativos;
se
encuentran desde coronas de flores, cintas y restos de velas
encendidas, hasta
manubrios de autos y trofeos deportivos.
Uno
se pregunta: donde comienza la leyenda? donde
el mito popular, en la historia de Lázaro Blanco? Hay hechos
irrefutables: Una
capillita en el campo, colmada de recuerdos, al costado del antiguo
camino de
tierra que unía Feliciano con La Paz; una tumba, llena de
plaquetas con
agradecimientos, en el monolito del cementerio de Feliciano.
La
leyenda del “gaucho milagrero” sigue
ganando corazones, las ofrendas por las gracias concedidas se siguen
multiplicando y aun hoy, se puede escuchar decir a los
lugareños: “Gracias a
Dios y a Lazarito Blanco”.
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UN CHASQUE PARA TU ALMA...
A
la orilla de un camino, tan viejo
como los sueños,
se
encuentra un lugar sagrado, a
propios y forasteros;
allí
crecen las historias sobre una
historia, que el tiempo,
va
perpetuando en murmullos de
plegarias y de rezos.
Allí
cerca de San Víctor, poco antes de Feliciano,
está
el sitial venerado del
“Chasqui” Lázaro Blanco.
Alzan
paredes las placas que fulgen
como relámpagos,
y
resplandecen las velas en mas de
cien candelabros.
Allá
atrás, el viejo tronco, que feneció con
el rayo,
se
conserva como signo, pese al
paso de los años.
El
Monolito, la Cruz,
y el Museo de Don
Lázaro,
si
prefiere: ¡Lazarito! El
“Chasqui” de los Milagros..!
Novia,
Madre, Estanciero,
Deportista, Agropecuario;
gente
rica y de la otra, gente de
aquí... y
de allá,
gente
de antes, de ahora, todos a Lázaro van...
...
y un ¡Gracias! que se repite
por lo que Lázaro da..!
Partió
en noche tormentosa, regresó en limpia alborada,
trajo
en alforjas de cielo, bendición como
“gauchada”,
y en
esa humilde Capilla con sus paredes que hablan
está
el milagro latente de un “Chasqui” para tu Alma..!
Néstor
R. Iriberry – La paz – Entre Ríos
Nota
del Autor:
Aún
cuando falta el
contenido Cristiano, la Fe
no se pierde, sino que se transforma; aún cuando parece de
índole pagano, el
creyente popular, común, reconoce al Hijo de Dios como su
Salvador, y
único mediador entre Dios y los hombres:
JESÚS.
Recordemos
que aquél
que nos amó y murió por nosotros en la Cruz,
dijo: “¡Lázaro,
levántate...!”
Quizá
el Chasque Felicianero,
noble como buen gaucho de esta tierra, recibió la orden de
quién tiene todo el
poder y la
Gloria:
“¡Lázaro,
levántate y
galopa, lleva este mensaje de Fe a mi Pueblo..!
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